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Reportaje:

La plantilla reprende a Calderón

Guti, Beckham y Cassano lideran la bronca de los madridistas a su presidente tras sus descalificaciones

Diego Torres

Cassano se ha hecho famoso en el vestuario del Madrid movido por su irrefrenable impulso de bromista infantil. También se ha hecho célebre por decir a Fabio Capello lo que ningún otro futbolista se atreve a decirle. Algunos le consideran un estúpido. Otros le aprecian por su espíritu alegre y generoso. La mayoría admira secretamente la firmeza temeraria con que se resiste a la autoridad competente. A pesar de estar prácticamente marginado de la plantilla, acusado de indisciplina crónica, ayer se convirtió en su portavoz durante los pocos minutos que tomó la palabra para recriminar al presidente, Ramón Calderón, por su discurso ante los estudiantes de Derecho del Centro Universitario Villanueva.

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Mientras el proscrito abroncaba al presidente del Madrid, el capitán del equipo, Raúl, calló prudentemente, a un costado, tras pedir que no se responsabilizara a los jugadores de la crisis institucional del club. No hizo mucho más Raúl a lo largo del coloquio. Casillas, menos. Roberto Carlos, que el martes prometió una reprimenda feroz para el directivo, se limitó a mascullar impresiones blandas. Varios de los futbolistas que habían reaccionado con rabia al conocer las indiscreciones de su patrón, al verle de frente, ayer en Valdebebas, optaron por escuchar sus argumentos con desdén. Beckham, Guti y Cassano sí tomaron la palabra e increparon al presidente con dureza por actuar en contra de los intereses del equipo.

Calderón dijo que acudió al vestuario a "dar la cara" para "asumir" su "responsabilidad". Lo hizo un día después de haberse referido a sus jugadores como gente vanidosa, ignorante y poco responsable, entregada a la vida muelle. "Ninguno de vosotros pudo sentirse ofendido por lo que yo dije en esa charla", se excusó; "lo que ocurre es que han sacado algunas frases de contexto".

Los jugadores atendieron a Calderón con menos compasión que los estudiantes de Derecho. Si el mandatario esperaba un gesto de complicidad, la impresión que dejó en la tropa fue la de un líder en busca de recuperar su autoridad. No logró el objetivo. Los futbolistas le despidieron fríamente. La reunión sobrevino sin aviso. El técnico, Capello, reconoció que antes del entrenamiento le informaron de que no se produciría. Luego, en cambio, Calderón y el director general deportivo, Pedja Mijatovic, se presentaron secundados por una cohorte de colaboradores y guardaespaldas montados en una caravana de Audis. Los jugadores los recibieron con el chándal puesto, sudorosos, tras un entrenamiento que Capello calificó de "espectacular" por la intensidad.

Desde que Calderón entró al vestuario hasta que empezaron a salir los futbolistas pasaron casi dos horas. Según Calderón, la reunión sólo tuvo "35 minutos". Hubo tiempo para casi todo, sin embargo, y al cabo de la cita todos se juramentaron para mantener en secreto su contenido. El presidente abandonó Valdebebas por una puerta trasera para evitar dar explicaciones a los periodistas en la entrada principal.

Además de Cassano, sólo Guti y Beckham manifestaron al presidente su enfado por lo sucedido. El madrileño y el inglés tenían motivos. La víspera, Calderón había dicho que Guti es "una promesa de 31 años" que "no ha contado de verdad" y que Beckham ya no es un futbolista, sino "un medio actor de Hollywood". De Cassano no dijo nada, pero el italiano quiso de todos modos reprender al presidente y se unió a los agraviados.

La sorpresa de la jornada la dio Mijatovic, que acudió a la cita en calidad de jefe del área deportiva. Los jugadores se quedaron perplejos cuando, sin que nadie le pidiera explicaciones, declaró que la plantilla no debía desconfiar de su integridad moral. "Yo no me llevo nada de dinero por los fichajes y por los traspasos", apostilló.

El broche lo puso Capello. El entrenador compareció en una conferencia de prensa para hablar del partido de Copa de hoy, frente al Betis. Lo que hizo principalmente fue eludir inquisiciones relativas al coloquio entre Calderón y los jugadores. "Este tema lo tiene que explicar el club", repitió. El italiano, que acudió en calidad de oyente, se limitó a decir que el acto había sido "una buena reunión, importante" y que los jugadores, "cuando pasa algo, seguro que no están contentos".

No fue tan críptico el técnico al manifestarse sobre otros asuntos, en los que, sin embargo, se contradijo a sí mismo. Si hace unos días aseguró que no contaría más con Beckham, ayer afirmó que "no se puede descartar ninguna cosa" porque "Beckham

[el mismo que, según Calderón, ha "toreado" al club] es un gran profesional". Algo parecido dijo de Ronaldo, al que había descartado por entrenarse mal.

Fabio Capello, durante su conferencia de prensa de ayer.
Fabio Capello, durante su conferencia de prensa de ayer.EFE

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Sobre la firma

Diego Torres
Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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