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Reportaje:INFINITO PARTICULAR | MÚSICA | Discos

De tiendas por Copacabana

¿Tienda de discos? Suena a anacronismo, a especie en vías de extinción. En Francia, por ejemplo, las 3.000 de finales de los años setenta son apenas 200. Y, sin embargo, pocas cosas comparables a la emoción de rebuscar entre cientos de vinilos o cedés en busca del anhelado título: esa caricia, delicada o ansiosa, con que se van pasando los cantos de los discos con las yemas de los dedos.

En Copacabana, el barrio de Río de Janeiro que dio título a un musical de Groucho Marx con Carmen Miranda, se encuentra Modern Sound, lo más parecido a un milagro en tiempos de emules y líneas ADSL. Funciona desde 1966 en el número 502 de la Barata Ribeiro, y el periódico británico The Observer la consideró una de las cinco mejores tiendas de discos del mundo. Gigantes de la bossa nova como João Donato o Carlos Lyra ya eran amigos del propietario, Pedro Passos, cuando éste aún vendía elepés de puerta en puerta. Además, en el café de la tienda, el Allegro Bistrô, se puede escuchar samba jazz o bossa nova de primerísima calidad. Por el módico precio de un refresco se tiene el privilegio de ver tocar a alguien como Bebeto (Tamba Trío) y escucharle contar anécdotas deliciosas. Quien anda rebuscando entre los anaqueles, con el oído aparentemente distraído, disfruta sin coste alguno de una música en directo por la que cualquier club de jazz le cobraría un mínimo de veinte euros.

Ir allí en compañía del periodista Ruy Castro y su mujer, la escritora Heloisa Seixas, se convierte en una experiencia aún más especial. Castro, que comenta que se ha dejado en discos y libros el valor de un par de apartamentos, es autor de exitosas biografías sobre el futbolista Garrincha, el dramaturgo Nelson Rodrigues o la mítica Carmen Miranda. Su espléndido trabajo sobre la bossa nova por fin se ha publicado en España (Turner) y también su divertido Río de Janeiro. Carnaval de fuego (Herce), una visión única de la ciudad de sus amores. Y uno de sus placeres consiste en acercarse a por discos raros a los puestos al aire libre junto a la Biblioteca Nacional (de lunes a viernes, siempre que no llueva).

En Copacabana hay otro refugio de discos y el mayor acervo de libros sobre música brasileña: Bossa nova & Companhia, abierto hace un par de años por Carlos Alberto Afonso, dueño también de Toca do Vinicius (calle Vinicius de Moraes, 129) en Ipanema. La nueva tienda está en una esquina de la calle Duvivier, en el Beco das Garrafas, callejón sin salida que en los años cincuenta albergaba unos diminutos clubs en los que tocaban los mejores instrumentistas de Brasil aquel samba jazz que fascinó a tantos grandes músicos estadounidenses.

Bajo el título Disquero, una profesión de futur, el diario Le Monde se hace eco de la aventura de Bertrand Ducayron y Théo Jarrier. Desde el día 11 su Souffle continu está abierta al público en un sótano de la parisina calle de Gerbier. Casi 5.000 referencias de rock independiente, música experimental, psicodélica y electrónica... A disposición, dicen ellos, de un público que sigue apegado al objeto. Quizá no todo esté perdido para los nostálgicos (y curiosos) de los anaqueles.

Carmen Miranda y Groucho Marx, en una imagen de <i>Copacabana</i> (1947), de Alfred E. Green.
Carmen Miranda y Groucho Marx, en una imagen de Copacabana (1947), de Alfred E. Green.

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