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La crisis energética en México paraliza cientos de fábricas

Texas reanuda las exportaciones de gas natural pero la recuperación de los niveles de producción aún tomará varios días

Una zona industrial de Ciudad Juárez, durante el apagón del pasado 15 de febrero.
Una zona industrial de Ciudad Juárez, durante el apagón del pasado 15 de febrero.JOSE LUIS GONZALEZ / Reuters

Si el dinero hace girar al mundo, como dice la canción, el gas natural no se queda atrás en lo que a la economía mexicana se refiere. La crisis de suministro que afecta al país desde hace cinco días ha puesto al sistema eléctrico mexicano patas arriba y forzado a cientos de fábricas a parar máquinas o a reducir su producción. Aunque Texas, principal abastecedor de México, ha anunciado este viernes que levanta la prohibición a las exportaciones del hidrocarburo, la industria ya ha encajado pérdidas multimillonarias y advierte de que tardará varios días en recuperar la producción.

La industria del norte del país no vivía un suceso parecido desde hacía una década, cuando un apagón en Baja California se resolvió en cuestión de horas. Esta vez, ya van cinco días con problemas. El frío intenso que azota el sureste de Estados Unidos ha congelado los instrumentos para extraer el gas y ha disparado los precios. Al otro lado de la frontera, esto se tradujo el lunes en un apagón masivo que afectó a 4,7 millones de personas. Aunque el servicio ya se ha restablecido, la decisión de Texas de cerrar la puerta a las exportaciones, con las que México cubre un 70% del gas que utiliza para generar electricidad, volvió a apretar los tornillos.

Las maquilas estimaban 4.725 millones de dólares en pérdidas hasta el miércoles por los cortes de electricidad. De las 2.600 fábricas que conforman el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora (Index), cerca de 700 seguían paradas. “Traen la duda sobre si va a ser continuo el abasto y dieron vacaciones a sus empleados”, dice Luis Manuel Hernández, presidente de Index. Las que han arrancado no lo han hecho a pleno rendimiento. Hay industrias que ni siquiera tienen esa opción. La siderúrgica o las fábricas de vidrio, por ejemplo, utilizan el gas natural no solo como fuente de electricidad sino como combustible en sus procesos de producción.

El sector automotriz, origen del 13% del PIB manufacturero, ha sido otro de los más golpeados. Las autoridades han pedido a las armadoras disminuir el consumo eléctrico ante la persistente inestabilidad en el sistema. Al menos cinco plantas han decidido parar máquinas o reducir su operación hasta el lunes. BMW ha “reprogramado temporalmente” algunos procesos, mientras Volkswagen ha detenido completamente la línea de producción de tres modelos de vehículo este jueves y viernes. En una misiva al presidente Andrés Manuel López Obrador, las asociaciones automotrices expresaron su “gran preocupación” por la “incertidumbre” en el suministro energético.

Ahora que Texas ha levantado la prohibición a las exportaciones, las fábricas tendrán que compensar el tiempo perdido. “Antes se estaba operando a una capacidad del 65%. Probablemente algunas armadoras aprovecharan ese 35% adicional para acelerar la recuperación”, apunta José Guillermo Zozaya, presidente de la Asociación de la Industria Automotriz (Amia), aunque señala: “Por más que le aceleres hay un tope a la capacidad”. En cuanto a las maquiladoras, estas tardarán cuatro días en recuperar los niveles de producción, según Index, y lograrlo va a costar dinero: 94 millones de dólares diarios solo en sueldos por jornadas dobles en los cuatro Estados del norte más afectados.

Pero recuperar la producción no borra los días perdidos. Las maquiladoras mexicanas son un eslabón más de una cadena de producción global. Si el eslabón falla, la cadena se tambalea. “Somos vulnerables. Si la fábrica no entrega, alguien más está dispuesto a entregarlo. Los clientes van a buscar cómo cumplir con la orden”, explica Luis Manuel Hernández. El sector emplea a más de 2,7 millones de personas y sus exportaciones dejaron 255.000 millones de dólares en 2020.

En medio de la mayor crisis económica desde los años 30, el desabasto de gas es otro escollo en el camino de la recuperación. Para contener la pandemia, el Gobierno mexicano decretó en abril el cierre de todas las actividades no esenciales, incluida buena parte de la industria. Y, aunque la reapertura empezó a mediados de mayo, su efecto ha sido lento debido a una demanda exterior alicaída. En 2020 el sector automotriz, muy dependiente de las exportaciones, encajó una caída del 21% en los envíos al extranjero respecto al año anterior y la maquila, una del 7%.

El economista José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial (Idic) prevé que el impacto de la crisis del gas cueste cerca de un punto del PIB en febrero y que la actividad no se normalice hasta finales de mes o inicios de marzo. “No es nada más que se libere el gas, sino que se libere a precios que sean redituables y estos van a tardar entre dos y cinco días en normalizarse dependiendo de los daños a la infraestructura”, señala. “Este corte ha sido un golpe en la línea de flotación de la industria que va a retardar la recuperación”.

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