_
_
_
_

La reforma laboral de López Obrador abre la puerta a un nuevo pacto entre los sindicatos y los trabajadores

Solo el 12% de los contratos colectivos han sido legitimados a dos días de que venza el plazo previsto en la nueva ley, que ensancha la democracia sindical y los derechos laborales

Integrantes del Sindicato de Telefonistas (STRM) de TELMEX colocan banderas en las oficinas de la empresa en Chilpancingo (Estado de Guerrero) al estallar la huelga, el 21 de julio de 2022.
Integrantes del Sindicato de Telefonistas (STRM) de TELMEX colocan banderas en las oficinas de la empresa en Chilpancingo (Estado de Guerrero) al estallar la huelga, el 21 de julio de 2022.Dassaev Téllez Adame (Cuartoscuro)
Karina Suárez

El tiempo de los sindicatos para legitimar los contratos colectivos de sus trabajadores se agota. Como parte de la reforma laboral promulgada por este Gobierno, en 2019, se fijó como un requisito la legitimación de estos documentos en aras de corroborar su vigencia y el respaldo de los empleados. Las autoridades laborales han dado un plazo máximo de cuatro años para cumplir con la norma, el cual vence el próximo 30 de abril. Aquellos convenios que no hayan iniciado el proceso desaparecerán. Alfredo Domínguez Marrufo, director general del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFRCL) ha informado de que unos 15.742 contratos se han legitimado al 17 de abril, cifra que supone el 12% de los 129.000 convenios existentes en el país.

La legitimación de los contratos colectivos a través de un proceso de votación directa de los trabajadores es un paso en aras de la democracia sindical y un golpe contra los llamados sindicatos charros, un término con el que se ubicó en México a las organizaciones con líderes sindicales perpetuos, un estricto control de sus agremiados y una sumisión ante el Gobierno y las empresas. El cacicazgo sindical vertical que permeó en México durante años se ha visto representado en polémicos personajes como Fidel Velázquez --al frente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) por más de 50 años--, el recién destronado líder sindical de Pemex, Carlos Romero Deschamps y el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), Víctor Fuentes del Villar, con más de 17 años en el cargo. Al lado de esta figuras también han aflorado señalamientos de fortunas millonarias, opacidad y enriquecimiento ilícito a espaldas de los intereses de los sindicalizados.

Ahora, bajo estas nuevas directrices laborales, los sindicatos se verán obligados a contar con el respaldo de sus agremiados. Cada organización deberá someter a votación de sus trabajadores si están de acuerdo o no con su contrato colectivo de trabajo. Alfredo Domínguez Marrufo, director del Centro Federal Laboral, informa de que en estos procesos de legitimación sindical han participado poco más de tres millones de trabajadores y solo registran que 250 contratos han sido rechazados por los sindicalizados. En el caso de que un contrato colectivo sea rechazado por sus sindicalizados, los trabajadores tienen varias opciones: desde negociar directamente con su patrón, sin la necesidad de un sindicato, pedir que un nuevo sindicato los represente, o, incluso, elaborar un nuevo convenio con el sindicato de siempre. “El trabajador se va a percatar de que ya tiene derecho al voto personal, libre, secreto y directo para decidir sobre el contenido de su contrato colectivo de trabajo. Este es el inicio de los procedimientos de democracia sindical”, refiere.

Domínguez Marrufo asegura que los sindicatos estuvieron haciendo ya revisiones salariales o contractuales previamente a la legitimación de su contrato colectivo, precisamente para que los sindicalizados estuvieran de acuerdo con respaldarlos. El Centro Federal Laboral publicará el próximo 2 de mayo en el Diario Oficial de la Federación el listado de los convenios legitimados y de los convenios que se han registrado, aunque aún no concluye su proceso de validación. “Lo que vamos a hacer es depurar los contratos colectivos en México y solamente van a quedar aquellos que realmente los trabajadores respaldan”, zanja.

A la fecha, 4.612 sindicatos se han registrado para llevar a cabo este proceso de legitimación, según las cifras oficiales. Existen en México sindicatos específicos para una sola empresa como Nissan México, hasta sindicatos transversales que amparan a todo un ramo industrial, desde el hotelero hasta el minero y, por ende, tienen distintos contratos firmados con varias compañías. Los contratos que ni siquiera estén en proceso de validación, serán dados de baja a partir del 1 de mayo. Los sindicatos no perderán su registro por el hecho de no haber logrado legitimar un contrato.

Para el director del Centro Federal Laboral no ha sido una sorpresa el porcentaje del 11% de contratos legitimado. El funcionario explica que muchos de los contratos registrados en las juntas laborales del país eran una simulación, documentos redactados a modo a favor de las empresas para esquivar probables emplazamientos a huelga. “La simulación es en el sentido de que los trabajadores no conocían del contenido de su contrato, incluso, algunos de ellos ni conocían que tenían contrato colectivo”, reconoce.

El proceso, sobre todo en estos últimos momentos, no ha estado exento de turbulencias. Apenas esta semana se tuvo que suspender el proceso de validación del sindicato de Goodyear en San Luis Potosí, ante un supuesto intento del robo de una urna. Esta planta está bajo el amparo del sindicato de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Las autoridades laborales afirmaron que el proceso se repondrá en los primeros días de mayo. Antes, en febrero de 2022, los trabajadores de General Motors, en Guanajuato, decidieron darle la espalda a la histórica CTM y pasar la estafeta a un nuevo sindicato independiente.

Diego García Saucedo, socio del Despacho García Velázquez, Abogados e integrante de la Academia Mexicana del Derecho Procesal del Trabajo, detalla que los empleados de los convenios que sean cancelados o declarados inexistentes, a partir del 1 de mayo, conservarán sus derechos y prestaciones fijados en el documento. Los costos de esta situación las va a tener que asumir el patrón en tanto no haya una representación sindical y, en este caso, detalla, los empleadores tendrán prohibido cobrar las cuotas obrero-sindicales.

Aunque el experto laboral admite que más de un 50% de los 129.000 contratos registrados en las juntas laborales pueden ser una simulación o contratos de protección para los patrones, también advierte que el mínimo porcentaje de legitimación hasta ahora alcanzado en México desvela el poco trabajo de los sindicatos para ganarse la afinidad de sus agremiados. “Sí, se vieron en jaque las organizaciones de la vieja guardia porque tuvieron que renovar sus procedimientos. Muchos sindicatos se han adaptado bien al cambio, otros tantos empiezan a perder contratos colectivos ante otras organizaciones sindicales”, concluye.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS México y reciba todas las claves informativas de la actualidad de este país

Sobre la firma

Karina Suárez
Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_