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Claudia Ruiz Massieu: “Ha habido un asalto a las instituciones democráticas del país”

La veterana senadora priista quiere ser presidenta de la República y confía más en una gran coalición que en las marcas partidistas de la oposición para pelear contra Morena

Claudia Ruiz Massieu Salinas, senadora  del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, (PRI).
Claudia Ruiz Massieu en el Senado mexicano.Mónica González Islas

Claudia Ruiz Massieu Salinas no necesita presentarse ante los mexicanos, pero sí les quiere pedir su apoyo para ser la futura presidenta de la República. Ha sido secretaria de Turismo y de Relaciones Exteriores, presidenta del PRI y legisladora, siempre por el histórico partido, que ha ido achicándose año con año hasta rozar la zona de peligro por desaparición. Tal es el desgaste, que la senadora confía más en una gran coalición blanca para pelear contra Morena en 2024 que en las marcas partidistas de la oposición. La gran marcha de protesta contra la reforma electoral y del INE, donde se reunieron causas de toda índole en contra de las políticas del presidente López Obrador es, a juicio de Ruiz Massieu, la fuerza social que marca el camino para las próximas contiendas electorales, es decir, un contenedor de expectativas de cambio donde quepan todos los contrarios a Morena, vengan de donde vengan y tengan la ideología que tengan. “He sido congruente, firme y valiente en mi carrera política”, dice. Pero no será suficiente para ser cabeza de cartel, antes tendrá que dar la batalla con otros contendientes del PRI, del PAN y vete a saber cuántos más, en un modelo de selección de candidato que aún no se ha definido.

Pregunta. En 2017, este periódico la entrevistó y le preguntábamos por qué el PRI estaba en horas tan bajas. Hoy se puede preguntar lo mismo, con una diferencia, que el PRI está aún peor.

Respuesta. El PRI está en un momento complejo. Tenemos casi dos millones de militantes, pero muchos cuestionamientos sobre la conducción del partido, mucha centralización en la dirigencia nacional y exclusión de cuadros no afines a ella, y eso es atípico porque siempre fue un partido plural y sigue siendo una fuerza viva en el territorio. La sociedad también cuestiona fuerte al partido, no solo porque nuestro dirigente [Alejandro Moreno] está señalado por autoridades judiciales, y se ve un manejo político [de esa situación] por parte del Gobierno y de las instancias de la procuración de justicia, y todo eso se suma al cuestionamiento del partido, que ha perdido cercanía, confianza y respaldo ciudadano. Además, los legisladores priistas hemos manifestado posiciones contrarias en las Cámaras legislativas, votos muy cuestionados por Va por México y por la sociedad. Eso genera desconfianza en cuál va a ser la posición el partido.

P. ¿Usted abogaría por refundar el PRI desde cero?

R. No sé si refundar desde cero un partido histórico, grande y nacional, pero es verdad que no se ha hecho un ejercicio de autocrítica y reflexión interna, y no ahora, si no desde hace lustros en que venimos perdiendo representatividad, confianza ciudadana, competitividad electoral. No estamos en sintonía con lo que exige una ciudadanía cada vez más informada y que se identifica menos con un partido en concreto, sino que busca en cada ocasión quién representa sus intereses. Seguimos siendo en gran medida un partido de masas tradicional, burocratizado en los procesos, con formas de comunicar un poco viejas, con poca democracia interna, alejado de una ciudadanía. Sí tendríamos que hacer un ejercicio interno de reflexión.

P. Se postula para presidenta, pero esto puede ser como los mundiales de fútbol, primero octavos de final, luego cuartos: empezará midiéndose con sus colegas del PRI, luego los del PAN… para encabezar la gran coalición opositora con la que quieren concurrir en 2014.

R. Justamente el reto ahorita para las oposiciones en México y para todos los que no estamos conformes con el rumbo del país es imaginar la forma de organizar una nueva oferta a la ciudadanía, no en términos de las tradicionales alianzas electorales, porque no vivimos en un momento normal de alternancia en el poder. Ha habido un asalto a las instituciones democráticas del país. N podemos pensar en construir una alianza electoral como si estuviéramos en el régimen anterior o en una competencia democrática normal. Hoy tenemos un gobierno que no duda en utilizar los recursos del gobierno y del Estado para incidir en las elecciones.

P. ¿Cómo debe ser el modelo de alianza para las elecciones?

R. Debe ser un proyecto compartido, no la suma nada más de partidos como fue en 2021. Tenemos que plantearnos una coalición con una visión más amplia para una ciudadanía que se expresó el 13 de noviembre [en la marcha del INE] porque no le gustaba el rumbo del país. Lo que decían es que quieren un país donde no se sientan excluidos, donde su visión cuente. Por eso tenemos que construir una oferta política en la que participen liderazgos sociales que no militan en los partidos pero sí representan grupos de la sociedad que se sienten excluidos, una convocatoria más amplia que no se vea como un arreglo entre partidos a ver qué posiciones nos tocan a cada uno

P. Dice que hay que quitar las etiquetas de cada partido. ¿La del PRI considera que lastra más que ayuda?

R. El PRI tiene una intención de voto del 13% al 15%, todavía es una marca potente, un partido vivo, tiene huella nacional, que no puede definirse nada más que por su dirigencia. Representa causas muy diversas y eso es lo que vamos a llevar a la alianza. Pero más que reeditar la alianza Va por México tenemos que evolucionarla hacia algo más ciudadano, más horizontal y no solo para agotarlo en unas elecciones, sino para conformar un gobierno de coalición que tampoco consista en un reparto de carteras, sino que pueda incorporar a los mejores perfiles, ya sean de la sociedad civil, de la academia, o de cualquier partido.

P. De forma que la consigna será todos contra Morena, no una oferta propia, más difícil de conciliar entre tantos actores.

R. Deben ser las dos cosas, una competencia electoral siempre es de contrastes. Pero [el modelo] no debe ser una reedición en donde quienes hemos dicho de encabezar el proyecto en el PRI compitamos en el PRI, quienes se ha postulado en el PAN compitan con los del PAN, sino un método para todos los que queremos participar en ese proyecto.

P. Aún no han decidido el modelo de selección de candidato.

R. Estamos en tiempo. Lo primero es construir ese entendimiento para definir al candidato o candidata que sea más competitivo y que represente ese proyecto y pueda sumar a todos a esos cuadros y liderazgos.

P. ¿Y ya están trabajando para ello?

R. Pues mucho estamos ya en eso, en construir alianzas estratégicas con sectores específicos, incluso con otros partidos que no necesariamente estén ahorita pensando en ser parte de esa alianza.

P. ¿Habla de Movimiento Ciudadano?

R. Sin duda. Sería importante que se pudiera sumar, pero cualquier grupo tiene que ver que hay un proyecto lo suficientemente incluyente como para poder integrarse. Es el mensaje ciudadano que nos mandaron a los actores políticos de la oposición en la marcha de defensa del INE. Haríamos mal en querer gestionar esta fuerza desde los límites de un partido político.

P. Qué le dicen sus sondeos respecto a sus compañeros, Beatriz Paredes, De la Madrid?

R. Tenemos una buena aceptación ciudadana, todos con trayectoria en el servicios público, experiencia, eso nos da una plataforma importante para contender. Cada uno tiene distintas fortalezas. En mi caso, conjugo mucho de lo que creo que busca la ciudadanía en un liderazgo: una hoja de servicio público de casi 30 años, siempre dando resultados y están a la vista, he construido acuerdos con todo mundo, he trabajado en Gobiernos del PRI y del presidente Calderón [PAN] y no he tenido cuestionamientos en mi desempeño. He sido congruente, firme y valiente, y eso es un reclamo de la ciudadanía, una oposición que se planta, que resiste la persuasión o la intimidación del Gobierno.

P. Un pasado como el suyo, al lado de gobiernos del PRI y del PAN ¿no puede alejar a quienes quieren ver algo nuevo en México?

R. En el escenario priista todos tienen un pasado y una trayectoria y eso es parte de los que nos acredita como aspirantes confiables, es un paso natural. Todos tenemos pasado político de distinto rango y magnitud, yo he tenido carrera competa y privilegiada, que me permite también gran sensibilidad para ver el país. Y tengo una preparación académica muy sólida, que siempre ayuda. La gente quiere gobiernos que tomen decisiones confiables y no ocurrencias como lo que hemos visto en estos años.

P. Ideológicamente ¿dónde se sitúa?

R. Yo me considero 100% de centro izquierda. Siempre bromeo con que si hay que correrse hacia algún lado es a la izquierda. Me considero una mujer progresista con compromiso social muy claro, pero también creo que un gobierno debe ser capaz de construir y coordinarse con el sector privado y el sector social y velar por que los beneficios de un país y las oportunidades estén al alcance de quienes más lo necesitan.

P. ¿Cabe la posibilidad de que, finalmente, el candidato de Va por México sea el morenista Ricardo Monreal?

R. No lo sé, Ricardo no ha tomado una decisión de qué quiere hacer, si permanecer en Morena o qué. Ricardo es un buen amigo, militó en el PRI, lo conocemos desde hace mucho tiempo y hemos construido mucho, él, como líder de la mayoría, y la oposición en estos años. Por eso es importante que haya un método de definición de las candidaturas, incluida la presidencial, en esta coalición de oposiciones que dé certidumbres para quien se inscriba a participar, con reglas conocidas por todos. Tiene que ver con el compromiso que estemos dispuestos a hacer, y en ese sentido puede haber coincidencias, las hay con Ricardo Monreal, las hay con Dante Delgado y otros políticos de Movimiento Ciudadano, y con muchos liderazgos sociales que no militan en ningún partido.

P. ¿Qué propone para acabar con la corrupción?

R. Tenemos que revisar el sistema nacional anticorrupción para ver cómo está funcionando, hay que apuntalar a las fiscalías anticorrupción, con capacidades técnicas, humanas, de procesamiento de la información. Contar con un sistema de rendición de cuentas y fortalecer la capacidad de control de poder legislativo que tiene muy pocas, y que ejerce menos. Todos tenemos que decir que la corrupción es intolerable.

P. ¿Y con el crimen organizado?

R. Es uno de los temas donde mejor se evidencia el fracaso de esta Administración. Se necesita una estrategia integral que no ponga el acento nada más en la capacidad de fuerza, en las fuerzas armadas. Requiere un trabajo sostenido, que no es tarea de un gobierno de seis años ni de tres, para construir una cultura de legalidad y respeto a la ley, democrática y ciudadana, de oportunidades y de atender rezagos de acceso a muchos derechos, como la educación. Prevención y colaboración con la sociedad civil y el sector privado. Consolidar policías civiles para cada tarea, capacitadas y bien remuneradas. Fortalecer a las fiscalías para que tengan autonomía y garantizar la independencia de los jueces. Un sistema penitenciario de reinserción social. Hay que reconocer que esta es una República federal y que la seguridad es una responsabilidad concurrente, cada uno en su ámbito. Y un compromiso sostenido de inversión pública.

P. ¿Está usted en Tik Tok?

R. Fíjate que no uso Tik tok, pero mis hijos, que tengo tres y son adolescentes, me los enseñan. Ahora lo haré porque me han dicho, mamá, tienes que entrar. Me confieso poco avezada en las tecnologías, pero son un medio de comunicación importante y de relacionarse, una herramienta poderosa y de doble filo.

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Sobre la firma

Carmen Morán Breña
Trabaja en EL PAÍS desde 1997 donde ha sido jefa de sección en Sociedad, Nacional y Cultura. Ha tratado a fondo temas de educación, asuntos sociales e igualdad. Ahora se desempeña como reportera en México.

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