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López Obrador vuelve a poner al PRI contra las cuerdas: apoyar la reforma electoral es “un deber”

El tricolor enfrenta de nuevo la doble presión de sus socios en la oposición y del presidente del Gobierno para que vote a favor de otra de sus iniciativas prioritarias

presidente Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia en Palacio Nacional este martes 8 de noviembre.
El presidente Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia en Palacio Nacional este martes 8 de noviembre.Presidencia de México

El PRI está, nuevamente, en medio de dos aguas. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho explícitamente este martes que los diputados del partido tricolor tienen el deber de apoyar la reforma del sistema electoral que él impulsa si en verdad son demócratas, en una estrategia parecida a la que ha usado anteriormente para presionarlos a fin de que respaldaran otras iniciativas gubernamentales. El partido del presidente, Morena, ha formado una alianza con el PRI en el Legislativo para sacar adelante modificaciones constitucionales prioritarias para el Gobierno, como la que extiende la participación del Ejército en labores de seguridad pública hasta 2029. Esta colaboración con Morena le ha valido duras críticas al PRI y a su dirigente, Alejandro Moreno, al interior de la ya maltrecha alianza Va por México, formada con el PAN y el PRD. Liderazgos de los partidos de la oposición acusan al PRI y Morena de haber pactado una vez más, ahora para la reforma electoral. Alito Moreno asegura que no. Sus aliados le han exigido demostrarlo sumándose a la defensa del actual Instituto Nacional Electoral (INE), que el presidente quiere refundar desde cero con su iniciativa. El dirigente priista enfrenta incluso presiones internas de parte de cuadros de largo cuño como los senadores Beatriz Paredes, Claudia Ruiz Massieu y Miguel Ángel Osorio Chong.

¿Cómo hará Morena para construir acuerdos con el PRI para lograr sacar esta reforma electoral que usted ha impulsado en el Legislativo?, le han preguntado este martes al presidente en su conferencia. El mandatario no ha echado un guante al PRI, sino que lo ha puesto contra las cuerdas. “No sé qué vayan a decidir los legisladores nuestros [de Morena] y si se van a poder hacer alianzas o no. Yo siento que es un deber de la gente que quiere de verdad la democracia el que se lleve a cabo una reforma electoral, independientemente de si se va a aprobar o no se va a aprobar”, ha dicho López Obrador. El presidente repite la fórmula discursiva de exigir al partido más viejo de México –en el que él mismo militó– definir su lugar en la historia: estar con el pueblo o contra el pueblo.

En octubre de 2021, tras enviar al Congreso una iniciativa de reforma al sector eléctrico, López Obrador dijo que los priistas tenían la oportunidad de definirse y demostrar si daban continuidad a la política privatizadora o defendían los bienes de la nación. O Carlos Salinas de Gortari o Lázaro Cárdenas. La reforma no fue avalada y ello desató una dura campaña encabezada por Morena y en la que los legisladores priistas que votaron contra la iniciativa de López Obrador fueron acusados de “traidores a la patria”. Incluso fueron denunciados penalmente ante la Fiscalía General de la República por ese concepto.

El dirigente del PRD, Jesús Zambrano, ha señalado abiertamente que si Alito Moreno no garantiza que los partidos opositores voten en bloque contra la reforma electoral de López Obrador se romperá en definitiva la alianza Va por México. “Si no se logra que toda la oposición vote en contra y se rechace una reforma constitucional en materia electoral de carácter regresivo y autoritario como la que se está planteando, ahí sí se va a quebrar definitivamente la posibilidad de integrar, por lo menos de incorporar al PRI, una coalición opositora que le haga frente en el 2023 y sobre todo en el 2024 al avance y consolidación de esta ruta autoritaria”, dijo Zambrano en un foro el 25 de octubre.

El dirigente del PAN, Marko Cortés, calificó de endeble el liderazgo de Alito Moreno y aludió a las investigaciones abiertas por el Gobierno de López Obrador para indagar el patrimonio del priista. “Nosotros estamos dando una fuerte batalla. El problema es que el partido con el que nos coaligamos de oposición, el PRI, es un partido muy endeble que se deja presionar, porque el Gobierno tiene mucha información y porque usan el aparato del Estado, la Unidad de Inteligencia Financiera, la Fiscalía General de la República, el espionaje del Estado, para perseguirlos y amedrentarlos”, dijo el panista el 24 de octubre.

Movimiento Ciudadano, el único partido que se ha mantenido al margen de la discusión de la reforma electoral, ha acusado al PRI de comprometer sus votos a favor con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, en una negociación semejante a la que se diera para reformar un artículo transitorio que extiende la presencia del Ejército en las calles. “Va a salir en próximos días el PRI con la noticia de que tienen una contrapropuesta de reforma electoral que va a quitar facultades sustantivas del INE, del Tribunal Electoral, que va a lastimar al instituto”, sostuvo Jorge Álvarez Máynez, coordinador parlamentario de MC en la Cámara de Diputados, el 4 de noviembre.

En la disputa por los votos del PRI, el presidente López Obrador ha acusado este martes que el INE se opuso en 2006 a que se recontaran los votos de la elección presidencial, en la que fue declarado ganador el panista Felipe Calderón y que López Obrador ha considerado desde siempre fraudulenta. También acusó que en 2012, cuando resultó electo el candidato priista Enrique Peña Nieto, el árbitro electoral dictaminó que ese partido no rebasó el tope de gastos de campaña –una causal de nulidad de la elección–. No obstante, años después, cuando estalló el escándalo de los sobornos transnacionales de la constructora Odebrecht, se dio a conocer que, en efecto, la empresa brasileña inyectó ilegalmente recursos a la campaña presidencial del PRI a fin de asegurar contratos futuros con el Gobierno. “¿Ese es el INE que defienden? ¿Eso es lo que quieren?”, cuestionó López Obrador en su conferencia. “¿A eso [se refieren cuando dicen] que la reforma electoral buscar destruir la democracia? Son unos cretinos. Corruptazos. Que se vayan a engañar más lejos. Pero lo increíble es que todavía hay quienes les creen. Existe una especie de masoquismo. Afortunadamente, es un sector ya muy reducido, porque, si en algo hemos avanzado en México, ha sido en la revolución de las conciencias”.

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Zedryk Raziel
Reportero de EL PAÍS México, especialista en la cobertura de asuntos políticos y de corrupción. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha sido colaborador en el diario Reforma y el portal Animal Político. Es coautor de ‘El caso Viuda Negra’ (Grijalbo, 2022).

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