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El PRI expulsa a Quirino Ordaz Coppel por aceptar ser embajador de López Obrador en España

El partido en el que el exgobernador de Sinaloa hizo su carrera política justifica su decisión por “indisciplina grave”

Francesco Manetto
AMLO y el exgobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel
Quirino Ordaz Coppel, a la izquierda, en un acto junto con el presidente, Andrés Manuel López Obrador.Juan Carlos Cruz (EFE)

Hasta el pasado octubre fue gobernador del Estado de Sinaloa y uno de los principales dirigentes territoriales del PRI. Hace tres semanas, Quirino Ordaz Coppel, fue ratificado como embajador de México en España. Y este jueves el partido para el que trabajó desde los comienzos de su carrera política en los ochenta le ha expulsado por “indisciplina grave”. Esto es, por haber aceptado la oferta que el presidente, Andrés Manuel López Obrador, le hizo ya en septiembre, cuando aún ejercía como gobernador. Ordaz Coppel, que tiene el encargo de recomponer las tensiones con Madrid, no se ha pronunciado todavía y ha difundido en sus redes sociales la fotografía de una comida junto a su hijo con ocasión del Día del Taco.

El PRI ya había advertido al veterano político de que si asumía el cargo de embajador sería expulsado de la formación gobernó México de forma ininterrumpida durante setenta años, hoy en la oposición. La tramitación de su nuevo puesto, de hecho, tardó varios meses, aunque no porque esos avisos hicieran dudar al interesado. El Gobierno español de Pedro Sánchez dilató el plácet casi cinco meses, hasta finales de enero, aunque finalmente se lo concedió desmintiendo las especulaciones sobre un supuesto veto de Madrid. Apenas diez días después, sin embargo, López Obrador aseguró que había llegado el momento de “pausar” las relaciones bilaterales. Esas afirmaciones sorprendieron a todos con el pie cambiado, pero en la posterior visita del ministro español de Relaciones Exteriores, José Manuel Albares, este acordó con el canciller Marcelo Ebrard justo lo contrario: “acelerar” esas relaciones.

Al margen de la velocidad y de la intensidad de la agenda diplomática, Ordaz Coppel tiene ante sí el reto de suavizar todos estos desencuentros, que han sido una constante desde que a los pocos meses de asumir el cargo López Obrador exigiera disculpas a España por los desmanes de la conquista. Para el presidente, tiene el perfil adecuado para aclarar los “malos entendidos” y forma parte del grupo de cuadros del PRI que ha invitado a sumarse a su proyecto, la llamada Cuarta Transformación. También lo hizo con dirigentes del PAN, como el exgobernador del Estado de Nayarit Antonio Echevarría García, en un intento de debilitar a la ya desdibujada oposición mexicana.

Ordaz Coppel recogió el guante enseguida y, pese a tener que aguardar varios meses, ha asumido el cargo sin dudarlo. En su última reunión con el mandatario, celebrada la semana pasada, hablaron de su cometido en Madrid. “Me pidió trabajar fuerte en fortalecer la promoción de inversión y la unidad entre los dos pueblos”, indicó. Según datos del Gobierno español, en México hay 7.000 empresas españolas que dan empleo directo a unos 300.000 mexicanos e indirecto a cerca de un millón, mientras que en España operan 500 empresas mexicanas que dan empleo directo a 20.000 españoles. Más allá de las fricciones, el propósito declarado de ambas Administraciones es el de cimentar esa relación.

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Sobre la firma

Francesco Manetto
Es editor de EL PAÍS América. Empezó a trabajar en EL PAÍS en 2006 tras cursar el Máster de Periodismo del diario. En Madrid se ha ocupado principalmente de información política y, como corresponsal en la Región Andina, se ha centrado en el posconflicto colombiano y en la crisis venezolana.

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