Crisis del coronavirus

Los maestros ante el regreso a clases: “Probablemente nos contagiemos, pero con la vacuna no vamos a morir”

Aunque buena parte de los docentes en México ya están vacunados contra el coronavirus, existen incertidumbres sanitarias, emocionales y educativas

Una maestra toma la temperatura a una estudiante, durante el regreso a clases en León, Guanajuato, el pasado 11 de mayo.
Una maestra toma la temperatura a una estudiante, durante el regreso a clases en León, Guanajuato, el pasado 11 de mayo.Luis Ramírez / EFE

Incertidumbre y emoción, pero sobre todo temor ante un posible contagio de la covid-19 son los principales sentimientos que abundan entre los docentes de México ante un posible regreso a clases de modo presencial. Mientras la Secretaría de Educación Pública (SEP) afirma que ya se han vacunado más de un millón y medio de profesores a nivel nacional, aún persiste un sentimiento de desconfianza para regresar a las aulas.

Campeche, al sureste de México, fue el primer Estado en abrir los colegios tras un año de permanecer cerrados. Actualmente se plantea el regreso a las aulas en algunas comunidades con baja población escolar en el Estado de Coahuila, el próximo 17 de mayo, así como en Chiapas, Veracruz, Nayarit y Tamaulipas, a partir del 24 de este mes, casi todas estas entidades con el semáforo epidemiológico en color verde.

Pero no todos los docentes se sienten seguros de regresar a convivir con los estudiantes. Ana Lilia García, maestra en Educación que imparte clases de Español en un colegio en Oaxaca, cree que aunque ya haya sido vacunada, ni ella ni su familia están exentas de un contagio. “Como se nos ha dicho, quizá nos enfermemos, pero ya no nos vamos a morir, eso nos da tranquilidad emocional aunque no debemos confiarnos y seguir usando cubrebocas y siguiendo las medidas”, comenta la docente al teléfono.

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Las más de 265.000 instituciones educativas (públicas y privadas) en territorio nacional aún no cuentan con condiciones necesarias para ofrecer condiciones de seguridad suficientes a maestros y trabajadores de limpieza. Según una encuesta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un sindicato que reúne a más de 600.000 trabajadores del sector educativo, cuatro de cada 10 escuelas no tienen agua potable y solo dos de cada 10 cuentan con aulas amplias que permitan guardar la distancia entre alumnos.

La distancia entre alumnos y maestros es uno de los grandes temores de los profesores de las escuelas públicas, quienes en un periodo escolar ordinario cuentan con más de 40 estudiantes por aula. De acuerdo con los acuerdos publicados por la autoridad educativa mexicana antes del inicio de la contingencia sanitaria, las aulas debían contar con por lo menos un metro cuadrado de espacio para cada estudiante, un espacio que ahora resulta insuficiente para poder brindar seguridad a quienes estén inmersos en las clases.

Y aunque mucho se ha hablado de seguir protocolos de seguridad en el regreso a clases, no queda claro si será suficiente para evitar que haya enfermos de la covid-19. “Poner un gel antibacterial a la entrada de la escuela y un tapete en la entrada de los salones no basta”, dice Carmen Morales, profesora de cuarto grado en una escuela de Tlaxcala, en el centro de México. “Pienso que vamos a tener muchos casos de alumnos que se quiten el cubrebocas, algo que tenemos que enfrentar con todo y vacuna”, reflexiona la académica.

Una de las soluciones a la falta de espacio en las aulas es la asistencia de manera híbrida, es decir, separando por grupos a los alumnos para que estudien alternadamente desde casa y asistiendo al colegio. “Hay que ser conscientes de que tenemos grupos de por lo menos cincuenta alumnos, no hay la infraestructura idónea en las escuelas para mantener una distancia idónea”, refiere Carlos Santander, maestro de Historia en una escuela de grado medio superior.

El entorno escolar no se reduce a los colegios, sino a un universo de personas que se encuentran alrededor de los planteles. “Resulta difícil pensar en regresar porque todos los allegados a la escuela deberían de estar vacunados, incluyendo quienes venden comida a la salida”, dice Juan Manuel Raso, profesor de Educación Física en una escuela pública de Chimalhuacán (Estado de México).

Las carencias, tras estar un año estudiando desde casa

La mayoría de los profesores reconoce que el nivel académico de sus alumnos será menor que cuando asistían a clases presenciales. Algunos optimistas, como María Mónica Pérez Mosqueda, directora de un colegio en Tampico (Tamaulipas) creen que se tendrá que compensar con trabajo adicional por parte de los maestros. “Tenemos que ser conscientes de que los niños vienen con un desequilibrio, por muchos esfuerzos que hayamos puesto de nuestra parte”, refiere.

De acuerdo con una encuesta de la consultora EY realizada en varios países de Latinoamérica, 60% de los padres de familia consideran que los alumnos requerirán clases de regularización para recuperar los niveles de enseñanza que se tenían previos al inicio de la pandemia.

Pero la preocupación de los maestros no solo es a nivel educativo o por el grado de conocimientos que tengan sus estudiantes. “Muchos de los alumnos se hicieron más sedentarios que antes, viviendo en departamentos pequeños y saliendo poco de casa, se ha hecho poco en la materia física”, refiere el profesor Raso, de Educación Física. “Muchos de los niños están deprimidos, no podemos esperar que regresen con las mismas ganas que antes”, dice Karla Torres, maestra de Inglés de Ciudad de México.

La hora del recreo a mitad de la jornada ya no será la misma, y ni hablar de sentarse todos juntos en el piso a realizar una actividad recreativa. “Yo solía leer con mis alumnos sentados en círculos, pero esas cosas tendrán que cambiar”, refiere García, maestra de Español. “En mi caso es triste, pero los niños ya no podrán jugar fútbol o básquetbol ni ningún otro deporte de contacto”, refiere Raso.

Foto cortesía de la profesora Ana Lilia García Martínez, profesora de secundaria de Oaxaca. Los maestros reconocen que ante un eventual regreso a clases no se podrán llevar a cabo actividades con contacto físico, como se hacía antes de la contingencia sanitaria por covid-19.
Foto cortesía de la profesora Ana Lilia García Martínez, profesora de secundaria de Oaxaca. Los maestros reconocen que ante un eventual regreso a clases no se podrán llevar a cabo actividades con contacto físico, como se hacía antes de la contingencia sanitaria por covid-19.Ana Lilia García Martínez

Cada 15 de mayo en México se conmemora el Día del Maestro, en reconocimiento a los 1,2 millones de docentes que imparten clases y que desde hace más de un año han tenido que adaptar sus lecciones para hacerlo de modo remoto. Mientras que algunos se conectan mediante videollamadas, otros incluso se han dado a la tarea de dar asesorías a domicilio, ante la falta de una computadora o una televisión. “La pandemia nos cambió para siempre y tendremos que aceptar que las clases ya no serán las mismas”, reflexiona Morales, quien señala que aún no está del todo lista para volver a su escritorio con la misma seguridad que hace un año.

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