Las remotas opciones de Trump de sancionar a España
La Administación estadounidense tiene instrumentos para imponer un castigo comercial, pero su aplicación sería sumamente inusual y de difícil encaje legal
Las relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos no atraviesan su mejor momento. Desde que Donald Trump regresó al Despacho Oval para su segundo mandato ha tenido media docena de encontronazos con el Gobierno español por la resistencia del presidente Pedro Sánchez a elevar el gasto en defensa del 2% al 5% del PIB como se acordó en la cumbre de la OTAN del año pasad...
Las relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos no atraviesan su mejor momento. Desde que Donald Trump regresó al Despacho Oval para su segundo mandato ha tenido media docena de encontronazos con el Gobierno español por la resistencia del presidente Pedro Sánchez a elevar el gasto en defensa del 2% al 5% del PIB como se acordó en la cumbre de la OTAN del año pasado. Pero la decisión de la Casa Blanca de atacar Irán el pasado fin de semana, sin mandato del Congreso estadounidense, sin informar a las Naciones Unidas y bajo un argumento que no termina de explicar con detalle ha elevado la tensión entre Washington y Madrid.
El presidente Sánchez se ha negado a colaborar con Estados Unidos para que el ejército de ese país pueda usar las bases militares conjuntas de Rota y Morón de la Frontera para la ofensiva sobre Teherán. Trump amenazó el pasado martes con “cortar todo el comercio con España”, al que calificó como un aliado “terrible”. Las amenazas del mandatario estadounidense hicieron estremecerse a algunos en el Ejecutivo español, otros consideran que se trata de la habitual escalada dialéctica del republicano para tratar de conseguir sus objetivos.
Cortar todo el comercio
El presidente estadounidense amenazó con cortar todas las relaciones con España. “De hecho, le dije a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que cortara todas las relaciones con España. En primer lugar, todo empezó cuando todos los países europeos, a petición mía, hicieron lo que debían hacer, que era un [una contribución del] 5% [del PIB a la OTAN]. Y todo el mundo estaba entusiasmado con ello, Alemania, todos, y España no lo hizo”.
Durante la recepción al canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca el martes, Trump agregó: “España ha dicho que no podemos utilizar sus bases, y eso es un poco... Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos. Podemos volar hasta allí y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos. No tenemos por qué hacerlo. Pero se mostraron hostiles, así que les dije que no queríamos hacerlo. España no tiene absolutamente nada que nos interese, salvo su gente, que es estupenda. Tienen gente estupenda, pero no tienen un gran líder”.
Decretar un embargo
Trump es propenso a amenazar con aranceles o con romper las relaciones comerciales con los países que no le siguen la corriente. A China le ha amenazado en varias ocasiones, pero en otras tantas ha tenido que bajar el suflé ante la gravedad de las consecuencias de un conflicto comercial entre ambas potencias. También amenazó a Canadá cuando el gobierno de Ontario publicó un video de Ronald Reagan discutiendo la bondad de los aranceles. Y volvió a las andadas hace unas semanas cuando varios países europeos apoyaron a Dinamarca en su defensa a Groenlandia. Pese a que aseguró que impondría gravámenes comerciales del 100% contra media docena de países europeos el agua nunca llegó al río. “No queremos tener nada que ver con España”, insistió el martes. “Todos los negocios que tengamos con España, tengo el derecho de decretar un embargo sobre todo lo que tenga que ver con España”, remarcó.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha añadido tensión a la relación entre ambos aliados. “Es inaceptable que este fin de semana España fuera muy poco cooperativa en lo referido a las bases estadounidenses y sobre qué podíamos hacer con nuestros aviones mientras ejecutábamos la operación Furia Épica”. El máximo responsable económico de la mayor potencia mundial acusó a “los españoles de poner en riesgo la vida de los estadounidenses”. Pero no ofreció pistas sobre el alcance de las supuestas sanciones de Estados Unidos a España, ni si aprobará finalmente un embargo comercial.
El Gobierno español insiste en que no colaborará con el ejército estadounidense en las operaciones en Irán y espera que las amenazas que llegan del otro lado del Atlántico se queden en el olvido. La realidad es que no resulta sencillo para Washington emprender medidas unilaterales contra España sin un acuerdo con la Unión Europea (UE). Además, ambos países son miembros y aliados tradicionales en la OTAN lo que reduce las opciones de represalias directas.
Estados Unidos podría encontrar problemas prácticos para aplicar medidas comerciales restrictivas sobre España -o cualquier otro Estado de la UE en solitario-. Al ser un mercado único con cadenas de valor imbricadas dentro de la propia UE, una medida como esta puede acabar por afectar a otros países de la Unión.
Hay otra vía a la que podría recurrir Washington, que es la de buscar exportaciones que se produzcan casi exclusivamente en España. Un ejemplo de esto sucedió en el pasado con las aceitunas negras, aunque terminó afectando también a Italia. Aquella medida, por la que posteriormente la Organización Mundial del Comercio (OMC) dio la razón a la UE, recaía sobre todo en un producto español. No obstante, siempre es muy difícil encontrar un producto que solo se fabrique y se venda desde un solo país de la UE.
Apoyo de la UE
Bruselas ha dejado claro este miércoles que defenderá a España en caso de represalias comerciales de Estados Unidos. “La Comisión garantizará la plena protección de los intereses de la Unión Europea”, ha avisado un portavoz del Ejecutivo comunitario, que tiene las competencias comerciales del bloque de 27 países. “Nos solidarizamos plenamente con todos los Estados miembros y todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos preparados para actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE”, ha añadido.
Varios líderes europeos han respaldado a Madrid. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, escribió en redes sociales: “La UE siempre garantizará que los intereses de sus Estados miembros estén plenamente protegidos”. El presidente francés, Emmanuel Macron, también ha trasladado su apoyo a Sánchez. Y el comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, Stéphane Séjourné, ha sido muy claro este miércoles: “Cualquier amenaza comercial dirigida a un Estado miembro es, por definición, una amenaza contra la Unión Europea, es competencia de la Unión Europea”.
Ley de poderes de guerra
Expertos comerciales explican que Estados Unidos podría invocar la Ley de Poderes de Guerra (IEEPA), aprobada bajo el mandato del presidente Jimmy Carter en 1977, para establecer sanciones en la época de la Guerra Fría. Los analistas consideran que emplear esta vía legal contra un aliado tradicional como España sería una decisión insólita e improbable.
Trump tendría que declarar que España supone una amenaza “inusual y extraordinaria” que provocase una “emergencia nacional en Estados Unidos”, una situación que no parece que suceda entre dos países con profundas relaciones comerciales, culturales y políticas más allá de los desencuentros puntuales en los últimos meses.
Para comprender lo extraordinario y remoto de esta posibilidad, la IEEPA es la norma empleada por Washington para sancionar a sus rivales diplomáticos declarados como Irán, Corea del Norte, Rusia, Venezuela, Cuba, Siria, Myanmar y Afganistán. Es cierto que la Casa Blanca ha recurrido a esta norma para sancionar a empresas concretas de países aliados o a funcionarios que se saltaron las sanciones contra otros países o ayudaron a enemigos de Estados Unidos. Pero en ningún supuesto contemplado por esta norma cabe el caso de España.
Trump también recurrió a esta norma para aprobar los mal llamados aranceles recíprocos que impuso a sus aliados con criterios arbitrarios hace un año. Pero el Tribunal Supremo sentenció hace un par de semanas que estos gravámenes comerciales son inconstitucionales porque el mandatario estadounidense no puede invocar la ley de poderes de guerra, contemplada para otros fines, para imponer aranceles indiscriminadamente y sin pasar por el Congreso.
La Sección 301
Otra de las vías que tendría Washington para castigar a España sería la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que ya utiliza Estados Unidos desde 2018 para justificar determinados aranceles específicos contra China y otros países como a los coches, el aluminio y el acero europeo, entre otros.
Las declaraciones del secretario de Estado, Scott Bessent, este miércoles en las que acusa a España de “poner en riesgo la vida de los estadounidenses” podrían justificar el uso de esta norma, pero la Administración Trump debería armar un caso jurídico con más argumentos.
La Sección 301 permite los aranceles como medida de represalia si logra demostrar que España aplica medidas comerciales “injustificables”, “irracionales” o “discriminatorias” para las empresas estadounidenses, y que además perjudican a su comercio. Para aplicar esta vía legal, la Casa Blanca debería encargar una investigación previa al Departamento de Comercio (USTR). Además, la práctica habital consiste en que antes de aprobar cualquier medida se entable un diálogo con el país afectado para que presente alegaciones, lo que hace que el procedimiento no sea inmediato.
Fue la norma empleada durante el primer mandato de Trump (2017-2021) para amenazar con aranceles a una docena de países europeos, España entre ellos, que aprobaron los impuestos a los servicios digitales sobre las grandes tecnológicas estadounidenses.
En cualquier caso las relaciones comerciales entre los dos países son fluidas, pero no muy intensas, solo el 4,3% de las ventas de las empresas españolas al exterior son al mercado estadounidense. España exportó 16.716 millones a Estados Unidos en 2025, un 8% menos comparado con el año previo, e importó 30.174 millones, un 7% más, lo que llevó a ensanchar el déficit comercial hasta los 13.458,4 millones de euros.