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Chile cumple 10 años de Transantiago

Desde su etapa de diseño, el sistema de transporte público de la capital chilena ha generado polémica por su funcionamiento y su financiamiento

Viajeros en una parada de autobús en Santiago de Chile.
Viajeros en una parada de autobús en Santiago de Chile.ROBERT HARDING (GETTY)

Hoy cumple sus primeros 10 años en Chile el Transantiago, un sistema de transporte público que integró un remodelado sistema de buses en superficie, operados bajo licitación por empresas privadas, con el Metro, la red de tren subterráneo estatal que opera en la capital.

La política pública que prometía revolucionar la forma en que los santiaguinos se desplazaban por el área metropolitana debutó con el exfutbolista Iván Zamorano como principal figura en las campañas de difusión. En una serie de vídeos, el antiguo delantero del Real Madrid hacía un llamado a planificar los viajes considerando las modificaciones en los recorridos y la nueva tarjeta de prepago llamada Bip!. "Es un viaje que día a día nos va a llevar a un Santiago mejor", decía el ídolo deportivo en una de las piezas audiovisuales.

El debut, sin embargo, fue problemático. Pese a que se programó unas semanas antes del inicio del año escolar para aprovechar la poca afluencia de público, los 4.000 buses no dieron abasto y tuvieron que operar de manera gratuita durante los tres primeros días debido a la falta de validadores para la nueva Bip!. La desinformación y la escasez de tarjetas incrementaron el caos en el principal núcleo urbano del país sudamericano —la capital tiene en total más de 6,2 millones de habitantes—.

El diseño, que tenía entre sus objetivos descongestionar la ciudad, tuvo que lidiar primero con el descontento de los ciudadanos. Las quejas se relacionaban con el reemplazo de los largos recorridos del sistema antiguo por una compleja combinación entre buses —que circulaban una frecuencia incierta— y el tren subterráneo, cuya capacidad fue llevada al límite. En la antesala de la conmemoración de la primera década, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones chileno, Andrés Gómez-Lobo, valoró que "los problemas que tiene el Transantiago son muy distintos a los de hace 10 años (...) ciertamente no es el sistema que vimos al inicio".

Tres millones de viajes

Hoy circulan en torno a 6.600 buses y cada día se validan unos tres millones de viajes. Los reclamos de los usuarios apuntan a que el Transantiago complicó un sistema que tenía falencias, pero era simple y funcionaba, al incluir transbordos y combinaciones con Metro. También que ha aumentado el tiempo diario a bordo del bus (debido a los recorridos y el tráfico).

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Louis de Grande, académico de la Universidad Diego Portales y doctor en Transporte, plantea que la comparación con el 2007 no es justa: "Era una situación caótica, la ciudad estaba paraba, no funcionaba. No tiene sentido, es como compararse con un terremoto", asegura. Para el experto, la referencia tiene que ser el año siguiente, cuando después de cambios en el ministerio de Transportes y una inyección de recursos, el sistema tendió a normalizarse. En esa línea, cuenta De Grange, todos los indicadores están peor que en 2008: los buses pierden en promedio un 5% de pasajeros al año y los costos siguen aumentando junto a los tiempos de viaje. La evasión del pago del pasaje, en tanto, ronda el 30%, mientras el costo de transportar a un pasajero es cercano a 1,5 dólares, de los que casi la mitad son subvencionados por el Estado.

Desde que comenzó su discusión a comienzos de la década de 2000, el Transantiago ha sido objeto de polémica. La más reciente de ellas fue protagonizada por el expresidente Ricardo Lagos, quien diseñó el sistema durante su Gobierno. Cuando en noviembre pasado fue consultado en una entrevista televisiva por las responsabilidades del fracaso, apuntó al primer ciclo de Michelle Bachelet como presidenta: "Se implementó en su Gobierno", dijo. Al día siguiente, Lagos matizaría su frase al plantear que "hay también un tema que tiene que ver con diseño, que es la responsabilidad del Gobierno mío (...), hubo un error grave y lo he dicho reiteradamente, a partir de las insuficiencias que había desde el punto de vista económico".

Según De Grange, la principal tarea para que Santiago mejore su transporte urbano es aumentar la red de Metro: "Hay base empírica. Las grandes ciudades del mundo, con buenos sistemas de transporte público, tienen muchos kilómetros de metro y los buses son un complemento".

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