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10 muertos por la ola de incendios en Chile

Desde julio, 452.000 hectáreas de vegetación se han quemado en el país sudamericano

Bomberos en Santa Olga, Chile.
Bomberos en Santa Olga, Chile. REUTERS

La ola de incendios que desde enero afectan al centro y sur de Chile suma ya 10 muertos. Las altas temperaturas, el viento y la baja humedad han sido claves para expandir el fuego. Una catástrofe que ha sido catalogada por el Gobierno como “el mayor desastre forestal” en la historia del país.

Este jueves el fuego se desplazó hacia Concepción, capital de la región del Biobío que junto a Santiago y Valparaíso son los centros urbanos más importantes de todo el país. La localidad Florida de, a sólo 42 kilómetros de Concepción, tuvo que ser evacuada ante la amenaza del fuego.

Según el último reporte de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), la superficie arrasada por las llamas desde julio del año pasado -fecha en que comenzó la temporada- alcanza las 452 mil hectáreas.

Las primeras víctimas mortales fueron tres brigadistas de Conaf que intentaban contener un foco haciendo cortafuegos el pasado 15 de enero. Cuatro días después Rodolfo Kehr, de 30 años, impactó su vehículo contra un árbol cuando buscaba ayuda para controlar un incendio.

El miércoles pasado, Hernán Avilés fue atrapado por las llamas luego de rescatar a tres personas en la localidad de Constitución, en la región del Maule. Este bombero trabajaba como voluntario, ya que en Chile este cuerpo está formado por personal no remunerado. Horas después se confirmó el deceso de dos policías uniformados que buscaban posibles víctimas entre las zonas afectadas de esa misma región.

Ese mismo día las llamas consumieron 1.000 casas en Santa Olga (región del Maule). Cuando el jueves comenzó con la remoción de escombros, se encontró un cadáver que no ha sido identificado. Situación similar ocurrió en la región del Biobío, un poco más al sur país, donde se encontró otro cuerpo que tampoco ha sido identificado. 

La décima víctima mortal que deja esta ola de incendios que sufre Chile es el bombero Juan Bizama, quien murió tras sufrir un accidente a bordo de un camión cunado se dirigía a uno de los focos.

Falsos rumores en redes sociales

Además del control de los incendios, el Gobierno chileno ha tenido que hace frente a la aparición de rumores falsos en redes sociales y servicios de mensajería como WhatsApp, donde se extendió un mensaje de voz en el que se alertaba sobre la posibilidad de un corte de suministro eléctrico: “Las torres de alta tensión de Parral al norte están siendo incendiadas (…) avisen a su gente. En cualquier momento vamos a quedar sin luz (…) el fuego va en avance”, se escucha en él.

La situación hizo que la Administración central reforzara su campaña de información y la presidenta Michelle Bachelet hiciera un llamado a usar “responsablemente” estas formas de comunicación.

Sobre los responsables de los distintos incendios, el Ministerio de Público ha realizado 21 arrestos. El más relevante fue en la región de O'Higgins, donde una larga investigación que comenzó antes de esta ola de incendios implica a dos exfuncionarios del cuerpo de bomberos.

Ayuda desde Rusia

Aunque el propio representante de la empresa que opera el Supertanker, un Boeing 747 adaptado como avión cisterna, dijo que no es “una varita mágica” para solucionar el problema. Su capacidad de descargar 40 toneladas de agua en cada expedición ha sido bien evaluada.

El jueves cumplió exitosamente varias misiones y mientras Bachelet aseguró que estaba dispuesta a extender su estadía -gestionada inicialmente por una chilena radicada en Estados Unidos- si había resultados, una de las familias más ricas de Chile, los Luksic, comprometieron el dinero para mantener al avión por una semana adicional.

Además el Gobierno ruso ofreció el envío del Ilyushin Il-76, un avión gigante que es capaz de portar 42 toneladas de agua. Chile aceptó rápidamente la ayuda para una situación que según los expertos podría tardar meses en estar completamente controlada.