Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cabos, el festival de cine mexicano que tiende puentes para evitar muros

El festival celebra su quinta edición en la turística localidad de Baja California Sur

El director, guionista y productor de cine estadounidense,William Oliver Stone
El director, guionista y productor de cine estadounidense,William Oliver Stone EFE

En la industria del cine existen festivales de autor, como los que crearon Emir Kusturica a su imagen y semejanza en Serbia -Kustendorf-, el influyente productor portugués Paulo Branco en Lisboa y Estoril o los hermanos Kaurismaki en Finlandia -Midnight Sun-. El mexicano Festival de Cine de los Cabos nació en 2012 con una clara premisa que le hace único en el mundo.“Ven a ver lo que están haciendo los vecinos”, invita cada noviembre este certamen, centrado en aunar la industria local con las de Canadá y Estados Unidos. Se busca así evitar muros. A la luz de los últimos acontecimientos, se antoja todavía más importante esa intención de “tender puentes”, como prefiere definirlo a EL PAÍS Maru Garzón, su responsable de programación.

La coproducción entre México, Colombia y Canadá de X-500, uno de los títulos que componen la sección México primero en esta quinta edición, es para Alonso Aguilar Castillo un claro ejemplo de la esencia del festival que dirige. “Sus productores se conocieron hace cuatro años en uno de los eventos de mercado que organizamos en nuestros inicios y ahora forma parte de nuestra oferta artística”, comenta ante los periodistas en una de las conferencias de prensa celebradas estos últimos días en Cabo San Lucas.

Así celebra la apuesta personal que hicieron por el productor local Eder Campos, que ha dado sus frutos con esta cinta que se ha presentado en Toronto y otras citas cinematográficas europeas antes de proyectarse en el lugar, “que es su casa”, comenta el responsable de Cabos.

 Maru Garzón se siente especialmente orgullosa de haber visto florecer desde este festival al documental Llévate mis amores, que se proyectó en la edición de 2014.”Incluso sus propios productores me preguntaban si estaba segura de apoyar una cinta tan pequeña. Lo estaba y luego encontró su camino en otros lugares”, recuerda.

“Aunque apadrinemos a ciertos talentos mexicanos, nunca nos vemos obligados a proyectar sus estrenos si no creemos en la película. Esa es la ventaja de contar con un programa tan pequeño, de unos cuarenta títulos, en vez de los cientos de películas que presentan los grandes festivales. No necesitamos rellenar; cada elección se hace con conciencia y con alma”, defiende la directora de programación.

Esa autoproclamada independencia artística les lleva a proyectar en sus distintas secciones títulos de otros países latinoamericanos “solo cuando tienen que estar”, a pesar de su evidente apuesta por promover el resto de cine en castellano en sus eventos dedicados al mercado y a los acuerdos comerciales.

Al margen de creadores, productores y demás agentes de la industria, el público es el otro factor a tener en cuenta a la hora de configurar un programa cinematográfico en Cabos. Se trata de una de las regiones más turísticas y más caras del país, según el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), repleta precisamente de visitantes estadounidenses y canadienses. Así lo destaca Maru Garzón: “Nos situamos en una zona del mundo que hasta ahora era virgen en este tipo de eventos. Por eso estamos también abiertos a producciones que resulten más amigables a la audiencia general, para que no se sienta agredida con propuestas demasiado confusas”.

El Festival Internacional de Cine de los Cabos es el resultado de la unión entre el empresario inmobiliario local Eduardo Sánchez Navarro y los gemelos estadounidenses Scott y Sean Cross, dedicados de forma profesional a fundar festivales de cine como el Vail Film Festival.

Una de las cuentas pendientes del cine mexicano es la de encontrar vías de distribución para títulos no muy comerciales, que en cambio despiertan la admiración de las audiencia internacional. “Es el eterno eslabón débil de nuestra industria”, confirma la directora de programación de Cabos. para luchar contra ello, el certamen dedica a partir de esta quinta edición un incentivo a la distribución en forma de premio de 15.000 dólares para dos de los títulos que forman parte de la Competición y la sección México Primero, anuncia Garzón.

 

 

Más información