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Ecuador condecora a Cristina Fernández de Kirchner

La expresidenta argentina recibe la más alta condecoración del Parlamento

Cristina Fernández de Kirchner, junto a Gabriela Rivadeneira.
Cristina Fernández de Kirchner, junto a Gabriela Rivadeneira. EFE

La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) recibió ayer la más alta condecoración que da el Parlamento ecuatoriano. La medalla lleva el nombre de Manuela Saénz, la ecuatoriana que luchó para alcanzar la independencia colonial. Hasta ahora este reconocimiento solo había sido entregado a Michelle Bachelet.

La jornada fue calificada como "un día peronista" por Gabriela Rivadeneira, presidenta del Parlamento. Poco antes había sonado la canción Avanti morocha en el hemiciclo lleno de invitados del oficialismo y escaso de los parlamentarios de la oposición que criticaron la decisión de condecorar a la exmandataria argentina por su presunta participación en la trama de corrupción que tiene como protagonista al empresario kirchnerista Lázaro Báez, preso desde hace cinco meses.

Dos motivos esgrimió la presidenta del legislativo ecuatoriano para entregar el reconocimiento a Cristina Fernández: la implementación de políticas públicas en correspondencia con las demandas del pueblo argentino y su visión para propiciar lazos fraternos y solidarios en la comunidad latinoamericana. Y en su discurso de media hora la calificó como una de las "mujeres más destacadas de la política mundial" y detalló los hitos del "ciclo histórico" que lideró la pareja Kirchner en Argentina.

Cristina Fernández, en su turno, habló de la fragmentación de la región: "Nosotros tuvimos una gran integración política, pero no tuvimos una integración comunicacional ni económica. Me refiero a que no articulamos lo que estaba pasando en nuestros países". Aseguró también que cuatro años antes no habrían permitido la destitución de Dilma Rousseff. "Cuando uno veía los carteles agraviantes y sexistas contra Dilma eran los mismos que circularon en mi país. Pero como en la Argentina no pudieron construir lo que construyeron en Brasil, se dedicaron a desprestigiarme, entre los medios de comunicación y un sector del poder judicial".

Esa fue la única mención que hizo a su situación legal, el resto fue un discurso para posicionar que el macrismo ha hecho retroceder el país. "Yo digo que mi país es pre-peronista, quieren un modelo que no sea industrializador, quieren que las clases medias tengan una sensación de culpa por lo que lograron en estos años".

En los discursos que pronunciaron las dos mujeres protagonistas de la jornada se mencionó el retorno del neoliberalismo, que en Ecuador tiene nombre propio: "el nuevo plan Cóndor", frase acuñada por el presidente Rafael Correa. Esta remontada de la derecha en el continente intenta, según la tesis de los gobiernos progresistas, realinear los países bajo la agenda de la potencia norteamericana y desestabilizar la región por medio de tres vías: los medios de comunicación asociados con los grupos de poder, la instrumentalización política de los aparatos de justicia y la cooptación de los parlamentos para limitar y destituir a gobiernos democráticos.

Pero, para Rivadeneira, Ecuador será el adalid del progresismo. "Aquí en Ecuador, en el corazón de América del sur, vamos a seguir defendiendo los ideales de San Martín y Bolívar, de Perón y Evita, vamos a seguir haciendo patria para siempre", dijo la presidenta del parlamento ecuatoriano para finalizar su intervención y encontró espacio para hacer campaña electoral aunque esto todavía está vetado: "Vamos a suplir la ausencia de Correa, con Glas y Moreno, no nos van a doblegar", concluyó y estallaron los vítores en el hemiciclo.