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Un burócrata se perfila para dirigir al PRI

Enrique Ochoa, director de la Comisión Federal de Electricidad, es el candidato de unidad del partido

Enrique Ochoa, en un evento de General Electric en mayo.
Enrique Ochoa, en un evento de General Electric en mayo. Notimex

El proceso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para encontrar a su nuevo presidente recuerda al pasado. Este jueves, Enrique Ochoa Reza, director de la paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) fue interrogado por la prensa tras una comparecencia en el Senado. “Si los sectores y organizaciones así lo deciden sería el mayor honor de mi vida ser presidente del Comité Ejecutivo Nacional”, confesó el funcionario. Quienes saben leer entre las líneas de las acartonadas declaraciones de los priistas vieron un mensaje claro. Ochoa se destapaba para suceder a Manlio Fabio Beltrones, el veterano político que dejó la dirigencia del partido después de que la derecha lo derrotara en las elecciones del 5 de junio.

Tras las palabras de Ochoa el tiempo transcurrió rápido. Ya por la tarde se sabía que este economista de 43 años con doctorado en Ciencia Política cercano al presidente Enrique Peña Nieto y al ministro de Hacienda, Luis Videgaray, sería el candidato único del partido. Es decir, antes de que el PRI lanzara este viernes su convocatoria para los aspirantes, ya existía un candidato que presume el apoyo de Los Pinos, la residencia oficial, y otros sectores importantes, como la Confederación de Trabajadores de México, que aglutina a varios sindicatos cercanos al PRI. Se espera que el burócrata llegue sin competencia a la elección, programada para el sábado 16 de julio. Pero si no hay otro contendiente, Ochoa será presidente el martes 12

La veloz unción del funcionario, que no ha tenido nunca un cargo de elección popular, no llegó sin polémica. Los sectores tradicionales del PRI pusieron en duda que Ochoa cumpliera con los diez años de militancia que exige el partido en sus estatutos. Para defenderse, el político nacido en Morelia (Michoacán) publicó en las redes sociales su primera credencial de militante. La fotografía de un joven de pelo crespo estaba fechada en julio de 1991. Sus críticos, sin embargo, aseguran que se sumó a las filas del partido en 2014. En un vídeo de 2010, cuando Ochoa buscaba ser consejero del IFE, la autoridad electoral, dijo a los diputados: “No formo parte del Consejo Político Nacional del PRI ni soy militante”.

El perfil de Ochoa rompe con una vieja tradición del PRI, un partido que prefiere impulsar a lo más alto de su burocracia partidista a exsecretarios de Estado o exgobernadores. Algunos políticos del partido y de la oposición lo definen como un hombre conciliador y abierto al diálogo. Los especialistas en el sector energético también han destacado su conocimiento técnico. Ochoa ha hecho carrera en la burocracia del Estado especializada en el sector. Fue asesor de un exsecretario de Energía, subsecertario en el mismo ministerio e integrante del consejo de administración de Petróleos Mexicanos.

El reto más difícil para Ochoa llegará en once meses, cuando se elijan las gubernaturas de Coahuila, Nayarit y Estado de México. Esta última es la más importante porque es la entidad con más votos y su control es necesario rumbo a las presidenciales de 2018. Es también un Estado que el PRI siempre ha gobernado y la cuna de Enrique Peña Nieto, un presidente que tiene una aprobación del 29%. Este verano, el curtido veterano Manlio Fabio Beltrones perdió cuatro bastiones históricos del tricolor: Durango, Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo. El reto para Ochoa no es menor. Debe retener para el PRI la joya de la corona, que será fuertemente disputada por Morena y por una probable alianza del PAN y el PRD.