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TRIBUNA

Canal ampliado: una victoria para el progreso y la competitividad de América Latina

La infraestructura del siglo XXI nos exige proyectos de alta calidad

Este domingo 26 de junio, el buque portacontenedores COSCO Shipping Panama realizará el histórico cruce de las nuevas esclusas del Canal de Panamá. Con ese paso, quedará inaugurado el mayor proyecto de infraestructura de América Latina, una obra que redefinirá el futuro de Panamá y que cambiará las perspectivas de integración en el comercio de todo el hemisferio occidental.

El COSCO Shipping Panama es un reflejo de los nuevos tiempos en el comercio marítimo mundial. El nuevo patrón favorece transportes conglomerados de alta capacidad, en lugar de buques de menor tonelaje. El año pasado, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) gestionó el paso récord de casi 14 mil buques, un 2,9% más que en 2014. Sin embargo, esos barcos no pueden transportar más de cinco mil contenedores. Ahora, las esclusas Cocolí y Agua Clara permitirán el paso de los buques Neo Panamax, con capacidad de transportar hasta 13 mil contenedores. De este modo, se espera que el Canal responda a una demanda de tránsito anual de 14 mil embarcaciones, con una carga promedio de 11.500 contenedores. Este desfile de carga hará que la ACP eleve su contribución anual a los ingresos públicos panameños de 2,2% a 3,3% del PIB.

La visión estratégica de la ACP nos da lecciones de gestión que podemos estudiar, ajustar y replicar. La ACP cuenta con plena autonomía administrativa y financiera. Su equipo directivo definió estrategias comerciales que permitieron a la ACP amoldarse a la caída en los valores de las materias primas y a la demanda originada en Asia. Así —incluso en tiempos de desaceleración global— sus ingresos netos aumentaron, asegurándose su viabilidad económica.

La ACP logró generar el 58% de los fondos necesarios para el proyecto por medio de sus propios flujos de caja, minimizando su endeudamiento. El resto provino de instituciones de financiación para el desarrollo que trabajaron juntas para lograr acuerdos de financiación que se materializaron en un paquete total de US$2.300 millones. Uniendo sus fuerzas, el Banco Interamericano de Desarrollo, y otros bancos multilaterales, demostraron cómo pueden colaborar en megaproyectos de infraestructura con efectos altamente transformadores.

La infraestructura del siglo XXI nos exige proyectos de alta calidad, socialmente inclusivos, de bajo impacto y que tengan en cuenta los riesgos ambientales. Las nuevas esclusas cuentan con estanques que permiten reutilizar el agua para el siguiente pasaje, utilizando 7% menos agua en cada tránsito que con las primeras esclusas. Además, se están haciendo esfuerzos para producir energía hidroeléctrica, controlar la erosión de los suelos, prevenir la deforestación y asegurar la calidad del suministro hídrico en un área donde se origina la mitad de la provisión de agua potable del país.

Además de la ingeniería de las esclusas, la ACP se puso a la vanguardia mundial en materia de simulación marítima. De hecho, en su centro de investigaciones se utilizan modelos matemáticos y experiencias de realidad virtual para formar a pilotos y capitanes de barcos remolcadores de todos los rincones del mundo.

El canal ampliado es una fórmula ganadora para toda la región. Los mayores volúmenes comerciales fruto de la ampliación tendrán un efecto dominó sobre todo en el Caribe y Estados Unidos. Los puertos de Kingston (Jamaica), Cartagena (Colombia), Miami, Los Ángeles y Nueva York han invertido miles de millones de dólares para poder recibir a barcos más grandes y ser parte de una ruta más eficiente hacia Asia y Europa.

Desde la Corporación Interamericana de Inversiones (brazo del Grupo BID para el sector privado), estamos apoyando la ampliación del puerto de contenedores de Kingston, mientras que, en Panamá, el BID apoya las reformas para mejorar la competitividad del sector logístico. Ahora el país centroamericano tiene la oportunidad de desarrollar servicios de transbordo terrestre y aéreo, que, al ser complementarios a las actividades del Canal, contribuirán a mejorar su competitividad logística. Y, si aúna las nuevas capacidades del servicio logístico con las zonas libres, pueden fortalecer el sector industrial. Un escenario oportuno para la conformación de alianzas público-privadas, que propicien inversión y atraigan empresas de mayor valor agregado.

Con la inauguración de la ampliación del canal, el panorama naviero mundial cambiará para siempre. Como latinoamericano, me enorgullece que seamos la región que generó la transformación. Necesitamos continuar impulsando a nuestra región hacia un modelo de crecimiento inclusivo y sostenible que cree oportunidades para todos los ciudadanos.

* Luis Alberto Moreno es Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington DC.