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La primera derrota de Manlio Fabio Beltrones

El político deja la dirigencia del PRI tras 48 años de militancia y una larga lista de cargos

Manlio Fabio Beltrones, en Ciudad Juárez, el 28 de mayo.
Manlio Fabio Beltrones, en Ciudad Juárez, el 28 de mayo. PRI

Cuando Manlio Fabio Beltrones dio su primer discurso como presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el 20 de agosto de 2015, pronunció sin saberlo palabras premonitorias: “El PRI ha demostrado ser capaz de adaptarse a cada momento histórico”. Este lunes, el partido se ha deshecho del hombre que lo dirigió por 10 meses y cuya presidencia quedó herida de muerte la noche del cinco de junio, cuando la oposición le arrebató siete de los 12 Estados que estuvieron en juego en las elecciones locales.

Dirigir el PRI había sido uno de los pocos encargos que faltaban a Beltrones en su larga militancia, que comenzó cuando tenía 16 años en su natal Sonora (al norte de México). En 48 años dentro del partido ha sido subsecretario de Gobernación, gobernador de su estado entre 1991 y 1997 --donde generaba más miedo que respeto-- y ha tenido varias funciones en las estructuras corporativas del partido. Su reputación de hábil operador la forjó en los pasillos del Congreso mexicano.

En agosto pasado, Beltrones dejó 12 años ininterrumpidos de trayectoria legislativa para dirigir el destino del PRI. En 2003 se convirtió en el líder de la bancada del partido en la Cámara de Diputados y estuvo seis años en la de Senadores durante el mandato de Felipe Calderón en la presidencia de México (2006-2012). En septiembre de 2012 volvió a ser coordinador de los diputados priístas, donde preparó el terreno para la aprobación de la ambiciosa agenda de reformas que Enrique Peña Nieto presentó en diciembre de ese año y que el mundo conoció bajo el nombre de Pacto por México.

Beltrones, que ha dicho que en la política no existen las coincidencias, respaldó los esfuerzos de Peña Nieto a pesar de no pertenecer al grupo cercano del mandatario. De hecho, los incondicionales del actual presidente desconfiaban de su lealtad por la fama que Beltrones tiene de operar desde la oscuridad para beneficiar sus intereses. Los cronistas políticos aseguran que Peña Nieto selló un pacto con el sonorense en una larga comida en Campeche frente a las aguas del Golfo de México. Peña sabía que Beltrones quería ser el candidato del PRI a la presidencia. El entonces senador terminó cediendo ante el joven gobernador del Estado de México. El premio llegaría tres años después con la presidencia del PRI, un puesto que Beltrones utilizaría para construir un eventual asalto a la presidencia en 2018. Esa posibilidad es hoy remota.

El presidente del PRI, que ha presentado su renuncia esta tarde, tiene un lado oscuro que fue expuesto en 1997 por un par de reporteros de The New York Times que lo relacionaron con Amado Carrillo Fuentes, El señor de los cielos, cuando gobernaba Sonora. Beltrones desmintió la información enviando una carta a La Dama Gris, pero nunca ha podido sacudirse del todo la sospecha. Uno de los mitos que lo rodean hasta hoy es que su entrada a Estados Unidos está prohibida.

Este lunes, al anunciar su renuncia, Beltrones citó a Luis Donaldo Colosio, el excandidato presidencial asesinado en 1994. “El partido debe cambiar y debe haber una transformación de fondo”. Hace 10 meses también citó a Colosio en aquellas primeras palabras pronunciadas como presidente del partido, cuando veía el futuro más despejado. En aquel entonces dijo que el PRI debía estar abierto a la autocrítica. Hoy se aparta de la dirigencia tras una derrota y puede volver a la Cámara de Diputados. Nada de esto significa que el impredecible Manlio Fabio Beltrones renuncie a sus aspiraciones.

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