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México obliga a los coches a modernizarse para reducir la contaminación

El Gobierno presentó el nuevo plan emergente que aplicará lo que resta de 2016 para limitar las emisiones de los vehículos

La Ciudad de México durante la crisis ambiental.
La Ciudad de México durante la crisis ambiental.

El plan emergente del Gobierno para sacar a la capital mexicana de la crisis ambiental en que está sumida se acerca a su fin. A tres semanas de que venza el trimestre en que los conductores se vieron obligados a dejar sus coches para reducir las emisiones contaminantes, las autoridades involucradas anunciaron una nueva fase del programa para el resto del año, que endurece las reglas para los vehículos con tecnologías viejas y las facilita para los más modernos.

Debido a los altos niveles de contaminación en el aire que se registraron en la capital durante los últimos tres meses, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) publicó una norma emergente que operará a partir del 1 de julio de manera homologada en Ciudad de México y los vecinos Estados de Hidalgo, Puebla, México, Morelos y Tlaxcala [zona conocida como la Megalópolis] a fin de someter a todos los vehículos que circulen en el área a los mismos estándares.

Con la nueva norma, el estándar de emisiones de óxido de nitrógeno permitidas para vehículos particulares se reduce a un 83% para vehículos modelo 2006 en adelante; a un 53% para autos modelo 1994 a 2005, en tanto que para los 1993 y anteriores el estándar se reduce un 20%. En el caso de los que usan diesel -regularmente el transporte de carga- deberán reducir 40% sus niveles de opacidad (emisión de humo), y los que visiblemente contaminan más, serán retirados de circulación y remitidos a un depósito.

Para poder circular todos los días, los coches tendrán que aprobar la verificación que actualmente se aplica, pero bajo estándares más estrictos, lo cual les implicará cambiar su convertidor catalítico por uno de tres vías —que, según el Ministerio de Medio Ambiente, controla hasta 97% de sus emisiones— y monitorear sus emisiones desde la 'computadora' del vehículo, en el caso de los coches modelo 2006 en adelante, que ya fueron fabricados con este sistema. Los que no lo tengan, serán verificados con el método tradicional (dinamómetro) y circularán el número de días que sus emisiones contaminantes les permitan, según este nuevo estándar. Los coches nuevos, en cambio, podrán circular todos los días y quedarán exentos de verificación hasta por cuatro años.

De la teoría a la realidad

Los encargados de que estas nuevas reglas se cumplan en la Megalópolis son los centros de evaluación de los vehículos, conocidos como 'verificentros', así como la policía y los ciudadanos.

En los verificentros se revisa la cantidad de emisiones contaminantes de los coches y se otorga un holograma que define el número de días que puede circular, sin embargo, estos lugares no se salvan de uno de los principales males que aquejan a México: la corrupción. Es común que los ciudadanos paguen al verificador para que les den la pegatina que les permite circular diario, lo que inutiliza todos los esfuerzos en materia regulatoria. Para corregir esto, el nuevo programa contempla concentrar la información de todos los verificentros en una 'nube' regulada por el Gobierno, de la cual saldrá un código digital de alta seguridad que dará autenticidad a la documentación.

Los coches modelo 2006 en adelante, que ya cuentan con el sistema de diagnóstico integrado, serán revisados con un escáner y la información será enviada a la 'nube'. En caso de rebasar el límite permitido de emisiones, el sistema no permitirá la verificación, igual que una tarjeta bancaria no 'pasa' cuando no tiene fondos, explicó Rodolfo Lacy, subsecretario de Planeación y Política Ambiental del ministerio de Medio Ambiente.

Adicionalmente, en esta fase entra también la procuraduría ambiental federal a vigilar los verificentros de manera presencial.

La otra parte de la vigilancia estará en manos de la policía local de cada Estado, que deberá remitir a un depósito los vehículos "ostensiblemente contaminantes", es decir, los que expidan humo visible; así como en manos de la ciudadanía, que podrá denunciar estas faltas, aunque para ello requerirá la matrícula del vehículo contaminante.

Los vehículos federales de transporte de carga entrarán por primera vez al programa, pese a la resistencia que han tenido a ser incluidos, argumentando que tendrán fuertes pérdidas económicas al limitar su circulación. Es una de las medidas previamente anunciadas el ministro de Medio Ambiente, Rafael Pacchiano, en mayo, y que hacían prever un endurecimiento de la estrategia contra la contaminación.

El nuevo plan fue presentado en una conferencia a la que asistieron funcionarios del ministerio de Medio Ambiente, de la Comisión Ambiental de la Megalópolis y los titulares de gobierno de las entidades involucradas. Un magno evento para el que, sin embargo, las autoridades no tenían lista la información sobre las medidas a aplicar en esta nueva fase cuando se presente una contingencia: aún no saben si cambiarán los criterios para decretarla, ni qué vehículos dejarán de circular para paliar la emergencia, aunque adelantaron que podrían ser los que tienen hologramas 1 y 2, es decir, los más contaminantes o los más antiguos. El coordinador ejecutivo de la CAMe, Martín Gutiérrez, dijo que en las próximas dos semanas darán a conocer dicha información.

Por su parte, Rodolfo Lacy, subsecretario del ministerio de Medio Ambiente precisó que, aunque la Norma tiene el carácter de "emergente" para atender la crisis, se volverá permanente al concluir el periodo de seis meses para el que fue creada, y podrá ser implementada por otros Estados que requieran replicar el modelo.

El 15 de marzo de 2016 se declaró en Ciudad de México la primera contingencia ambiental en 14 años por la mala calidad del aire. Esto se debió a que la CAMe redujo el límite de puntos de ozono permitidos antes de declarar la emergencia, por lo que ésta se ha disparado ya seis veces desde entonces. El programa Hoy no Circula fue instaurado en 1989 para limitar la circulación vehicular en una urbe que es una 'olla' con todos los factores en contra para combatir la polución: rodeada de montañas que limitan la velocidad del aire; altas temperaturas durante la primavera y el verano; una altura de 2.240 metros sobre el nivel del mar, y la centralización de las fuentes de empleo, que provoca que miles de habitantes de los Estados vecinos viajen todos los días hacia dentro. 

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