Victoria Abril, el catalán, el euskera y el eterno “¡joder, macho!“: los Goya que se vivieron en las redes sociales
Mientras la Academia premiaba a ‘Los domingos’, los usuarios de X no se ponían de acuerdo sobre qué lenguaje está bien que se hable en la televisión pública
En pocas ocasiones la gala de los Goya había llegado a puerto con un material tan presto para dar conversación en las redes sociales. La película más nominada y a la postre más premiada, Los domingos, ha conseguido no solo ser una de las películas más comentadas del año, sino una que levanta entusiastas defensas desde los dos extremos del espectro (por no decir de España, que un poco también). Sirat, la segunda más nominada, llegó capitaneada por un Oliver Laxe que, gracias a su discurso apasionado, a su aspecto mesiánico y a su autoconsciencia como gran personaje, se ha convertido en un meme en sí mismo. Y que deberá medirse, al menos en una crónica como esta, con el otro gran hombre-meme del cine español actual, Albert Serra (que al ser preguntado en la alfombra roja por sus gafas, solo dijo “son unas Oakley normalitas”). Y estaba, además, el regreso de Karla Sofía Gascón, el gran personaje (probablemente a su pesar) del cine español de 2025 y gran ausente de los Goya de entonces. Y además, Susan Sarandon y sus apasionadas declaraciones sobre Pedro Sánchez. La gala de los Goya llegaba con todo a su favor para ser vista con hilaridad a través de los ojos de las redes. Pero esta vez hasta las redes lo tuvieron complicado para encontrar la diversión.
Horas antes del comienzo la gala, la actualidad daba un volantazo. Si bien varios de los invitados y reporteros llevaban chapas que pedían la libertad para Palestina, algunos tuiteros se preocupaban por cómo reaccionarían ante los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Menos mal que estaba Aldo Comas para comentar a Europa Press, en la alfombra roja, que él “muchos pins de todo” pero “nadie habla de Irán”.
Otra controversia tenía lugar un poco más allá en la alfombra roja, con algunos activistas animalistas manifestándose ante Albert Serra por la nominación de Tardes de soledad. Él, con sus Oakley, no se inmutaba. Y en Twitter, Pilar Eyre celebraba a los manifestantes.
Eyre, por otro lado, dejaba uno de los mensajes más bonitos de la noche.
El comienzo de la gala, con una versión de Hoy puede ser un gran día que según el crítico de EL PAÍS Carlos Marcos resultó francamente mejorable, incluyó varios planos de Susan Sarandon entre el público. Como si la realización notase la preocupación de las redes por su reacción a todo esto. Ocurre a menudo desde que se instauró, en 2022, el Goya Internacional: al visionado de la gala se añade ese españolísima pregunta de “¿qué pensará de todo esto nuestro invitado extranjero?“. Las redes no son ajenas a esa pregunta.
Ni tampoco a otra pregunta: por qué la entrega a mejor actor de reparto estuvo lleno de pompa, con un pequeño homenaje a cada nominado, y en el de mejor actriz de reparto, que abrió la gala, los propios entregadores olvidaron aclarar qué premios estaban entregando.
La presencia y discurso de Susan Sarandon se podría definir de muchas maneras, pero en Twitter se hizo uso de la síntesis:
Y con agradecimientos incluidos a esa labor poco reconocida y, a menudo, difícil e ingrata de las traductoras simultáneas.
Si nadie escribía esto en el momento en que Karla Sofía Gascón apareciese en pantalla, España no hubiese dormido tranquila.
Y si nadie escribía esto, tampoco:
Esto ocurrió en varios hogares españoles mientras Ana Mena y La Casa Azul cantaban una versión de La bámbola, por otro lado, muy celebrada en redes.
Hasta las 0:08 a la gala no se le ocurrió tirar de Oliver Laxe, el personaje más potente del auditorio después de Susan Sarandon (a la que nadie se le ocurrió reunir con María Luisa Solá, su clásica voz para España). Rigoberta Bandini hizo bromas con su melena. Otros, en casa, también.
Aunque no todos estaban contentos.
(Se le cumplió el deseo, por cierto).
Por supuesto, el abundante uso del catalán en la gala, por ejemplo en boca de la propia Bandini o de algunos nominados, levantó muchas quejas en X. Nadie esperaba otra cosa.
La victoria de Miriam Garlo como mejor actriz revelación por Sorda ha hecho que algunos se pregunten si, durante un discurso de homenaje a las personas sordas cuya protagonista dio simultáneamente con su voz y con lengua de signos, fue una decisión acertada, pensando en los espectadores sordos en casa, cortar el plano constantemente para mostrar la reacción del público.
Que José Ramón Soroiz diese su discurso al recoger el Goya mejor actor en euskera tampoco gustó a todo el mundo, claro.
A eso de la una de la mañana, Victoria Abril levanta la gala con el sencillo de método y siempre efectivo de ser Victoria Abril, pero no todo el mundo se pone de acuerdo al respecto. Su chorreo de anécdotas (una de ellas mientras las cinco actrices nominadas esperaban, al borde del asiento, a que diese el nombre de la ganadora) no gusta a todos.
Y una voz en off anuncia al final, tras el anuncio de Los domingos como mejor película, que esta gala ha sido 20 minutos más corta que la del año pasado. En realidad, ¿quién necesita a los tuiteros?