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Una forma de resistencia

Esta foto no es el final de una historia miles de veces repetida, sino una interrupción en la nuestra

Liam Ramos, de cinco años, detenido por agentes de ICE en Columbia Heights, Minnesota, en una imagen tomada por un empleado del colegio público donde estudia. Columbia Heights Public Schools

Antes de convertirse en símbolo de la barbarie, este niño era solo un cuerpo pensante, un ser sintiente. Tenía una estatura concreta, un peso, una temperatura, unas fantasías. La foto, a estas altur...

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Antes de convertirse en símbolo de la barbarie, este niño era solo un cuerpo pensante, un ser sintiente. Tenía una estatura concreta, un peso, una temperatura, unas fantasías. La foto, a estas alturas, es ya un discurso sobre la maldad, pero lo que ocurrió primero fue brutalmente físico, cruelmente real, lo mismo que un golpe de frío o fiebre. Lo más inquietante no es solo la violencia de la escena, sino la manera en que el pequeño parece saber qué hacer dentro de ella. No llora, no se resiste, no mira a la cámara. Está concentrado en su papel, como un detenido profesional, un detenido de película. Ha entendido que, en ciertas circunstancias de la vida, si conviene hacerse el muerto, uno se hace el muerto. No es sumisión, es una técnica de supervivencia. El cuerpo infantil, enfrentado a una maquinaria gigantesca, cuya manaza se posa sobre su mochila, improvisa una conducta aprendida para no romperse. Cruzar las manos, permanecer quieto, mirar al frente. Un modo de decir sin palabras:

—No me pegues.

La foto captura ese instante en que Liam Ramos, que devendría símbolo de la animalidad de Trump y los suyos, es solo alguien que administra como puede su vulnerabilidad. Luego vendrán los titulares, la indignación, la lástima. Pero antes solo hubo un crío gestionando su propio miedo con una decencia involuntaria. Esta foto no es el final de una historia miles de veces repetida, sino una interrupción en la nuestra. Nos detiene. Nos incomoda. Nos exige una pausa. Y en un mundo que pasa las imágenes como si fueran nada, una pausa ya es una forma de resistencia.

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