El pasado sábado 9 de enero, después de más de 24 horas de intensa nevada, en las afueras de Alcorcón el cielo y la tierra amanecieron teñidos de un blanco puro y limpio que hacía indistinguible la línea del horizonte.
El pasado sábado 9 de enero, después de más de 24 horas de intensa nevada, en las afueras de Alcorcón el cielo y la tierra amanecieron teñidos de un blanco puro y limpio que hacía indistinguible la línea del horizonte. Filomena -la borrasca del siglo en España- se había cebado especialmente con la zona sur de la Comunidad de Madrid. En la imagen, una carretera en dirección Móstoles.DAVID EXPÓSITOA lo largo del día, muchas personas, impresionadas por un fenómeno nunca antes visto, salieron de sus casas dispuestas a redescubrir un territorio donde hasta la entrada del portal parecía un lugar desconocido. En la imagen, el parque Polvoranca (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOHubo quien no se atrevió a cruzar la esquina y caminaba con la descoordinación propia de un bebé que aprende a andar. En la imagen, periferia de Alcorcón.DAVID EXPÓSITOSin embargo, hubo también quien pareció querer desa ar los límites urbanos y convertirse en el primer explorador de un paisaje completamente virgen. En la imagen, la autovía M-50.DAVID EXPÓSITOEn los municipios del extrarradio existen muchos espacios vacíos aún si edi car, a campo abierto, donde el caminar de estas personas se distinguía a lo lejos en forma de pequeñas siluetas negras y solitarias en medio de una inmensidad blanca. En la imagen, el parque Oeste (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOEl paisaje, tan vasto como inabarcable, les empequeñecía aún más mientras sus guras desaparecían a lo lejos. En la imagen, el campo de fútbol Santo Domingo (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOTal vez trataran de alcanzar el horizonte invisible, llegar más lejos de lo que ningún otro vecino había logrado. En la imagen, el parque Polvoranca (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOSu soledad recordaba a la de esos fugitivos que escapan sin destino y huyen a pie por los caminos más escabrosos de la ciudad. En la imagen, una escena del barrio residencial de Parque Oeste (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOFilomena volvió a demostrar que los seres humanos, por mucho que nos sofistiquemos, seguimos siendo hormigas diminutas a merced de la naturaleza. En la imagen, Ensanche Sur (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOEstación Las Retamas (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOInvernadero en el parque Polvoranca (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOEnsanche Sur (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOUn vecino mirando por la ventana, en el Ensanche Sur (Alcorcón).DAVID EXPÓSITONiñas jugando en el parque de las Colinas (Alcrocón).DAVID EXPÓSITOPolígono Urtinsa (Alcorcón).DAVID EXPÓSITOCarretera de Móstoles en dirección Alcorcón.DAVID EXPÓSITO