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¡Qué grande era Euwe!

El virtuoso holandés defiende y contraataca con gran precisión y belleza en una posición muy delicada

Blancas: Ta1, Ac1, Dd1, Tf1, Rg1, Ad3, Cg3; peones en a3, c3, c4, d4, e4, f3, g2 y h2.

Negras: Ta8, Dd8, Ce8, Tf8, Rg8, Ab7, Ca5; peones en a7, b6, c5, d7, e6, f7, g7 y h7.

Las impresionantes obras de arte que ya hemos publicado aquí de Max Euwe (1901-1981) nos dan pie para suponer que la inmensa mayoría de los lectores lo incluyen entre los grandes campeones con todo merecimiento. Y también para creer que esa percepción quedará reforzada tras el disfrute de la partida de este vídeo, la que ganó con negras a un atacante de postín, Yéfim Guéller, en el inolvidable torneo de Zúrich de 1953.

Nuestros amigos inhumanos de hoy, que calculan millones de jugadas por segundo, nos indican que Guéller pudo haber jugado mejor en un momento dado (24 d5!!). Pero se trata de una idea muy escondida, casi imposible de ver y calcular con precisión para cualquier ser humano, aunque pertenezca a la élite mundial del ajedrez. Por tanto, esa pequeña incidencia no empaña lo más mínimo el excelso juego del holandés.