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Radiografía del paro

  • Tras los datos del paro conocidos hoy, hay millones de historias que contar. Historias variopintas que pueden encontrarse en una oficina de empleo cualquiera, en solo una mañana. Hemos ido a una , en el barrio de Vallecas, en Madrid, en donde hemos encontrado a personas como Vanesa Santamaría y Raúl Montreal, dos de los muchos parados que acuden a las oficinas confiando en que su suerte cambie. Hace cuatro años, decidieron tener un hijo. "Pagábamos una hipoteca pero los dos teníamos trabajo fijo, así que nos vimos capaces de mantenerlo". Hace un año que Raúl dejó de tener trabajo en el sector de la construcción y lleva todo ese tiempo sin hacer una sola entrevista. Esta mañana Vanesa ha acudido a la oficina de empleo para inscribirse; trabajaba de teleoperadora y acaban de despedirla. La hipoteca sigue ahí y su niño ya tiene cuatro años. A Raúl le queda un mes de paro y las piernas ya empiezan a temblarle. La familia les ayuda en todo lo que puede. (TEXTO: PAULA ESCALADA MEDRANO)
    1Tras los datos del paro conocidos hoy, hay millones de historias que contar. Historias variopintas que pueden encontrarse en una oficina de empleo cualquiera, en solo una mañana. Hemos ido a una , en el barrio de Vallecas, en Madrid, en donde hemos encontrado a personas como Vanesa Santamaría y Raúl Montreal, dos de los muchos parados que acuden a las oficinas confiando en que su suerte cambie. Hace cuatro años, decidieron tener un hijo. "Pagábamos una hipoteca pero los dos teníamos trabajo fijo, así que nos vimos capaces de mantenerlo". Hace un año que Raúl dejó de tener trabajo en el sector de la construcción y lleva todo ese tiempo sin hacer una sola entrevista. Esta mañana Vanesa ha acudido a la oficina de empleo para inscribirse; trabajaba de teleoperadora y acaban de despedirla. La hipoteca sigue ahí y su niño ya tiene cuatro años. A Raúl le queda un mes de paro y las piernas ya empiezan a temblarle. La familia les ayuda en todo lo que puede. (TEXTO: PAULA ESCALADA MEDRANO) LUIS SEVILLANO
  • En los más de tres años que lleva en paro, Josefa Díaz ha hecho decenas de entrevistas de trabajo en supermercados, tiendas... "Días después vas, preguntas, y ves que han contratado a gente, pero tú sigues en el paro". Tiene dos niñas pequeñas, de 7 y 11 años, y vive en casa de sus padres. Para sacarlas adelante ha trabajado en muchos sitios, comercios, restaurantes... Subsiste con la ayuda del Gobierno de 300 euros y con un pequeño trabajo de dos horas al día, en el comedor de un colegio. Para el resto le ayudan sus padres. "Las cosas están muy mal. Además, la edad influye y como tengo niñas pequeñas...".
    2En los más de tres años que lleva en paro, Josefa Díaz ha hecho decenas de entrevistas de trabajo en supermercados, tiendas... "Días después vas, preguntas, y ves que han contratado a gente, pero tú sigues en el paro". Tiene dos niñas pequeñas, de 7 y 11 años, y vive en casa de sus padres. Para sacarlas adelante ha trabajado en muchos sitios, comercios, restaurantes... Subsiste con la ayuda del Gobierno de 300 euros y con un pequeño trabajo de dos horas al día, en el comedor de un colegio. Para el resto le ayudan sus padres. "Las cosas están muy mal. Además, la edad influye y como tengo niñas pequeñas...". LUIS SEVILLANO
  • La vida laboral de José Ramón Martín ha estado ligada a la construcción. Más de 20 años trabajando de albañil, hasta alcanzar el rango de oficial de primera. Cobraba un buen sueldo pero hace más de un año que ese salario se esfumó. Ahora consigue empleos esporádicos de dos o tres meses, nada estable. Aún así, confía en que en el futuro encontrará la estabilidad. "Hay muchas cosas que construir todavía, muchas obras públicas. Pero hasta que no se quiera sacar el dinero de donde lo tengan metido... hasta que los empresarios no lo saquen...".
    3La vida laboral de José Ramón Martín ha estado ligada a la construcción. Más de 20 años trabajando de albañil, hasta alcanzar el rango de oficial de primera. Cobraba un buen sueldo pero hace más de un año que ese salario se esfumó. Ahora consigue empleos esporádicos de dos o tres meses, nada estable. Aún así, confía en que en el futuro encontrará la estabilidad. "Hay muchas cosas que construir todavía, muchas obras públicas. Pero hasta que no se quiera sacar el dinero de donde lo tengan metido... hasta que los empresarios no lo saquen...". LUIS SEVILLANO
  • Es diplomada en Administración y Dirección de Empresas, pero lleva más de dos años sin empleo. La empresa en la que trabajaba, de marketing y publicidad, hizo una reducción de plantilla y la despidieron. Aunque tiene un niño de 3 años su situación no es tan crítica como la de otras personas, pues su marido sí tiene trabajo. Desde que se quedara en paro ha hecho varios cursos, por ejemplo de idiomas, tratando siempre de seguir formándose. "Hemos vivido mejor que nuestros padres pero ahora debemos ser conscientes de que hay que apretarse el cinturón".
    4Es diplomada en Administración y Dirección de Empresas, pero lleva más de dos años sin empleo. La empresa en la que trabajaba, de marketing y publicidad, hizo una reducción de plantilla y la despidieron. Aunque tiene un niño de 3 años su situación no es tan crítica como la de otras personas, pues su marido sí tiene trabajo. Desde que se quedara en paro ha hecho varios cursos, por ejemplo de idiomas, tratando siempre de seguir formándose. "Hemos vivido mejor que nuestros padres pero ahora debemos ser conscientes de que hay que apretarse el cinturón". LUIS SEVILLANO
  • Jacinto Fernández lleva ya muchas noches durmiendo en la calle, desde que su vida se derrumbara al ritmo del sector de la construcción. "Cuando se fue a pique, con ella me fui yo, hace ya tres años", cuenta. Trabajaba de vigilante de seguridad en obras aunque a lo largo de su vida ha trabajado de muchas otras cosas: camarero, fotógrafo... Según cuenta, ha cotizado 27 años a la Seguridad Social. Pero la última vez que perdió su empleo no tenía derecho a cobrar el subsidio, por lo que se vio con 50 años y sin recursos. Sobrevive gracias a los comedores sociales y a la Renta Mínima de Inserción (RMI) de 375 euros que le otorga la Comunidad de Madrid. Hace un año dejó de acudir a las oficinas de empleo. "Acabé harto de nunca tener ofertas de empleo. Ha regresado porque quiero sumarle un parado más a las listas de Zapatero".
    5Jacinto Fernández lleva ya muchas noches durmiendo en la calle, desde que su vida se derrumbara al ritmo del sector de la construcción. "Cuando se fue a pique, con ella me fui yo, hace ya tres años", cuenta. Trabajaba de vigilante de seguridad en obras aunque a lo largo de su vida ha trabajado de muchas otras cosas: camarero, fotógrafo... Según cuenta, ha cotizado 27 años a la Seguridad Social. Pero la última vez que perdió su empleo no tenía derecho a cobrar el subsidio, por lo que se vio con 50 años y sin recursos. Sobrevive gracias a los comedores sociales y a la Renta Mínima de Inserción (RMI) de 375 euros que le otorga la Comunidad de Madrid. Hace un año dejó de acudir a las oficinas de empleo. "Acabé harto de nunca tener ofertas de empleo. Ha regresado porque quiero sumarle un parado más a las listas de Zapatero". LUIS SEVILLANO
  • Llegaron a España desde Perú hace ocho años. Mario Llacchua lleva dos en el paro, trabajaba en la construcción. Su esposa era empleada en una empresa de limpieza y mantenimiento, pero ahora no tiene trabajo. Ellos y sus dos hijos de 18 y 10 años viven con la ayuda de 420 euros del Gobierno y con lo que cobra él por trabajos esporádicos. Su situación es tan desesperante que están pensando volver a su país. "Allí no se gana mucho dinero, pero al menos se puede trabajar y tener lo suficiente para vivir. Cuando llegamos aquí tuvimos que empezar de cero, así que cuando vayamos allí tendremos que hacerlo otra vez". Esperarán a que su hijo acabe los estudios y después decidirán.
    6Llegaron a España desde Perú hace ocho años. Mario Llacchua lleva dos en el paro, trabajaba en la construcción. Su esposa era empleada en una empresa de limpieza y mantenimiento, pero ahora no tiene trabajo. Ellos y sus dos hijos de 18 y 10 años viven con la ayuda de 420 euros del Gobierno y con lo que cobra él por trabajos esporádicos. Su situación es tan desesperante que están pensando volver a su país. "Allí no se gana mucho dinero, pero al menos se puede trabajar y tener lo suficiente para vivir. Cuando llegamos aquí tuvimos que empezar de cero, así que cuando vayamos allí tendremos que hacerlo otra vez". Esperarán a que su hijo acabe los estudios y después decidirán. LUIS SEVILLANO
  • La familia Ruiz Velasco ha intentado muchas cosas para sobrevivir a la crisis. Juan Antonio, de 24 años, trabajaba en la construcción fuera de Madrid y tuvo que volver a casa de sus padres cuando dejó de tener trabajo, con su mujer y su niña de 15 meses. Ahora viven los cinco juntos y ninguno de ellos tiene empleo. Su última carta la jugaron a montar un negocio propio, un bar que en lugar de solucionar sus problemas los ha empeorado. Hace un mes tuvieron que cerrarlo porque no funcionó y de él se llevaron varias deudas que ahora tienen que pagar. "Hasta ahora hemos tirado como hemos podido, pero ya no se cómo vamos a sobrevivir", asegura María del Prado.
    7La familia Ruiz Velasco ha intentado muchas cosas para sobrevivir a la crisis. Juan Antonio, de 24 años, trabajaba en la construcción fuera de Madrid y tuvo que volver a casa de sus padres cuando dejó de tener trabajo, con su mujer y su niña de 15 meses. Ahora viven los cinco juntos y ninguno de ellos tiene empleo. Su última carta la jugaron a montar un negocio propio, un bar que en lugar de solucionar sus problemas los ha empeorado. Hace un mes tuvieron que cerrarlo porque no funcionó y de él se llevaron varias deudas que ahora tienen que pagar. "Hasta ahora hemos tirado como hemos podido, pero ya no se cómo vamos a sobrevivir", asegura María del Prado. LUIS SEVILLANO
  • Este joven de 27 años trabajaba como comercial en una empresa de informática hasta hace un año y medio, cuando lo despidieron. La indemnización que le dieron la invirtió en su formación, en un curso de cine y televisión. "Siempre me había llamado la atención y lo vi como una buena manera de emplear mi tiempo". Durante todos estos meses, también ha estado buscando trabajo pero no ha recibido ofertas. Ha acudido a la oficina de empleo para cambiar sus preferencias laborales por su nueva formación.
    8Este joven de 27 años trabajaba como comercial en una empresa de informática hasta hace un año y medio, cuando lo despidieron. La indemnización que le dieron la invirtió en su formación, en un curso de cine y televisión. "Siempre me había llamado la atención y lo vi como una buena manera de emplear mi tiempo". Durante todos estos meses, también ha estado buscando trabajo pero no ha recibido ofertas. Ha acudido a la oficina de empleo para cambiar sus preferencias laborales por su nueva formación. LUIS SEVILLANO