Con más de 5.000 empleados, Sintel se declara en suspensión de pagos. La respuesta más representativa de los trabajadores tuvo lugar en Madrid a inicios de 2001, con la acampada en el Paseo de la Castellana en reivindicación del pago de las nóminas y por la retirada del expediente de regulación que afectaba a 1.200 de sus compañeros.ULY MARTÍNLa plantilla de Sintel llegó hasta el Congreso de los Diputados, donde exigió soluciones para la empresa y el cobro de sus sueldos.RICARDO GUTIÉRREZMientras el campamento de la Castellana crecía cada día más, las 150 "mujeres de Sintel", entre las que además se encontraban algunas esposas de los trabajadores, se encerraron en la catedral de la Almudena de Madrid en apoyo de las reivindicaciones de sus compañeros.LUIS MAGÁNLos problemas de Sintel calaron hondo en la opinión pública española. En la imagen, la gran concentración de los afectados frente a la sede de Telefónica, en la Gran Vía de Madrid, a la que acudieron cientos de trabajadores de todos los centros de la empresa.MANUEL ESCALERALa alegría llegó al Campamento de la Esperanza en agosto de 2001, casi siete meses después de plantar en la Castellana la primera tienda de campaña. En esa fecha los representantes de los trabajadores consiguieron una promesa en firme por parte de Telefónica de recolocación de los afectados.LUIS MAGÁNDías después de la firma de los acuerdos, los trabajadores de Sintel iniciaron el desmantelamiento de su campamento de la Castellana de Madrid, donde habían pasado siete meses. Pero el conflicto no iba a acabar aquí.El principal representante de Sintel, durante su participación en la junta general ordinaria de la compañía Telefónica y durante la que volvió a denunciar el incumplimiento del acuerdo, alcanzado en agosto de 2001, por el que la tecnológica se comprometió a buscar una salida laboral para la plantilla tras la quiebra de su antigua filial.BERNARDO PEREZLos trabajadores de Sintel de toda España iniciaron una marcha en abril de 2003 con final en Madrid el 1 de mayo. Los antiguos empleados aseguraban que no se han cumplido los compromisos de recolocación, mientras Trabajo afirmaba lo contrario. Una vez en la capital, los trabajadores reventaron la manifestación del Primero de Mayo e impidieron que los dirigentes sindicales pronunciarán sus discursos.MANUEL ESCALERAAdemás de recibir insultos durante tres horas durante aquel Primero de Mayo, el secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, fue agredido con un fuerte golpe en la cabeza que requirió dos puntos de sutura. El autor de la agresión fue un ex trabajador de Sintel, que se entregó a la policía.MANUEL ESCALERA