Las universidades designan 550 expertos para hacer más parecidos los exámenes de Selectividad desde 2026 en toda España
Los ejercicios serán todavía más similares el curso que viene, después del primer gran acuerdo para armonizarlos en las pruebas de este año
Las universidades siguen profundizando en hacer más similares los exámenes de Selectividad en todas las comunidades autónomas. La CRUE, el organismo que agrupa a todos los campus españoles, ha comunicado este jueves que ha puesto en marcha un equipo formado por 550 especialistas en las diferentes materias que integran las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) “con el objetivo de alcanzar el máximo consenso y garantizar una mayor equidad en las pruebas de 2026 en todo el territorio nacional, respetando al mismo tiempo las particularidades de cada comunidad autónoma”. La Selectividad de 2026 será, así, todavía más homogénea que la de este año, que es el primero para el que las universidades han acordado, más allá de la regulación general que establece cada año el Ministerio de Educación, una serie de puntos comunes en cuestiones como las penalizaciones por faltas de ortografías y el porcentaje de preguntas que tendrán carácter competencial (es decir, que serán más aplicadas y requerirán combinar varios saberes para resolverlas).
La fórmula elegida por la CRUE coincide con la que ha defendido en los últimos años el Ministerio de Educación, consistente en “armonizar” las pruebas. Y se distancia del modelo de examen único defendido por el Partido Popular, que resulta inviable por el hecho de que los contenidos que se estudian en Bachillerato no son iguales en las 17 comunidades autónomas, y hacer una misma prueba en todos los territorios obligaría, entre otras cosas, a simplificar el currículo, ya que los estudiantes podrían dejar de lado aquellas partes de las asignaturas que no son comunes en toda España. Una reducción de temarios a la que, por otra parte, también se opone el PP.
De cara a la Selectividad de 2026, las universidades han formado “comisiones estatales de materia” que trabajarán en una propuesta única “de las orientaciones” de cada asignatura partiendo “de los acuerdos mínimos” alcanzados para la PAU de este año. Los principales objetivos son: “configurar una estructura en la que se armonicen los porcentajes de diseño competencial y el margen de preguntas optativas aplicables a cada materia; proponer un modelo de examen que permita una estructura común y compartida en todo el territorio nacional; establecer bloques de saberes básicos comunes; concretar criterios de evaluación específicos y su valoración, y aplicar criterios de coherencia, cohesión, corrección gramatical, léxica, ortográfica y de presentación”.
Las universidades confían en presentar las propuestas “antes de mayo de 2025″ para que el alumnado conozca con margen el diseño de las pruebas y el profesorado “pueda realizar una programación de las materias, con tiempo y acorde con los criterios de las orientaciones armonizadas en todo el territorio”.
Para las pruebas de este año la CRUE ya acordó a principios de curso una serie de elementos comunes. En cada materia habrá un único modelo de examen (y no dos a elegir entre los estudiantes, como ha venido siendo habitual en muchas comunidades autónomas). Entre el 20% y el 25% de las preguntas o tareas tendrán formato competencial. Los ejercicios ofrecerán en principio (aunque la última palabra la tendrán las comisiones organizadoras autonómicas) la posibilidad de elegir ente distintos apartados o preguntas. Para obtener la máxima nota, el estudiantado “deberá responder correctamente a cuestiones que cubran entre el 75% y el 80% de la materia evaluada” (de un tiempo a esta parte, en algunos territorios, dicho porcentaje se había reducido a la mitad). Las faltas ortográficas penalizarán hasta un 10% en la nota de cada ejercicio, y del 20% en el caso de que el examen sea de una lengua.
La finalidad última de la armonización, añade la CRUE, pretende demostrar “la equidad de las pruebas en lo común”, algo relevante teniendo en cuenta que en España funciona un distrito universitario único, lo que permite a los alumnos matricularse en cualquier universidad pública al margen de la provincia donde se hayan examinado de las PAU, “respetando al mismo tiempo las particularidades de cada comunidad”.