Lo que hay que saber antes de invertir en deuda pública

Antes de invertir en letras y bonos del Estado español, los inversores, incluso los más conservadores, deben conocer que su rentabilidad actual es negativa y que existen opciones con mayor potencial como las obligaciones, con un plazo superior a los 10 años

Tradicionalmente, el pequeño inversor que no quería arriesgar tenía a su disposición varios productos financieros que le aseguraban rentabilidad. Entre ellos estaban las letras y los bonos del Tesoro, un tipo de activo de deuda pública. Pero los intereses que ofrecen hoy han menguado mucho, hasta incluso llegar a estar en negativo. De hecho, solo son rentables las emisiones de deuda pública en España que tengan un plazo de inversión mayor de 10 años.

Se considera que los activos de renta fija son más seguros que los de renta variable, ya que generalmente el inversor conoce de antemano lo que van a rendir, mientras que en los de renta variable, las acciones que cotizan en Bolsa, siempre hay fluctuaciones y, por tanto, mayor riesgo.

Dentro de la renta fija, la deuda pública es la más segura ya que está respaldada por el Estado y su Gobierno. Se trata de una herramienta que los países utilizan para financiarse. Por ejemplo, para costear el aumento del gasto público debido a la pandemia, los Ejecutivos han recurrido a aumentar sus emisiones de deuda.

El papel del Tesoro Público

El Tesoro Público es el organismo español encargado de sacar a subasta esas emisiones con las que se pide a los inversores que presten dinero al Estado. A cambio, este adquiere el compromiso de pagarles una rentabilidad al final del plazo o anualmente mediante los denominados cupones (similar a lo que en acciones privadas se llamaría dividendo).

En función de su plazo esos títulos cambian de nombre: son letras del Tesoro cuando duran tres, seis, nueve o 12 meses; bonos del Estado cuando duran entre tres y cinco años; y obligaciones del Estado cuando son a 10, 15, 30 o 50 años. El importe mínimo de cada petición es de 1.000 euros y, a partir de ahí, las solicitudes han de ser múltiplos de esa cantidad.

Se puede participar en esas subastas acudiendo a cualquier oficina del Banco de España, a través de la página web del Tesoro Público, en bancos o cajas y en sociedades y agencias de valores. Las fechas de las subastas del Tesoro se publican a principios de año. Las próximas están previstas para el 15 de octubre (bonos y obligaciones) y para el 10 de noviembre (letras a 6 y 12 meses).

Caída de las rentabilidades

Hace 10 años el tipo de interés medio de las letras era 1,43%; el de los bonos, 2,99%; y el de las obligaciones, 5,6%. Esas rentabilidades han ido descendiendo coincidiendo con las políticas de los bancos centrales. Hoy, los tipos de interés están bajo mínimos y las rentabilidades son negativas: según las últimas subastas, las letras a tres meses están en el -0,5% y los bonos a cinco años, a -0,32%. Esto significa que, si se invierte en ellas y se mantiene hasta el vencimiento, no se va a conseguir rentabilidad. Incluso se perderá dinero. Solo están en positivo las obligaciones a partir de 10 años, que muestran un retorno del 0,2% hasta el 1,3% a 50 años.

¿Por qué se invierte en deuda pública si la rentabilidad es negativa?

“Casi la mitad de la deuda pública es adquirida por entidades financieras, que actúan muchas veces como apoyo a las necesidades de financiación del Estado, independientemente de cuál sea la rentabilidad”, recuerda Juan Carlos Higueras, profesor de finanzas en EAE Business School. Además, si deciden no esperar al vencimiento de los títulos, los profesionales que operan para estos inversores institucionales (bancos, pero también otros Estados, aseguradoras, grandes fondos de pensiones, etc.) tienen conocimientos y estrategias adecuadas para operar con esos intereses negativos, por ejemplo, realizando compraventas dentro del día de los títulos en el mercado secundario, arañando rentabilidad. Para el pequeño inversor, sin embargo, no es una opción que le vaya a reportar rentabilidad.

¿Se debe esperar a que venza un título para recuperar el dinero?

Existe un mercado secundario en el que se negocian estos títulos una vez emitidos. En él se puede comprar o vender si, por ejemplo, no se quiere esperar a que venza el plazo del bono o la obligación. Las órdenes se pueden dar a través del banco o una agencia de valores y se ejecutarán en el Mercado Electrónico Bursátil de Deuda Pública. De la misma manera que si se tratara de cualquier otro valor cotizado en Bolsa, el rendimiento que se obtiene será la diferencia entre el precio de venta y el de compra, pudiendo ganar o perder.

“Hoy la inversión en deuda pública resulta más compleja que nunca ya que para obtener rentabilidades positivas el inversor tiene que optar por plazos a 10 años”, indica Enrique Juan de Sentmenat, delegado territorial de la Asociación Europea de Asesoría y Planificación Financiera (EFPA España). Las emisiones a largo plazo, añade, “son más sensibles a la evolución de los tipos de interés. Si el inversor necesita rescatar el dinero antes del vencimiento y los tipos de interés han subido puede obtener pérdidas importantes”, advierte.

Ante este panorama, muchos expertos recomiendan acceder a la deuda pública mediante otro instrumento: el fondo de inversión de renta fija, que, en vez de ser gestionado por el propio inversor, conviene que se delegue en profesionales con más conocimientos y herramientas. “Solo así se podrá captar algo de rentabilidad”, explica Juan Carlos Higueras.

Este experto hace hincapié en ese “algo”, ya que las ganancias hoy en día son modestas. La cartera de estos fondos está compuesta por títulos de deuda pública de diferentes países, no solo de España, y otros activos. Hoy este tipo de instrumentos ofrece distintas alternativas con diferente complejidad y perfil de riesgo.

Entre ellos, están los fondos que invierten en renta fija en países de la zona euro a largo plazo o los de renta fija internacional, que ganan de media un 0,5% anual a tres años. En otras categorías o a otros plazos esa pequeña rentabilidad se convierte en pérdidas. “Hay que estudiar bien las distintas opciones y, sobre todo, vigilar las comisiones que aplican en el fondo para que no se coman la rentabilidad”, recomienda Higueras.