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Plan para rescatar un mural de Lugrís en un café de A Coruña

Un estudio presupuesta en 50.000 euros la rehabilitación

Rescatar y proteger el gran mural del genial pintor Urbano Lugrís (A Coruña, 1908-Vigo, 1973) que, pasto de las humedades, colonias de hongos y la suciedad, agoniza en una céntrica cafetería de A Coruña, cuesta 50.000 euros. Ante la indiferencia de las instituciones públicas y la pasividad de la dueña del local, otrora sede de un banco, un grupo de jóvenes profesionales del estudio Mas Arquitectura, con la complicidad y entusiasmo de los actuales inquilinos del café Vecchio, han tomado la iniciativa de salvar una de las obras pictóricas más populares de A Coruña, la recreación surrealista y mágica de su ciudad natal que el legendario artista realizó hace seis décadas para decorar un salón de baile.

Los arquitectos buscan financiación privada ante el olvido de la Administración

La operación para evitar la desaparición de un mural de 20 metros bastante deteriorado aunque entero supondría cuatro meses de trabajo para arreglar partes desconchadas y agrietadas, limpiar "agresiones" -como salpicaduras de chocolate, vino o capas de grasa-, y colocar una mampara de metacrilato con un sistema de ventilación que mantenga a raya la humedad. Pero antes de nada, será necesario reunir el dinero que los promotores de la iniciativa esperan recaudar sin tener que recurrir a subvenciones. "No es una obra complicada de restaurar y conservar", aseguran el arquitecto Marcos Samaniego y el restaurador Daniel Pousa.

Para estos jóvenes profesionales, ese fresco de Lugrís constituye una de las mayores atracciones turísticas y populares de A Coruña, al estar expuesto en un establecimiento público de la muy comercial y transitada calle Real. Es uno de los pocos legados que sobreviven a los vaivenes de la especulación urbanística y de los cambios de propiedad y usos de los muchísimos locales, sobre todo en las zonas de los vinos de las ciudades de A Coruña y Vigo, en los que el incontinente pintor, poeta y bohemio empedernido dejó huella de su realismo mágico.

Hasta ahora ninguna institución aceptó participar en el rescate de las obras agonizantes del artista bajo la excusa de que no están catalogadas. "Es un legado que nos corresponde a todos conservar y que depende de nuestro esfuerzo", afirman los promotores de esta iniciativa que incluye conseguir la protección oficial del mural del café coruñés, una vez restaurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de junio de 2010