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Entrevista:

Bekele Debele, el meior 'hombrecillo verde'

El campeón mundial de 'cross', analfabeto hasta hace poco y en la actualidad cabo del Ejército etíope, llamado a ser el sucesor de Abebe Bikila y Mamo Wolde, corre hoy en San Sebastián

Es uno más de esos hombrecillos verdes que en los últimos campeonatos mundiales de cross se han hecho populares. Son extremadamente delgados, piernas de gacela, corren todos juntos, siempre en cabeza, y al final, uno de ellos es el que gana. Casi nunca es el mismo. El último vencedor fue Bekele Debele. Por su juventud, 21 aflos de edad, parece estar llamado a ser una figura legendaria del atletismo africano. En su país, Etiopía, tuvo grandes maestros como Abebe Bikila o Mamo Wolde. Dentro de dos meses defenderá su título en Nueva York. Hoy corre en San Sebastián.

Su manager y entrenador, Nagussie Roba, que fue olímpico en Melbourne, piensa, habla y actúa por él. Debele sólo habla su dialecto natal. Nagussie hace de singular intérprete. Gracias a él, las breves y musitadas respuestas del atleta se convierten en locuaces y razonadas contestaciones.Pregunta: La hegemonía etíope en el cross mundial es todavía más acentuada en la categoría juvenil. En ocasiones se ha comentado que era debido a que ustedes, al desconocer la edad que tenían, incluían en esta categoría a atletas de más edad.

Respuesta: La mayoría de los ciudadanos estamos censados en Etiopía, por lo que resulta falsa esa interpretación. Yo nací el 12 de abril de 1962, en Shoa, dentro de una pequeña granja en la que viví con dos hermanos y dos hermanas. Allí me hice un gran jinete.

P. ¿Ahora dónde vive?

R. Vivo en un cuartel. El Gobierno ayuda mucho al deporte y da puestos de trabajo a los que destacan. Me hicieron militar y ahora recibo una educación primaria. Antes era analfabeto.

P. ¿Qué graduación tiene, después de haber ganado el campeonato mundial?

R. Soy cabo. Los mayores rangos se consiguen por actuaciones en los Juegos Olímpicos. Todo lo que se haga fuera de ellos es sólo meritorio. Yo ahora estoy empezando. Mis compañeros, en cambio, que ya han ganado títulos importantes, son tenientes o capitanes, e incluso viven en lindas casas fuera del cuartel con sus mujeres e hijos.

P. ¿Participará en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles?

R. Hasta dentro de tres meses no se realizará la selección olímpica y, por tanto, todavía no sé si estaré en ella. Pero mis marcas en 5.000 (13. 12) y 10.000 (27.45) creo que me lo permitirán.

P. ¿Es soltero?

R. Sí. En el Ejército no es fácil que los jóvenes podamos casarnos. Quizá después de los Juegos Olímpicos pueda casarme con una mujer.

P. ¿Sólo con una?

R. Sí, porque mi religión es la ortodoxa, no se me permiten más mujeres. Además, para casarse con más hay que tener mucho dinero.

P. Si gana, hoy en San Sebastián va a llevarse 400.000 pesetas.

R. Esa cantidad en Etiopía es mucho dinero para algunas cosas y poco para otras. El sueldo medio son 90.000 pesetas, que resultan suficientes para vivir porque los alimentos básicos son muy baratos. Pero no valen para comprar una buena casa (cinco millones de pesetas) o un coche, aunque sea usado (un millón). Yo no corro por el dinero; corro para ganar porque así me han educado. Y si hoy me dan todo ese dinero lo repartiré entre mis compañeros.

P. ¿Practica otros deportes además de atletismo?

R. Nado y juego al fútbol. Bueno, al fútbol realmente jugamos todos los jóvenes en Etiopía, porque es el deporte nacional.

P. ¿Los futbolistas también están bajo la custodia gubernamental?

R. El Gobierno apoya a todos los deportes por igual, pero los clubes, que tienen varios deportes, como ciclismo, baloncesto, atletismo o voleibol, procuran que el fútbol sea el que se lleve el mayor interés. Sin embargo, los mayores éxitos en el extranjero los consigue el atletismo. Por eso quizá el Gobierno mime más, individualmente, a los atletas que a los futbolistas.

P. Bikila, Wolde, Yifter, Kedir, y ahora usted. ¿Por qué resulta inagotable la cantera de fondistas etíopes?

R. En Etiopía apenas hay medios de transporte. Estamos acostumbrados a andar largas distancias. El terreno es árido y muy montañoso, por lo que también estamos adaptados a realizar esfuerzos con poco oxígeno. Luego, toda la alimentación es natural. No existen adulteraciones en la leche y en la fruta, que son los productos que más se consumen. Y si a todo esto se añade un entrenamiento planificado, es normal que tengamos muy buenos fondistas.

P. ¿Quiénes les hacen los planes de entrenamiento?

R. Tenemos contactos a nivel deportivo y médico con la República Democrática Alemana y la Unión Soviética. Nuestros entrenadores van allí a aprender.

P. ¿Cómo se entrena?

R. Por la mañana corro dos horas en el campo o en la carretera. Por la tarde, me entreno otras dos horas en pista.

P. ¿Tienen pistas de tartán?

R. No. Cuando realizamos preparación específica sobre pista tenemos períodos de concentración en la República Democrática Alemana, Italia o Libia.

P. ¿Con Estados Unidos prefieren no mantener relaciones?

R. Nosotros somos amigos de todos los países a nivel deportivo. Únicamente con Suráfrica, por su política racista, no queremos saber nada.

P. ¿Qué sentido tiene para un niño etíope hacer deporte?

R. En Etiopía no existen grandes ambiciones profesionales como en Europa. El mayor interés es poder algún día ganar algo, pero no por dinero, sólo por demostrar que, en este caso a través del deporte, se es bueno. Nos han mentalizado para amar el deporte y luego nos marcan una meta, que es la de ganar.

P. Pero la victoria sólo sonríe a uno. ¿Y si se pierde?

R. Correr, aunque sea a nivel individual, también es una labor de equipo en la que todos estamos comprometidos. Nos conocen como los hombrecillos verdes porque siempre corremos juntos y se nos ve mucho por el color verde de la camiseta. Es una forma estratégica de trabajar para que uno gane

P. ¿Ustedes representan el poder negro?

R. No representamos el poder negro porque para nosotros todos somos iguales. Somos mejores simplemente por las razones antes explicadas.

P. En las pruebas de velocidad, los negros son superiores a los blancos.

R. No lo creo. En Francia, donde hay atletas de color, éstos no son superiores. Y, en sus tiempos, el alemán Hary y el soviético Borzov demostraron su hegemonía mundial.

P. Pero en la final de 100 metros de los Juegos Olímpicos de México todos los finalistas fueron negros y el récord mundial parece un patrimonio de ellos.

R. Bueno, quizá estemos mejor dotados para algunas pruebas porque tenemos más espontaneidad y ésta es buena para la velocidad si contamos con ayuda de la técnica. Todo es psicológico. Por ejemplo, en Estados Unidos no hay buenos fondistas negros porque se han acomodado a la vida de allí y eso no es bueno cuando se requiere esfuerzo, sacrificio y saber sufrir.

P. ¿Conoce a Prieto?

R. Es un gran atleta español. También oí hablar de Haro. Y hay otro que se llama Ramón, de 3.000 metros obstáculos, ¿no?. Prieto es muy fuerte y está entre los que cualquier día pueden ser un campeones. Depende de la preparación que lleve. Pero los atletas europeos no suelen estar bien preparados psicológicamente. Muchos campeones tienen que recurrir a las drogas. Lo demuestra el que no haya ninguno que sea capaz de correr bien durante tres años seguidos.

P. ¿Los soviéticos también se drogan?

R. Los soviéticos también son europeos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de enero de 1984

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