Boric y Trump: cronología de una tensa relación a distancia
En el descuento de la Administración de izquierdas, Washington revocó las visas del ministro del Transportes y Telecomunicaciones y dos asesores, debido a un proyecto de cable submarino con China que está en evaluación


El presidente estadounidense Donald Trump representa todo lo que rechaza su homólogo chileno, Gabriel Boric, quien está a menos de tres semanas de dejar La Moneda. Así lo dijo explícitamente el mandatario de izquierdas en abril de 2025 en una entrevista con el diario The Indian Express, durante una gira oficial a India. “Trump desafía las instituciones, incluida la justicia. No queremos líderes autoritarios”, señaló. Fue el mismo viaje donde el frenteamplista dijo que el republicano “pareciera pretender ser un nuevo emperador”, en una charla en el Indian Council of World Affairs, en Nueva Dehli.
Y este viernes el líder chileno ha vuelto a hablar. Lo ha hecho después de que el Departamento de Estado estadounidense acusara a su Gobierno de “socavar la seguridad regional” y retirara las visas, como sanción, a su ministro de Transportes y Telecomunicaciones Juan Carlos Muñoz y dos asesores: se les imputó haber dirigido, autorizado o financiado actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y afectaron la seguridad regional en el Hemisferio Occidental. “No aceptamos imposiciones de ningún otro por decisiones soberanas de Chile”, dijo Boric desde Isla de Pascua, donde realizó una gira, la primera de su mandato.
En el trasfondo de la sanción, ha confirmado el canciller Alberto van Klaveren, está un proyecto de cable submarino de fibra óptica, presentado por dos empresas chinas, para conectar a Chile con China, que no se encuentra aprobado, sino en estado de “evaluación”. Aún así, el comunicado del Departamento de Estado señaló: “En su ocaso, el legado del Gobierno de Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional a expensas, en última instancia, del pueblo chileno”.
Boric defendió que su Administración “jamás ha realizado ningún tipo de actividad que socave la seguridad” de ningún país. Luego, el Gobierno chileno envió una nota de protesta al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, y calificó los hechos como “una imputación falsa”.
El llamado de Marco Rubio
Cuando Trump ganó por segunda vez la presidencia de Estados Unidos, en noviembre de 2024, Boric lo felicitó a través de las redes sociales, en un mensaje en el que reafirmó el compromiso de Chile por fortalecer la relación con EE UU “en favor de un desarrollo inclusivo, el respeto a los derechos humanos y el cuidado de la democracia en nuestra región”. Casi cuatro meses después, el mandatario chileno calificó de “inaceptable” la propuesta del estadounidense para poner fin a la guerra de Rusia y Ucrania. “En Chile habrá varios columnistas y opinólogos que dirán que afirmar algo así es ‘inconveniente’. Pero ¿para qué estamos aquí si no es para defender lo que creemos? Además, en este mundo convulso, la mejor defensa de un país como el nuestro es el respeto al derecho internacional, el sistema multilateral y los DD HH. En esa línea seguiremos”, escribió en X.
A mediados del año pasado, el secretario de los Estados Unidos, Marco Rubio, llamó al presidente chileno para discutir sobre la idea que circulaba en la prensa de que barajaba romper relaciones diplomáticas con Israel por la guerra en Gaza. Boric, un fuerte defensor de Palestina, no cogió la llamada y la derivó a su canciller, lo que fue duramente criticado por la oposición.
Según fuentes consultadas por EL PAÍS, Rubio ha confirmado su asistencia a la toma de mando del republicano José Antonio Kast el 11 de marzo, en una clara señal de acercamiento a la futura Administración chilena. En el comunicado de este viernes del Departamento de Estado en que informaban de la revocación del visado a los tres funcionarios chilenos —saltándose el protocolo de informar previamente al Gobierno de manera privada, aunque lo comunicó a Muñoz—, decía: “Esperamos con interés avanzar en las prioridades comunes, incluidas las que refuerzan la seguridad en nuestro hemisferio, con la próxima Administración Kast”.
El gobierno de Estados Unidos amenaza, hace acusaciones indeterminadas y aplica sanciones unilaterales. Como Jefe de Estado, descarto categóricamente que nuestro país promueva cualquier acción que atente contra nuestra seguridad o la de nuestra región.
— Gabriel Boric Font (@GabrielBoric) February 20, 2026
Chile es un país… https://t.co/k2jt9xLCe2
El listado de intervenciones de Boric contra la Administración Trump es contundente. Le ha criticado la firma un decreto para que las instituciones culturales dejen de ser “lugares de adoctrinamiento ideológico”, y en su cuenta de X, dijo: “¿Se imaginan si en Chile el Gobierno comenzara a delimitar qué se puede y qué no se puede exhibir en los museos? (...) Sería absolutamente inaceptable y un escándalo gigante”.
También, cuestionó el ataque a instalaciones nucleares en Irán —aunque en su condena dijo erróneamente que se trataba de centrales nucleares—, y la advertencia del mandatario estadounidense de que “tomará nota” de los países que apoyen el aborto, la eutanasia y la diversidad. “Chile no acepta ningún tipo de tutelaje. Nuestra soberanía no se negocia“, dijo Boric en Instagram junto a una imagen de Trump.
Hasta que una de las reacciones del presidente chileno, escaló. En su discurso ante la cumbre COP30 el pasado noviembre, en Brasil, sostuvo que son tiempos en que surgen voces que deciden ignorar o negar la evidencia científica sobre la crisis climática. “Sin ir más lejos, el presidente de los Estados Unidos en la última Asamblea General de la ONU dijo que la crisis climática no existe y eso es mentira” afirmó. El embajador estadounidense Brandon Judd, recién llegado al cargo, dijo a La Tercera que “siempre es una desilusión cuando un jefe de Estado critica a otro país. Eso muestra cómo ha caído la relación y también pone mayores dificultades a la gente, al pueblo chileno. Los daña en los distintos tipos de negociaciones que están hoy día teniendo lugar. Y obviamente daña el traer negocios de los EE UU acá”.
Judd, exmiembro de la Patrulla Fronteriza y quien vivió en la localidad chilena de La Ligua como misionero mormón en los años noventa, apenas llegó, entregó un mensaje. En una rueda de prensa 11 días después de su aterrizaje el pasado octubre, dijo que a Trump “no le molesta en lo más mínimo” las críticas que le ha hecho Boric, pero que “esa retórica es dañina cuando intentamos negociar un nuevo acuerdo arancelario”.
También, en plena campaña electoral, el 20 de noviembre, el diplomático planteó que Washington trabajaría con cualquier gobierno que elijan los chilenos, “pero sin duda habrá un Gobierno con el que será más fácil hacerlo”. Por esos días, la comunista Jeannette Jara, la carta de la izquierda, competía contra el republicano José Antonio Kast, de las derechas, quien finalmente resultó electo. El canciller van Klaveren envió a EE UU una nota de protesta por las declaraciones de Judd, las que calificó de “inapropiadas” y “desafortunadas”.
Las discrepancias entre el mandatario chileno y el embajador estadounidense llegaron incluso a X. En el marco del ataque de Washington a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, el Departamento de Estado publicó una imagen de Trump en blanco y negro que rezaba: “Este es NUESTRO hemisferio”. Boric compartió la foto con un mensaje: “Los líderes que le rinden pleitesía y se muestran serviles al Presidente de EEUU Trump tratando de ganarse su favor sólo se humillan. Trump (y su administración) no solo vulnera permanentemente el Derecho Internacional, sino la misma dignidad humana”. El mandatario de izquierdas, que consideraba una dictadura al régimen de Maduro, condenó enérgicamente la intervención en Caracas, afirmando que ponía en riesgo la seguridad, la soberanía, la estabilidad de todos los Estados de la región. Kast, por su parte, calificó la detención como “una gran noticia para la región”.
La tensión entre el Gobierno estadounidense y el chileno llega un par de semanas después de que la Administración de Boric anunciara que enviará ayuda humanitaria a Cuba, que atraviesa una crisis que se ha agudizado luego que Trump señalara que impondrá aranceles a los países que le vendan petróleo. También en plena campaña de la expresidenta socialista Michelle Bachelet (2006-2010, 2014-2018) por liderar las Naciones Unidas —con el apoyo de México y Brasil—, y la interrogante de si Kast la respaldará una vez que llegue a La Moneda.
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