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Corrupción
Opinión

Contralor, procurador y fiscal de porcelana

Luz Adriana Camargo, Gregorio Eljach y Carlos Hernán Rodríguez han preferido ser como unas brillantes y coloridas porcelanas de la casa de la abuela. Están ahí, pero inmóviles

Adriana Camargo, Gregorio Eljach, y Carlos Hernán Rodríguez.Carlos Ortega (EFE), CHELO CAMACHO, SENADO

A falta de un presidente y de un gobierno responsables, los organismos de control, a saber, la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría deberían ser el salvavidas ético de Colombia. De tal forma que si Gustavo Petro se dedicó a hacer campaña; a mirar hacia otro lado mientras sus subalternos se acusan mutuamente de ser corruptos; a hacer como si no fuera su responsabilidad la tragedia que viven centenares de colombianos con la destrucción del sistema de salud que por ley él debió garantizar; a gastar plata y contratar miles de personas como si la billetera de Colombia fuera infinita; a alimentar de odio a unos colombianos en contra de otros colombianos y decenas de hechos más que van en contravía de los deberes de un gobernante, Luz Adriana Camargo, Gregorio Eljach y Carlos Hernán Rodríguez deberían estar actuando de manera diligente para que al final no terminemos todos desbarrancando desde el altísimo despeñadero al que nos está arrastrando el presidente. Pero, en vez de hacer su trabajo mejor que nadie, los tres han preferido ser como unas brillantes y coloridas porcelanas de la casa de la abuela. Están ahí, sobre un estante, muy visibles para que todos las admiren, pero inmóviles, inertes y, por qué no decirlo, anacrónicas.

El Contralor Rodríguez es como el payaso triste. Grande y ostentoso, el payaso es protagonista de una de las más lamentables situaciones porcelanizadas. Es una contradicción en sí mismo, así como la Contraloría con sus miles de funcionarios en provisionalidad, su hiper lento proceso para cubrir esas vacantes, las auditorías mediocres y amañadas, y la nula capacidad para hacer seguimiento en tiempo real a la forma en que nos roban la plata. El inmenso edificio de la Contraloría en Bogotá que debería ser el terror de los políticos es motivo de burlas, pues la mayoría sabe que todo tiene forma de negociarse (bajo la mesa) para evitar las sanciones. ¿Se roban Ecopetrol? El Contralor dice que todo está bien. ¿Se cae el sistema de atención al usuario de la Cancillería aunque le invirtieron miles de millones de pesos y hay además 70 profesionales contratados para hacer seguimiento a los asuntos de tecnología en el ministerio? El Contralor no dice nada. Sonríe, como el payaso de la abuela. ¿Los interventores del gobierno en las EPS no hacen sino hundir más a esas empresas? El Contralor hace un perrito con un globo. ¿O es el payaso?

El juego de póker, legendaria figura de porcelana, es la que representa al procurador Gregorio Eljach. También es una pieza gigantesca, pero en lugar de deprimirnos, como el payaso, nos muestra la picaresca realidad de nuestro país. Mientras por un lado saca un AS para sancionar a un funcionario como Alfredo Saade por sus desafueros, esconde la carta que le tocaría a Angie Rodríguez o a Armando Benedetti ya sea porque la primera hizo renunciar a funcionarios del Fondo de Adaptación luego de acusarlos sin pruebas de espionaje o, en el caso del segundo, por hacer una entrevista llena de insultos hacia una magistrada de la Corte Suprema de Justicia. El venerable procurador en su juego cuenta las cartas para quedar bien con unos (sobre todo sus amigos) y a la vez cada tanto emitir alguna sanción de verdad para recordarnos el peso de su amalgamada personalidad.

La dama del ruiseñor, clásica figura de la casa Yadró, es la fiscal Camargo. Encantadora, grácil, ligera, con un pajarito discreto que parece estarle hablando. ¿Quién será el pajarito? Ojalá las porcelanas hablaran porque seguro ese pajarito le debe decir a quienes sí o a quienes no investigar. El mejor ejemplo está en la Fiduprevisora, donde se robaron la plata de la salud de los profesores, y aunque unos periodistas le adelantaron la investigación, ella ha preferido hacerle caso al pajarito.

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