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Aviso para el SPD

La tercera derrota de los socialdemocrátas frente a Merkel obliga a una reacción ante las elecciones legislativas de septiembre

La candidata del SPD para Renania del Norte-Westfalia, Hannelore Kraft, anuncia su dimisión tras los malos resultados obtenidos en los comicios regionales.
La candidata del SPD para Renania del Norte-Westfalia, Hannelore Kraft, anuncia su dimisión tras los malos resultados obtenidos en los comicios regionales. EFE

La tercera derrota consecutiva de los socialdemócratas alemanes en unas elecciones regionales debe hacer reaccionar al SPD, un partido que parece no estar conectando con el electorado pese a haber elegido el pasado marzo a un nuevo líder: Martin Schulz. La nueva victoria de los conservadores de Angela Merkel —esta vez además en un feudo tradicionalmente simpatizante del centroizquierda— presenta un complicado panorama para la fuerza progresista ante las elecciones legislativas del próximo septiembre.

La victoria conservadora en Renania del Norte-Westfalia supone una mejora de ocho puntos respecto a los resultados de 2012, y es un duro golpe para el nuevo proyecto socialdemócrata alemán, que ve cómo el 39% obtenido en 2012 se queda en 31%. Schulz pretende presentarse como una alternativa solvente al modelo de gobierno conservador representado por la actual canciller y al peligroso discurso populista de extrema derecha que en Alemania gana cada vez más adeptos. Sin embargo, Merkel, que lleva en el gobierno casi doce años no parece notar el desgaste pues aventaja todavía en 10 puntos a su rival socialdemócrata en las encuestas previas a las elecciones de septiembre. Y aunque Schulz lleva razón cuando, ante la avalancha de resultados negativos, dice que no es “un mago”, lo cierto es que sobre él recae ahora de responsabilidad de evitar una auténtica debacle de un partido, y una manera de entender la sociedad, que ha resultado clave para Alemania y Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

En los comicios locales del domingo volvió además a constatarse el trasvase de votos desde la extrema izquierda hacia el antieuropeista y xenófobo Alternativa para Alemania (AfD), que obtuvo el 7% de los votos, suficiente para entrar en el parlamento regional. La AfD ya está presente en 13 de los 16 parlamentos regionales que hay en Alemania. Un movimiento muy similar al sucedido en el electorado francés y del que los partidos tradicionales deberían tomar buena nota.

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