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Del vudú al prostíbulo: el relato de una mujer nigeriana que fue víctima de la trata

Un corto pone el foco en el uso de la supersticiones para obligar a mujeres a ejercer la prostitución

El vudú es más que brujería. En países como Nigeria, para millones de mujeres es una religión, mediante la cual se les arrastra a través de miles de kilómetros de desierto para llegar hasta España, donde son obligadas a ejercer la prostitución. A Loveth, que no indica su apellido, un brujo le cortó las uñas de las manos y los pies, el pelo y le hizo incisiones por todo el cuerpo. Luego lo guardó en una bolsita para en caso de no cumplir la deuda, "hacérselo pagar", según cuenta. Fue víctima de trata, pero ahora es superviviente y la cara de una campaña de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp). El núcleo de la campaña es un cortometraje dirigido por la presentadora y cineasta Mabel Lozano, quien considera que este es el mejor medio para concienciar a los jóvenes.

Mediante un ritual donde estaba presente su madre, a Loveth le hicieron jurar que no se iba a escapar, que no iba a hacer caso a la policía: "Desde pequeña me enseñaron que mediante el juramento a los dioses nos protegerían del mal", dice. "Las primeras veces que me obligaron a prostituirme sentía tanto dolor que cada vez que iba al baño creía que iba a parir. Iba cada minuto", confiesa Loveth.