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PUNTO DE OBSERVACIÓN

El corazón del Parlamento son los impuestos

La Eurocámara investigará los 'papeles de Panamá', pero aprueba una ley que dificultará en el futuro filtraciones parecidas

El Parlamento Europeo (PE) no sabe bien qué hacer frente a los papeles de Panamá, un tema que entra de lleno en su esfera de competencias, porque ¿de qué vale un Parlamento, en Madrid o en Bruselas si permanece pasivo frente a mecanismos para crear redes masivas de fraude tributario? En la misma semana, el PE ha aprobado la creación de una comisión de investigación sobre los papeles de Panamá y una ley que dificultará en el futuro filtraciones parecidas. Absurdo.

Los Parlamentos nacieron, al fin y al cabo, para aprobar impuestos y vigilar su cobro. Los impuestos son su razón de ser y, frente a un fraude globalizado, debería ser el Parlamento Europeo el que fijara los mecanismos de lucha, tanto preventivos como de represión. Así que la comisión de presidentes del PE, que reúne al titular de la cámara y a los de los distintos grupos parlamentarios, reaccionó, el pasado día 14, proponiendo que se cree una comisión de investigación sobre los papeles de Panamá, algo poco frecuente en la UE. Habrá que esperar, sin embargo, hasta mayo para saber qué mandato va a tener exactamente esa comisión, que, todo sea dicho, trabajará en secreto, sin que los documentos que maneje o los debates internos puedan ser conocidos por los medios de comunicación.

El desconcierto se produce porque el mismo día, ese mismo Parlamento aprobó una Ley de Protección de Secretos Comerciales que no va a ayudar a la transparencia fiscal empresarial. Bien al contrario, va a criminalizar a los informantes y hará más improbable las filtraciones como los papeles de Panamá o la lista Falciani. “Si esta ley hubiera estado en vigor en su momento, nunca habríamos sabido del fraude de las emisiones de los coches diésel de Volkswagen”, protestó la ONG italiana Riparte il Futuro.

La ley, aseguran sus promotores, tiene por objetivo defender los secretos de las empresas frente a sus competidores, no ocultar sus malas prácticas frente al Estado. Es muy posible, pero la realidad es que Europa se ha dado más prisa en aprobar una ley para defender los secretos empresariales que en poner en pie otra que facilite la denuncia de los delitos y la protección de los informantes. “Se ha transformado una legislación que debería regular la competencia justa entre compañías en algo parecido a un cheque en blanco sobre el secreto corporativo, que amenaza a cualquier persona que pueda necesitar información interna de las empresas sin su consentimiento: consumidores, periodistas o científicos”, protesta el Observatorio Corporativo Europeo, según recoge la Deutsche Welle.

Europa se ha dado más prisa en aprobar una ley para defender los secretos empresariales que en poner en pie otra que facilite la denuncia de los delitos

Con todo, la creación de una comisión de investigación sobre los papeles de Panamá es una novedad. Hace un año, con ocasión del caso Falciani, la cámara no la consideró necesaria y se limitó a poner en pie una “comisión especial”, con muchos menos poderes. Las comisiones de investigación, reguladas por el artículo 198 del reglamento del PE, tienen capacidad para convocar a quien consideren oportuno, y esos testigos podrán acogerse a las mismas reglas que si testimoniaran frente a un tribunal ordinario. Los miembros de la comisión podrán solicitar igualmente todos los documentos que necesiten para su tarea. Aunque las conclusiones finales no tengan poder ejecutivo, conllevan mucho más compromiso del PE para que se pongan en práctica. Quizás la comisión llegue a la conclusión de que hay que facilitar la labor de los informantes y ofrecerles protección y remuneración. En ese caso, ¿se modificará la directiva de secretos comerciales? Mientras tanto, habría que estar muy atentos al traspaso de esa directiva a la ley española porque es posible que, en el camino, se vuelva todavía más favorable al secreto. No sería la primera vez.

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