Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA CUARTA PÁGINA

Dos exploradores en Marte

Los descubrimientos de los robots rodantes ‘Opportunity’ y ‘Curiosity’ nos cuentan la historia de un planeta rojo en cuya superficie hubo inicialmente agua en abundancia que precipitó minerales reveladores, como la arcilla

Dos exploradores en Marte

Curiosity es un recién llegado en Marte. El robot rodante, o rover, del tamaño de un coche mediano y alimentado por un generador de radioisótopos, ha recorrido ya cerca de un kilómetro en el interior del cráter Gale desde su llegada en agosto de 2012. Las noticias sobre sus investigaciones y descubrimientos son constantes. Esta popularidad explica que sea conocido que Curiosity se encuentra en un lugar que hubiera podido ser habitable en el pasado, cuando Gale contenía grandes cantidades de agua, y que el rover ha sufrido algunos fallos de memoria en sus computadoras que han retrasado ligeramente los planes de investigación originales. Pero conviene que recordemos que, justo en el lado opuesto del planeta, en las llanuras de Meridiani, sigue trabajando su predecesor Opportunity. Opportunity es un rover mucho más pequeño, dependiente de sus paneles solares para obtener energía, que acaba de celebrar su noveno cumpleaños marciano, después de haber recorrido casi 36 kilómetros. Opportunity fue diseñado para completar una misión de tres meses y, aunque es cierto que ha sufrido notables bajas en su instrumental científico, es extraordinario que siga activo y haciendo ciencia de vanguardia tanto tiempo después de vencida su garantía de fábrica. Los dos rovers son los únicos aparatos activos sobre la superficie de Marte en este momento, tan solo acompañados por tres orbitadores que comunican a la Tierra los datos que obtienen los rovers,por medio de radiotransmisiones. ¿Cuáles son las últimas noticias que hemos recibido desde los dos hemisferios marcianos?

La identificación de compuestos orgánicos es uno de los objetivos principales de Curiosity: ninguna misión anterior ha conseguido localizarlos en Marte. Las moléculas orgánicas son la base de las formas vivas tal como las conocemos en la Tierra; por tanto, si alguna vez hubo vida en Marte, es lógico suponer que sus restos deben haberse acumulado en los sedimentos del planeta, en forma de compuestos orgánicos. La ausencia de orgánicos sobre la superficie de Marte ha sido atribuida a la existencia de un poderoso agente oxidante, ya que los oxidantes pueden destruir los compuestos orgánicos y con ellos cualquier evidencia de vida pasada en Marte. Los oxidantes tienen además la capacidad de alterar el suelo y las rocas hasta a dos metros de profundidad, lo que les haría responsables del color rojo de Marte (es lo mismo que sucede al oxidarse el hierro o el aluminio). Pero Curiosity ha encontrado un afloramiento de rocas que no son rojas, sino grises, lo que sugiere que no están oxidadas. Esto significa que hoy Curiosity está estacionado justo enfrente de materiales en los que posibles compuestos orgánicos hubieran podido conservarse sin dificultad, y cuenta con el equipo necesario para identificarlos.

La identificación de compuestos orgánicos es la misión principal del ‘Curiosity’

Podemos anticipar diferentes resultados potenciales del análisis de la roca gris. En principio, esperamos encontrar compuestos orgánicos en abundancia; los compuestos orgánicos aparecen en grandes cantidades en los meteoritos y los cometas, y millones de toneladas de material meteorítico y cometario se han acumulado sobre la superficie de Marte durante los últimos miles de millones de años. Si únicamente somos capaces de identificar compuestos orgánicos similares a los que forman parte de meteoritos y cometas, podremos determinar que esos orgánicos han llegado al planeta a bordo de cuerpos externos. Y si no aparecen compuestos orgánicos, sería lógico concluir que los orgánicos son destruidos con facilidad en la superficie de Marte, mediante algún tipo de proceso geoquímico que aún no hemos sido capaces de identificar. En ninguno de los dos casos podríamos confirmar la presencia de compuestos orgánicos indígenas de Marte, pero por fortuna la misión de Curiosity es larga, al menos dos años, así que tenemos mucho tiempo y distintos lugares para repetir las pruebas. Obviamente, la tercera posibilidad es que Curiosity identifique en las rocas grises compuestos orgánicos formados en Marte. En este caso sería obligado revisar el debate científico sobre la existencia de vida en Marte en algún momento de su historia geológica.

Por su parte, Opportunity determinó al inicio de su misión que las llanuras de Meridiani fueron hace miles de millones de años el fondo de un mar somero, muy salado y ácido. Este descubrimiento extendió la percepción general de que cualquier entorno acuoso que Marte hubiera podido tener en el pasado presentaría las mismas características: habría sido ácido, salado y, sobre todo, con muy escasa agua. Los descubrimientos de Curiosity están cambiando esta idea al revelar entornos con agua abundante. Pero no solo Curiosity: también Opportunity está descubriendo un Marte diferente al que conocíamos hasta ahora. Opportunity se encuentra en este momento explorando el borde levantado de un cráter de impacto, Endurance, el más grande de los que ha visitado en su recorrido. El borde del cráter contiene rocas excavadas desde sedimentos mucho más profundos (y, por tanto, más antiguos) que ningún otro de los visitados por el rover con anterioridad. Y allí Opportunity está encontrando detalles muy similares a los que definen el paisaje que muestra Curiosity: rocas con alto contenido en arcillas, cruzadas por finísimas vetas de sulfatos y saturadas de esférulas minerales de origen todavía desconocido. Las rocas de Endurance cuentan una historia parecida a la de Gale: que Marte tuvo un periodo inicial durante el que el agua líquida fue abundante en su superficie, hasta el punto de precipitar minerales que solo se forman en presencia de mucha agua (como las arcillas); y que tiempo después, cuando el planeta estaba ya en avanzado proceso de deshidratación, pequeñas cantidades de agua muy salada seguían corriendo cerca de la superficie y precipitando minerales que precisan menos agua para su formación (como los sulfatos).

El Marte primitivo sediento y ácido que parecía mostrarnos Opportunity desde la superficie de Meridiani ha resultado ser en realidad tan solo la última fase en la evolución hidrogeológica del planeta. Es muy posible que Curiosity y misiones sucesivas nos confirmen que Marte fue mucho más húmedo en el pasado. Solo entonces podremos valorar la extraordinaria relevancia de los descubrimientos del viaje de Opportunity, ya que seremos conscientes finalmente de las características únicas de las planicies de Meridiani, y de que Opportunity ha descubierto posiblemente uno de los entornos más exóticos que existen en Marte. Por ahora, Opportunity está preparándose para superar el próximo invierno austral marciano, buscando una ladera inclinada hacia el norte en el borde de Endurance desde donde recoger el máximo posible de radiación solar con sus paneles polvorientos. Intentará así seguir activo durante los meses invernales, en búsqueda de nuevos hallazgos, aunque sea a menor ritmo.

Una conjunción solar limita los mensajes de ambos robots entre el 4 de abril y el 1 de mayo

Para hablar de nuevos descubrimientos de los dos rovers tendremos que esperar unos pocos días. Cada 26 meses, aproximadamente, la Tierra, Marte y el Sol juegan al “tres en raya”, con el Sol en medio: esta configuración se denomina “conjunción”. El Sol, naturalmente, puede interferir las radiotransmisiones entre los dos planetas. Y eso es lo que sucede en el momento en que estas líneas se publican. La conjunción es perfecta el 18 de abril, de manera que las comunicaciones desde y hacia los robots que tenemos en Marte están limitadas en mayor o menor medida entre el 4 de abril y el 1 de mayo (el tiempo durante el que Marte y el Sol están separados dos grados o menos, vistos desde la Tierra).

Durante este tiempo, los dos rovers completarán algunas actividades sencillas de forma autónoma, siguiendo programas enviados previamente, mientras sus equipos científicos esperan al final de la conjunción para recibir los nuevos datos y preparan planes para los próximos meses. Opportunity conoce bien el fenómeno, esta es su quinta conjunción. Para el equipo de Curiosity, después de los recientes fallos de memoria, tanto tiempo de silencio genera una incertidumbre solo comparable a la que se vivió durante el descenso sobre Marte, hace ocho meses. Durante estas larguísimas semanas, solo bips diarios confirman que nuestros dos rovers siguen activos. Permanezcan a la escucha: si todo funciona correctamente, el mes que viene volveremos a rodar sobre los dos lados de Marte.

Alberto González Fairén es investigador en el Departamento de Astronomía de la Universidad Cornell, en Nueva York (EE UU), y es miembro de los equipos científicos de los rovers Curiosity y Opportunity.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.