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La sauna finlandesa: una pasión más fuerte que la tragedia

La muerte de un concursante ruso en los mundiales de resistencia al vapor no quebranta una de las tradiciones más auténticas del pueblo escandinavo.

Ya no habrá más campeonatos mundiales de saunas. Ossi Arvela, el organizador del evento de la ciudad finlandesa de Heinola, a 138 kilómetros al norte de Helsinki, donde murió hace dos días el concursante ruso Vladimir Ladyzhenskiy, ha confirmado por teléfono a EL PAÍS que esta competición extrema ha alcanzado su fin en su duodécima edición, la que acabó en tragedia. Ladyzhenskiy sufrió un colapso tras seis minutos de estancia en la cabina a una temperatura de 110 grados centígrados. Solo quedaban él y el titular del cetro mundial, el finlandés Timo Kaukonen, que había logrado ser el más resistente a los vapores de la sauna cinco veces a lo largo de las once ediciones anteriores. Kaukonen también se desmayo durante la final y fue trasladado con varias quemaduras al cercano hospital de Lahti. Está fuera de peligro.

Los años anteriores las temperaturas que se alcanzaban eran de la misma magnitud y en una ocasión el pentacampeón Kaukonen aguantó hasta 16 minutos en la cabina. Por lo tanto, las dramáticas imágenes de este año han levantado las sospechas de que algo no ha funcionado y se ha rebasado por mucho la marca de los 110 grados. "Las normas y los controles se respetaron como cada año. De todas formas hemos facilitado toda la información que teníamos a la policía que está investigando para aclarar lo que ha pasado, más no podemos decir. Los organizadores y todos los que trabajan en el campeonato estamos muy perturbados por lo que ha pasado y hemos decidido que no se celebrará nunca jamás", ha dicho Orvela.

La tragedia ocurrida no quebrará una de las tradiciones más arraigadas en la cultura finlandesa. "En nuestro país hay más de dos millones de saunas. Tenemos una tradición más profunda que la de Rusia, que también la tiene muy desarrollada", explica Orvela. Si se piensa que el país escandinavo cuenta con menos de 5,5 millones de habitantes, en Finlandia hay una sauna cada 2,5 personas. "La competición en la que murió Ladyzhenskiy era una faceta extrema de una cultura que se funda en el bienestar y en la filosofía del disfrute y de la relajación", se defiende el organizador del campeonato.

El mismo día en el que la competición de Heinola fue ensombrecida por la muerte del ruso, en Teuva , una localidad en la zona occidental del país, a 380 kilómetros de Helsinki, se celebraba la concentración de saunas móviles. Centenares de aficionados se reunieron en el campo alrededor de la pequeña ciudad de 6.000 habitantes para que reluciesen los exóticos soportes convertidos en cabinas de vapor. Coches, cosechadoras, sidecar y hasta cabinas telefónicas fueron remodelados para que se pudieran poner piedras calientes sobre las que arrojar agua y tablas de madera donde sentarse y sudar abundantemente para eliminar escorias e impurezas.

Sauna es una palabra finesa, la más difundida en el mundo entre las que provienen del idioma del país escandinavo. El español y el inglés han asumido este término para las cabinas de vapor, al no tener una propia. En la localidad de Muurame , un pueblo de 9.000 habitantes en la región de Finlandia central, se encuentra el Sauna Village, un museo al aire libre en el que, desde 1983, se puede pasear y conocer la evolución de ese espacio tan querido por los finlandeses. Está abierto solo en verano, desde junio hasta finales de agosto y cada año tiene unas 4.000 visitas, según los responsables. La instalación más antigua de las 30 que se pueden admirar es una construcción de 1750, pero la mayoría de las estructuras son del 1800 y de los primeros años del siglo XX, cuando la sauna conoció su difusión masiva en el país. "Aunque nuestra construcción más antigua se remonte a 260 años, hay pruebas arqueológicas de que prototipos de la moderna sauna ya existían en la edad de la piedra", afirman desde el museo, el único, según la dirección, en Finlandia, en Escandinavia y en todo el mundo. Una difusión y una pasión que no serán frenadas por un ocasional, aunque trágico, incidente.

Una de las razones por las que el suceso ha tenido tanto impacto mediático reside en que se trata de una muerte absurda y producida por la propia voluntad del participante que, no solo consintió, sino que concursó dentro de un espacio en el que ardían piedras a más de 110 grados centígrados y en el que cada medio minuto se aumentaba la humedad dentro del cubículo alimentando las brasas con agua. Un infierno.

Se trata de un hecho tan absurdo que podría incluirse dentro de una macabra lista creada en Estados Unidos en 1985 y titulada 'Los premios Darwin' . Con mucha sorna, estos galardones se basan en el supuesto de que la humanidad mejora genéticamente cuando ciertas personas sufren accidentes, muertes o esterilizaciones por un error absurdo o un descuido. El fenómeno comenzó en Internet, pero llegó a la gran pantalla de la mano del realizador Finn Taylor en la película The Darwin Award, en la que un policía investiga la muerte de una persona que podría estar incluída en estos premios de dudoso gusto. Tal vez después de la primera muerte producida en un concurso mundial de sauna, Wendy Northcutt, diseñadora de la página web de los Premios Darwin decida concederle el galardón a Vladimir Ladyzhenskiy.