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sábado, 23 de enero de 2010
Reportaje:ARTE | Exposiciones

Artista come artista

Canibalismo artístico. La bienal de Murcia, Proyecto de Arte Contemporáneo, se realiza en un formato insólito en el que 12 artistas actuarán sucesivamente sobre la obra del anterior.

Canibalismo artístico. La bienal de Murcia, Proyecto de Arte Contemporáneo, se realiza en un formato insólito en el que 12 artistas actuarán sucesivamente sobre la obra del anterior

Yo me quiero comer a Kendall... y que me coma Rivane". La hambrienta respuesta de la cubana Tania Bruguera a la proposición de Cuauhtémoc Medina, comisario de la exposición Dominó caníbal, da muestra de su entusiasmo. Ella tendrá que esperar hasta septiembre para canibalizar y ser canibalizada porque antes serán otros creadores los que, uno tras otro, podrán crear su obra a partir de la del anterior. "Lo pueden hacer en una diversidad de grados de intromisión y violencia", explica el mexicano Medina. "Puede ser un simple comentario a lo que han hecho los otros antes o destruirlo y trastocarlo, deformarlo, desfigurarlo. Incluso pueden reapropiárselo para hacerlo encajar en otro vocabulario".

"Dominó caníbal' pretende ser una crítica, en la práctica, al modelo de las bienales y de los grandes eventos artísticos"

El Proyecto de Arte Contemporáneo (PAC) Murcia, gran exposición bienal que en su primera edición estuvo comisariada por Nicolas Bourriaud, estrena un formato original y prometedor. Consiste en que una docena de artistas realizarán en una misma sala -Las Verónicas, en el interior de un convento del siglo XVIII- sus trabajos a lo largo de todo el año, con un mes para cada pieza. Los escogidos serán algunos de los nombres más rebeldes o provocadores de la plástica actual: Jimmie Durham (22 de enero); la andaluza Cristina Lucas (26 de marzo); el colectivo neoyorquino Bruce High Quality Foundation (21 de mayo); el surafricano Kendell Geers (9 de julio); Tania Bruguera (24 de septiembre); la brasileña Rivane Neuenshwander (12 de noviembre) y el belga mexicanizado Francis Alys (17 de diciembre).

"Lo que pretende Dominó caníbal es ser una crítica, en la práctica, al modelo de las bienales y de los grandes eventos artísticos. Tratar de poner en cuestión que, en realidad, estas exhibiciones suelen ser la multiplicación o la suma de una serie de intervenciones individuales, con muy escaso diálogo y efecto entre los participantes. Como mucho, se establecen cruces de las diversas trayectorias independientes mientras cada artista va llevando sus obras de un lugar a otro del gran circo global", explica Cuauhtémoc Medina, destacado crítico y comisario de arte internacional.

El canibalismo en el arte tiene su propia historia. Quizá el capítulo más relevante sea el movimiento en torno al Manifiesto Antropófago de 1928, realizado por el poeta brasileño Oswald de Andrade. "Sólo me interesa lo que no es mío", escribió, y con ello describe una cultura omnívora que consume y transforma todo lo que encuentra a su alrededor. Para Cuauhtémoc Medina, "la importancia que tiene cierta tradición de práctica intersubjetiva proviene del canal surrealista, pero pasa también por la ambición de Robert Morris de generar exhibiciones de procesos escultóricos cambiantes o diversas expresiones interdisciplinares en las vanguardias; todo ello me hizo pensar en un modelo que fundamentalmente consiste en que haya una exposición que sacrifique la simultaneidad de esas intervenciones para hacerlas ocurrir en el tiempo, pero en donde éstas estén pensadas unas a otras, porque tiene que ejercerse sobre la obra anterior. En parte estoy apelando a una reflexión sobre la antropofagia brasileña, a la noción de que el motivo cultural y artístico decisivo consiste en estar interesado por aquello que no es propio, por aquello que es del otro, y el argumento esencialmente es que los artistas que aceptaron participar -con gran entusiasmo, debo decir, a pesar de invitarlos a comerse unos a otros- van a tener que operar con relación a decidir cómo intervienen en lo que otro ha hecho antes".

"La razón por la que se plantea este linaje antropofágico a la vez que se alude al juego del dominó es precisamente por esa suposición de que cada jugada debe ser una intervención en un campo de tensiones y posibilidades dejado por la jugada anterior. Cada artista -salvo el primero- va a tener únicamente el mes que sigue a la inauguración de la pieza anterior para pensar qué va a hacer, e iniciar la producción de su propia intervención. Lo que requiere de cada uno es la capacidad de hibridizarse con lo que estaba ahí, pero también la de tomar decisiones sobre la marcha", explica Medina.

Jimmie Durham (Washington, Arkansas, 1940) será el primer artista sacrificado. Aunque, en realidad, será el único que podrá realizar su obra de forma completamente autónoma, aunque luego la entregue al hambre de los otros artistas, quizá hasta desaparecer. Pero la permanencia no es algo que le preocupe demasiado. Descendiente de la tribu chéroqui, en los años setenta fue director del International Indian Treaty Council y un activo defensor de los derechos de los nativos americanos. Durham, que es poeta y ensayista, además de escultor, dejó EE UU en 1987 decepcionado por la desidia de los gobernantes y se instaló en México. Nómada y siempre curioso, a mediados de los años noventa se mudó a Europa.

Jimmie Durham lleva desde el 22 de diciembre haciendo recorridos por la geografía murciana. "Es un paisaje que encuentro hermoso y cómicamente histórico", dice el artista norteamericano. "La extracción minera ha dejado marcas y tremendas cicatrices en la tierra".

Viajes que le han proporcionado materiales para su instalación. "Antes de empezar a plantearme la obra quería conocer mejor el área, simplemente caminar y pasear para vivir a mi escala ese entorno. Inevitablemente, he encontrado objetos que me van a servir para la instalación como son dos gigantescas ruedas de tractor, una veintena de barriles de petróleo, grandes trozos de hormigón con hierros. Realmente es como si este territorio hubiera sido bombardeado".

A Durham le fascinan las piedras. Para él todas las piedras del universo son esculturas modeladas lentamente por el tiempo, los elementos y las circunstancias a lo largo de milenios. Por eso cada una tiene su propia personalidad, y eso es lo que él intenta descubrir. Es más, Durham usa las piedras para moldear o modificar otros objetos. Entre sus esculturas está una avioneta aplastada por una enorme roca o la lapidación ritual de un refrigerador al que se le van arrojando piedras.

"Resulta bastante extraño eso de realizar una pieza que luego vaya a ser modificada por otra persona", afirma Durham. "Pero para mí la verdadera obra es el propio edificio de Las Verónicas, con su arquitectura barroca, imponente. Estoy viviendo allí y mi instalación va a consistir en eso, en lo que quede de mi estancia, de mi alojamiento. No pretendo fabricar un objeto de arte terminado, sino dejar el rastro de mi paso como si fuera mi propio apartamento. Naturalmente, los materiales y cosas que lo conforman son una especie de retrato mío. No es una pieza abierta, en ese sentido, sino cerrada. Creo que será un desafío para la próxima artista intervenir en mi instalación".

Cuauhtémoc Medina se muestra impaciente por ver el inicio de este "efecto dominó". "Yo suponía que iba a encontrar alguna inquietud en los artistas al ponerles este reto, pero, quizá por las características de los que escogí, entrar en un proceso que los saca del método habitual de trabajo les ha parecido algo atractivo a todos. Lo que más bien encontré fue un par de casos en los que parecían muy interesados en comerse a determinado artista o ser devorado por otro. Estaban pensando ya en el menú".

Los otros comensales tienen gustos bastante extremos. Cristina Lucas (Jaén, 1974) realiza vídeos, fotografías y performances, por lo general con comentarios irónicos sobre algunos graves asuntos en la sociedad actual. Bruce High Quality Foundation es un colectivo de artistas neoyorquinos que realiza actuaciones en el espacio público, ofreciendo "soluciones diletantes para problemas profesionales". Kendell Greers (Johanesburgo, 1968) es un provocador extremo que denunció con su obra las injusticias del apartheid. Violencia y sexualidad son dos de las claves de su trabajo artístico. Las performances de Tania Bruguera (La Habana, 1968) se centran en su entorno más íntimo, pero no por ello deja de realizar impactantes acciones de denuncia, sobre todo en contra del colonialismo. Rivane Neuenschwander (Belo Horizonte, 1967) suele hacer intervenciones específicas de un "materialismo efímero", como ella misma ha dicho. El tema de la comida ha surgido en varias de sus principales obras. Francis Alys (Amberes, 1959) -al igual que el resto de los artistas seleccionados- es otro creador que privilegia el proceso sobre la obra final. Sus acciones y performances tienen una oscura poética, visiblemente teñida por su larga residencia en México.

Lo que se va a generar con la dinámica de Dominó caníbal es una especie de antiobra artística, sin autor. En todo caso es un proceso que no va a producir una obra de arte comercializable. "Será imposible de comercializar", concuerda Medina. "Probablemente, lo que quede al final sea sólo una acumulación de basura. Pero yo creo que una de las cosas interesantes que plantea esta iniciativa es qué grado de función autoral va a tener cada fase. Hay varias maneras de pensar en lo que va a ocurrir. No creo que vaya a desaparecer la marca de la autoría, aunque me interesa más que, aunque sea de una forma agresiva -si hay un proceso de destrucción, deformación y apropiación-, vaya a ocurrir alguna clase de lectura entre esas intervenciones artísticas. Las decisiones se tienen que tomar dentro de un terreno donde hay otra inscripción de intencionalidad y en relación, sobre todo, con la reflexión que un artista pueda hacer sobre la obra del otro".

Cada artista es un mundo, una molécula. Y aunque suelen mirar y hasta estar pendientes de lo que hacen otros a su alrededor, cada uno realiza su trabajo de forma aislada y sin que las piezas establezcan diálogos entre sí. "En realidad, el cuestionamiento del asunto de la autoría sí está en marcha. Y hay varios de los casos que veremos, como el colectivo Bruce High Quality Foundation o Francis Alys o la manera en que un artista como Kendell Greers establece su proceso artístico, donde efectivamente la cuestión autoral no es lo más subrayado. A mí me parece que va a prevalecer el interés por una propuesta que rompe la estructura de la exposición en su distribución individual y de festival, sobre la noción de autoría específicamente, aunque esté inmiscuida. Hay un aspecto que en realidad sí me interesaba plantear, y es un tipo de proyecto que espero que tenga una relación con el sitio un poco más continua y profunda que el evento bienal en sí. El hecho de que ocurra a lo largo de un año lo convierte en un tipo de programación en una sola sala, en el que potencialmente, quienes lo quieran ver, podrán seguir el juego como quien sigue la temporada de fútbol. Todos estos son aspectos que me interesan".

Este modelo original de exposición pone énfasis en el proceso más que en el resultado. "Todos sabemos que hay un debate sobre la forma en la que las bienales invaden o descienden sobre un territorio específico, entonces parte del intento se basa en que sin dejar de ser una operación exterior tenga también la función de generar cierto tipo de estructura que genere un trozo de cultura interna", continúa Medina. "Aunque los que no estén en Murcia puedan ir visitando y viendo fragmentos del proceso en la web -sólo al final se editará un libro-, la experiencia de ir viendo paso a paso las transformaciones será finalmente más interesante que ver el resultado".

El mundo del arte contemporáneo está atravesando también varias crisis. Una de ellas tiene que ver con las ferias, bienales y otros grandes acontecimientos. "Tengo la sensación de que el modelo bienal se está desarrollando de muchas maneras", piensa Medina. "Algunas se quieren abrir hacia el argumento de que estos eventos están rompiendo la estructura aristotélica de la unidad de tiempo, relato y lugar. La última Documenta dispersó la estructura de lugar, con todos los satélites y momentos que supuso. Yo con esta propuesta soy consciente de que rompo con la unidad de tiempo".

Dominó caníbal se inauguró ayer. La primera ficha ya está sobre la mesa. El ser el primero en este juego, hasta cierto punto con un papel pasivo, no molesta a Durham. "Para mí es un alivio más que una frustración el no tener o poder comerme a alguien. Tengo mucha curiosidad por ver qué va a suceder en los próximos meses y no creo que me resulte doloroso lo que suceda con mi primera intervención. Aunque uno nunca sabe...".

El artista Jimmie Durham, con parte del material para su instalación. / MARCIAL GUILLÉN

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