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miércoles, 13 de enero de 2010
Reportaje:BANDA SONORA

Canciones para el gimnasio

La música perfecta para escuchar mientras se hace ejercicio: mucha 'máquina', pero también éxitos de Beyoncé, Lady Gaga, Queen o Leño

Un gimnasio en el centro de Madrid. Unas 25 personas, alineadas en filas de cinco, la mayoría mujeres enfundadas en mallas de colores llamativos, esperan las órdenes del monitor. Arranca la música. Unas percusiones brasileñas agitan los cuádriceps. Pum, pum, pum. Se desliza un teclado que empieza a marcar un ritmo frenético. Las percusiones carnavaleras corren que se las pelan. De repente, todo se para. Es el momento de recuperar oxígeno. Un sonido de teclado acompaña este pequeño descanso. Sólo unos segundos. Después, otra vez: pum, pum, pum. A todo esto, alguna de las 25 personas que pedalean practicando esa cosa tan moderna que se llama spinning ya se ha dejado algunos gramos de grasa por el camino. La canción de las percusiones y el teclado machacón se llama Played-a-live (The bongo song). Quédense con el nombre de sus autores, el dúo danés Safri Duo, porque es uno de los temas perfectos para practicar gimnasia. "Es una canción ideal para actividades de intensidad elevada, donde se necesitan canciones entre 100 y 160 beats por minuto (o sea, al galope)", apunta Nuria García, coordinado de actividades dirigidas de 02 Centro Wellness en Madrid.

La música hace el ejercicio más llevadero, según un experto

"Lo que intento es crear paisajes", asegura una monitora

Alejandro Sanz prefiere hacer 'cardio' viendo los informativos

Pero antes de empezar la sesión, vaya por delante una advertencia: la música no incrementa el rendimiento físico. Es lo que opina Eneko Larumbe, 38 años, psicólogo deportivo: "Una canción no te va a hacer correr más. Eso es evidente. Lo que consigue es que la tarea sea más llevadera, encontrar una motivación, ayudar a conseguir un objetivo". Un ejemplo. Llevas 20 minutos corriendo y la lengua te llega al suelo. Te falta el resuello. Pero algo cambia. Suena el veloz Don't stop me now, de Queen, y consigues alargar la sesión de footing unos minutos más. El truco funciona. Como ocurrió en la última San Silvestre Vallecana. Más o menos en el kilómetro siete, a tres de la meta, a la altura del Puente de Vallecas, los organizadores colocaron estratégicamente unos grandes altavoces donde se escuchaba la canción Corre, corre, de Leño, donde Rosendo canta: "Corre, corre, corre, que te van a echar el guante". Los atletas parecían volar por ese tramo.

Después de trabajar en muchos gimnasios de Madrid, Julio J. Ureña, 40 años, prepara ahora a gimnastas a domicilio. Es entrenador personal. "Si la música falla, la sesión de gimnasia es un desastre. Las canciones son las que marcan el ritmo, es una herramienta estimulante esencial", explica. Ureña apuesta por la música "cañera, discotequera y comercial". Y pone ejemplos: Poker face, de Lady Gaga, la nueva y extravagante diva del pop bailable; Loba, de Shakira; o Single ladies, de Beyoncé.

Los especialistas apuntan que no es conveniente imponer la banda sonora a los gimnastas, que es importante atender las peticiones. "Tengo una clienta", apunta el profesor particular, "que es una fanática del pop español de los ochenta. Y he grabado un disco con Bailando, de Alaska; Déjame, de Los Secretos; o Chicas de colegio, de Mamá. Es básico que las canciones sean animadas y que el cliente se sienta a gusto. Si le gusta AC/DC, pues AC/DC". Por cierto, una sesión de una hora de entrenador particular sale por unos 45 euros.

En un gimnasio Holiday Gym del norte de Madrid, la monitora Laura Artolachipi, de 27 años, impone su ritmo. Ella tiene su técnica: crear ambientes. Por ejemplo, en la bicicleta. Así lo explica: "Lo que intento es imaginar paisajes. Si suena Moving, de Macaco, se trata de una resistencia alta, como si subieses una montaña. Besos, de El Canto del Loco, es para un ritmo acelerado. E Inevitable, de Shakira, que cuenta con una fase lenta y otra rápida, es como si pedaleases en un llano y luego te enfrentases a una gran bajada". Roberto Trigo, de 35 años, es un experto. Lleva visitando el gimnasio desde los 18 años (salvo en varios periodos de lesiones) y también hace footing: "A mí me gusta el jazz, pero para hacer deporte siempre llevo música fuerte. ¿Ejemplos? Welcome to the jungle, de Guns N' Roses; Painkiller, de Judas Priest; Smack my bitch up, de The Prodigy, o, por supuesto, cosas disco como Hung up, de Madonna, o Beat it, de Michael Jackson.

Y ¿qué escuchan los músicos cuando hacen deporte? Ni Dani Martín, voz de El Canto del Loco, ni Alejandro Sanz practican deporte con banda sonora. "Yo hago los ejercicios de cardio viendo los informativos de la mañana", apunta Sanz. "No corro con música. Cuando salgo a correr prefiero tener todas las sensaciones posibles y cuando me pongo música me parece que no he hecho nada. Prefiero salir a correr sin ella", relata en la revista Sport Life. Ya se sabe: en casa del herrero...

Cliente de un gimnasio escucha música mientras corre en la cinta. / ÁLVARO GARCÍA

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