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domingo, 29 de noviembre de 2009
Reportaje:UN YACIMIENTO BAJO SOSPECHA

El caso Iruña-Veleia llega al sumidero

Un peritaje grafológico ahonda en la presunta falsedad de las piezas arqueológicas que revolucionaron Euskadi en 2006

Una letrina de conglomerado con graciosas inscripciones se ha convertido en la nueva estrella del culebrón Iruña-Veleia. Septiembre de 2004, jornadas lúdicas de puertas abiertas en el yacimiento alavés, considerado el más importante del País Vasco. Miles de vecinos se acercan a visitarlo, hace un día espléndido. Hay reproducciones de tiendas de campaña romanas, de jarras, de costureros de la época. Incluso un grupo de actores húngaros vestidos de gladiadores romanos animan la fiesta. Pero la estrella es esa letrina de tres asientos (sí, los romanos lo hacían en grupo) que se ha recreado con fines didácticos. El artilugio exhibe unos simpáticos dibujos, como todo buen aseo que se precie: un pene con alas, la figura de un tribuno, curiosas inscripciones en latín...

"Me considero en medio de una persecución mediática impresionante", dice el arqueólogo expulsado del yacimiento

Dos años después, en 2006, el director de la excavación, Eliseo Gil, presenta en sociedad unos hallazgos bautizados como excepcionales que sitúan la cuna del euskera en ese enclave; aparece una pieza con un calvario del siglo III. Iruña-Veleia da la campanada. En noviembre de 2008 cae el jarro de agua fría: una comisión de 26 expertos destapa el escándalo de la presunta falsedad de las piezas. La Diputación de Álava presenta dos querellas, una por estafa y otra por daños al patrimonio artístico contra Eliseo Gil, ya desalojado de la excavación por supuesta mala praxis. Pues bien, ahora, la simpática letrina reaparece en escena. Un informe encargado por la Diputación Foral de Álava afirma que la mano que dibujó en el retrete de pega coincide con algunas inscripciones de las piezas presentadas como excepcionales, según fuentes de la Diputación. Eliseo Gil, acreditado buen dibujante, ha admitido ante la jueza haber realizado dibujos de la letrina. El culebrón Iruña-Veleia llama a la puerta del excusado.

El anuncio del hallazgo de los óstracas de Iruña-Veleia causó conmoción en junio de 2006. Se empezó a comparar este yacimiento con Pompeya. Una pieza de cerámica se convertía en la primera representación de Cristo en la cruz. Otra mostraba las primeras palabras en euskera, adelantando en por lo menos cuatro siglos las anotaciones de las glosas del monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Lo nunca visto.

En noviembre se descolgaba del proyecto un reconocido catedrático de Lingüística, el profesor Gorrotxategi. A principios de 2007, tres arqueólogos abandonaban el equipo de Eliseo Gil. Cundían las dudas sobre si lo presentado había sido suficientemente contrastado. "Hallazgos excepcionales requieren metodologías excepcionales y prevenciones más rigurosas", señala en una cafetería de Vitoria José Ángel Apellániz, uno de los tres arqueólogos que se marcharon.

El runrún y las dudas fueron creciendo. Eliseo Gil había conseguido un cuantioso patrocinio de la empresa pública Euskotren: 3,7 millones de euros para el periodo 2001-2010. Se alzaban voces que hablaban de una presentación apresurada, no suficientemente contrastada, todo por ofrecer resultados al patrocinador. En 2008, la diputada foral de Cultura Lorena López de Lacalle (EA) decide aclarar la cuestión encargando a una comisión de 26 expertos que estudien los hallazgos. Las conclusiones, en noviembre, fueron demoledoras. Los expertos desmontaban la credibilidad de piezas como la llamada Venus, de grandes protuberancias mamarias impropias de la época; o la bautizada como La Pasiega, que aparece en esta página: Julio Núñez, especialista en arqueología romana que formó parte del comité de expertos, dice que las faldas cortas y acampanadas no existían en la Antigüedad.

Eliseo Gil se apoyó en 2006 en un informe de un doctor en Física Nuclear y Química, Rubén Cerdán, elaborado a partir del análisis de un laboratorio francés, el CEA-CNRS, que supuestamente validaba los hallazgos. Cerdán se halla imputado por estafa junto a Gil. Según se desprende de su declaración ante el juzgado número 2 de Roquetas de Mar, lugar donde reside, Cerdán no pudo presentar prueba de su relación con el laboratorio francés y niega haber encargado tal informe. Preguntado el laboratorio francés, la respuesta fue que no tenía constancia de su existencia. Tampoco respondió Cerdán a las preguntas de cuál es su título universitario, ni en qué universidad está expedido. Preguntado por este periódico, Eliseo Gil dice por teléfono: "Está claro que el asunto Cerdán es un problema para mí, no se puede obviar". Gil también se apoyó en aportaciones de una supuesta egiptóloga que resultó ser una aficionada a la egiptología, según fuentes de la Diputación.

El arqueólogo expulsado del yacimiento alavés se declara víctima de este proceso. "Me considero en medio de una persecución mediática impresionante", manifiesta. Y reclama ahora debate científico y nuevos peritajes. Alicia M. Canto, profesora de Epigrafía -ciencia que estudia las inscripciones en materiales duros- de la Universidad Autónoma de Madrid, una de las primeras escépticas, es muy clara: "Él nunca ha querido exponer las piezas a un debate científico verdadero, debería haber presentado pruebas..., y no lo ha hecho".

El último capítulo de este serial que muchos internautas siguen apasionadamente a través de tres foros en la Red ha sido la irrupción del asunto letrina. El artilugio de la discordia reapareció el día en que varios comisionados por el departamento de Cultura acudieron al yacimiento. Llegaron con cinco llaves, según el relato de fuentes de la Diputación. Con una de ellas, abrieron la puerta de una nave. Allí estaba la letrina, rodeada de varias sillas plegables negras y de cajas de cartón. Las inscripciones de la letrina recordaban a las de las piezas que se han visto publicadas en la prensa. Se encargó un primer informe a una perito caligráfico que aseguró que las coincidencias eran llamativas, pero el estudio no era concluyente. Un segundo informe, y en el que se sobreponen trazos de la letrina sobre trazos de las piezas, es más contundente. Concluye que la mano que dibujó en la letrina está en algunos de los grafitos excepcionales; en estos últimos han intervenido, además, más manos. El informe ya se entregó al juzgado la semana pasada, según la Diputación; circunstancia ésta que a Eliseo Gil no le consta, desconoce el contenido del segundo informe, dice. Hay un tercer informe en marcha.

El arqueólogo Eliseo Gil, en el poblado de Iruña-Veleia. Sobre estas líneas, dibujo de un pene con alas grabado en las letrinas. / PRADIP J. PHANSE

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