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Quintana y la ejecutiva del BNG dimiten por la derrota electoral

Una gestora dominada por la actual dirección organizará la asamblea de mayo

Trece días después de la derrota electoral, las dimisiones llegaron al BNG. Su líder, Anxo Quintana, y los otros 14 miembros de la ejecutiva presentaron ayer su dimisión conjunta ante el Consello Nacional, que convocó para el próximo 10 de mayo la asamblea extraordinaria de la que saldrán los nuevos órganos de dirección de la formación nacionalista. Quintana adelantó que no optará a la reelección. Un grupo de trabajo formado por siete personas, seis de ellas de la ejecutiva saliente, se encargará de organizar el congreso, que será lo más parecido a una cita abierta a toda la militancia desde que el BNG abandonó su condición asamblearia, en 2006. Participarán no menos de 2.500 delegados, aproximadamente uno por cada tres militantes.

El líder del Bloque anuncia que no optará a la reelección

Tras la tensa reunión de la ejecutiva del pasado jueves, Quintana trasladó al Consello Nacional el acuerdo de mínimos que entonces sellaron todas las corrientes representadas en los órganos de dirección. Se consumó el abandono de la ejecutiva, que seguirá en funciones hasta la asamblea extraordinaria, y hubo en el discurso del portavoz nacional la autocrítica que se le reclamaba. El BNG, además, anticipa a la primavera una asamblea que los estatutos no contemplaban hasta al menos octubre de este año, un período demasiado largo para una ejecutiva estigmatizada por el fracaso electoral.

Quintana conjugó los intereses de los que reclaman un congreso por delegados con los que defienden el modelo asambleario con una "hoja de ruta" que pasa por "no menos de 2.500 delegados", más de los que asistieron en 2006 a la última asamblea abierta del Bloque . Será en todo caso un cónclave para gestionar la provisionalidad, porque un año más tarde, en 2010, el BNG citará de nuevo a las bases para elegir, ya con más calma, la dirección que conducirá al partido a las siguientes elecciones autonómicas.

Si Quintana dejó clara su renuncia a mantener el cargo de portavoz nacional, no fue tan explícito respecto al papel que jugará en el Parlamento. Preguntado por los periodistas tras el Consello Nacional, que se prolongó durante más de cinco horas, se limitó a contestar: "No es la cuestión esencial ahora para mí ni para el BNG". No obstante, aclaró que la cuestión "se irá resolviendo en los próximos días".

El grupo de trabajo que se encargará de la organización de la asamblea extraordinaria está formado por Alberto Ansede, Roberto Mera, Mario López Rico, Alberte Xullo Rodríguez Feixoo, Carlos Aymerich y Francisco Jorquera, todos ellos miembros de la actual ejecutiva. A esta lista se sumó en el último momento Noa Presas. De esta manera, el Consello Nacional evitó que la ejecutiva copara en exclusiva el grupo de trabajo y que estuviera formado exclusivamente por hombres. La pertenencia de Presas a la corriente Movemento pola Base, cuyos principales dirigentes anunciaron ayer su abandono del BNG, desactivó parcialmente la escisión.

En su discurso de apertura, Quintana pidió "disculpas" al Consello Nacional por los "errores cometidos", ya que es "evidente" que se cometieron y que el BNG tuvo "malos resultados electorales sin ningún tipo de paliativos". El portavoz nacional defendió la necesidad de anticipar la asamblea para "acotar en el tiempo" el proceso de reflexión sobre los resultados electorales, que debe estar basado en la "autocrítica", aunque sin caer en la "flagelación". "No pueden pasar meses de discusión sobre lo que pasó", defendió Quintana.

Negociaciones y escisión

Culminaron ayer para Anxo Quintana dos semanas de intensas negociaciones para conciliar a las distintas corrientes del BNG. Primero se dirigió por carta a las principales cabezas visibles de la formación nacionalista. Sobre esa base construyó su intervención del jueves en la Executiva Nacional, de la que salió un documento "para la reflexión" que fue el que ayer transmitió al Consello en sus líneas generales.

Se trataba principalmente de contentar tanto a la UPG de Francisco Rodríguez como al Encontro Irmandiño de Xosé Manuel Beiras. Lo consiguió, a tenor de la positiva valoración que del desarrollo del Consello Nacional hicieron ambos. Los irmandiños encontraron en la dimisión de la ejecutiva el gesto de autocrítica que solicitaban. También lograron someter a votación su propuesta de que la asamblea de mayo sea abierta a todos los militantes, en lugar de por delegados, como defiende UPG. Su iniciativa sólo logró el apoyo de 16,8% de los miembros del consello. En todo caso, la participación de al menos 2.500 delegados la convertirá en una de las asambleas más participativas de la historia del BNG.

El punto de desencuentro del consello lo puso un pequeño grupo de dirigentes de Movemento pola Base, una escisión de UPG, que anunció su abandono del Bloque por la falta de un proyecto "de izquierdas" y "soberanista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de marzo de 2009

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