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Entrevista:JUAN CARLOS VALERÓN | Centrocampista del Deportivo | 22ª jornada de Liga

"A veces la calidad se confunde con el juego bonito"

Juan Carlos Valerón Santana (Arguineguín, Las Palmas, 1975) cumple hoy 300 partidos en Primera. Lo hace ante el Mallorca, club con el que debutó en la máxima categoría y contra el que vivió su peor momento. Fue hace tres años, cuando un mal gesto le llevó al quirófano con la rodilla izquierda destrozada. En marzo de 2007, tras 14 meses de rehabilitación y dos altas fallidas, los médicos determinaron que no podía regresar al más alto nivel. Había dos caminos: la retirada o un último intento, una tercera operación para realizar un injerto procedente de un cadáver. Esa donación ha dado vida a un talento que se desparramó la pasada jornada ante el Villarreal.

Pregunta. ¿Cómo es Arguineguín?

"Se tiende más a buscar el equilibrio defensivo que el ofensivo"

"La gente se alegra de volver a verme jugar, pero en el fútbol se exagera mucho"

Respuesta. Es un pueblo pesquero similar a los que pueda haber en cualquier costa, pero está en una zona llena de barrios, de pueblitos.

P. De Arguineguín es David Silva. Tienen la mayor densidad de futbolistas de Primera por kilómetro cuadrado.

R. Allí se vive mucho el fútbol. El clima te ayuda a estar en la calle, a jugar en ella. En Canarias tenemos además una cierta influencia del fútbol suramericano y nos da unas características diferentes. De niño mi ilusión era jugar en Las Palmas.

P. ¿Le dolió irse tan joven?

R. No siempre es posible triunfar en casa. El equipo estaba entre Segunda y Segunda B y me traspasaron al Mallorca.

P. Un año inolvidable con Héctor Cúper.

R. Sí. Se juntaron varias cosas para que todo fuera bien. Llegó gente joven como yo y también descartes de otros clubes, pero con experiencia en Primera. Éramos jugadores con hambre y el entrenador se adaptó muy bien a la isla y al equipo. Todo funcionó.

P. A usted lo traspasaron al Atlético, el único sitio donde le ha silbado su propia afición.

R. Es cierto, pero no lo veo como algo negativo. Me ayudó a crecer como futbolista porque cuando llegué allí era un poco irregular. Soy de esos futbolistas que maduran tarde.

P. Pero venía de una temporada excepcional en Mallorca. ¿No estaba preparado para rendir al máximo nivel?

R. Sí, pero en Mallorca no había presión y el Atlético es otra cosa. Para jugar en el Calderón hace falta tener experiencia y madurez y yo era capaz de hacer buenos partidos, pero tenía otros no tan buenos. Además las cosas se pusieron difíciles. Descendimos y se rompió todo, pero si el equipo se llega a mantener hubiéramos hecho grandes cosas. En el fútbol la paciencia es importante.

P. El Atlético le traspasó al Deportivo, que acababa de ganar la Liga. ¿Se rebajó la presión?

R. Sí. Llegué a un equipo muy compensado. Me vino bien para madurar y crecer al lado de futbolistas de un gran nivel.

P. Entonces se dijo que era incompatible con Djalminha, luego en la selección se polemizó sobre que Raúl y usted no tenían sitio en el mismo once. ¿Tan incompatible es el talento?

R. Es que sólo se habla de incompatibilidad cuando hay que arriesgar. Se sabe que con jugadores como yo o como Djalma se gana en ataque, pero pesa más lo que se pierde defensivamente. Puede haber otras soluciones, pero son cosas de los entrenadores. Ellos buscan el equilibrio.

P. ¿El talento es sospechoso de desequilibrar equipos?

R. Lo cierto es que se tiende más a buscar el equilibrio defensivo que el ofensivo.

P. Usted está sacando el carnet de entrenador, ¿también hará equipos equilibrados?

R. (Risas) No lo sé. Ni siquiera sé si llegaré a ser técnico. Si me lo hubiera preguntado hace años le habría dicho un no rotundo, pero ahora creo que si puedo aportar algo al fútbol estaría encantado de hacerlo. De todos modos mientras pueda jugar en el Deportivo estaré encantado. Me ilusiona poder ayudar a que los jóvenes del equipo crezcan dentro y fuera del campo y que la gente venga al estadio y se vaya contenta a casa tras vernos jugar.

P. ¿Qué imagen guarda de esos dos años sin fútbol?

R. ¿Le digo la verdad? Miro hacia atrás y me parece que todo ha sido muy rápido, como si hubiera tenido que estar fuera por otra cosa, no por una lesión.

P. Pero la gente no se ha olvidado de usted. En Riazor salió aclamado el domingo pasado, pero antes en el Bernabéu o en el Sánchez Pizjuán también se marchó ovacionado. ¿Cómo vive un tímido tanta demostración de afecto?

R. Ufff... Te preguntas: '¿Qué he hecho yo para que me traten así?'. Son situaciones que me emocionan muchísimo y realmente no sé cómo llevarlo. Noto que la gente se alegra de volver a verme jugar y eso me da fuerzas para esforzarme y hacer cosas que les gusten. En el fútbol se exagera mucho todo y yo lo único que trato es de ser normal.

P. Es un tópico compararle con Zidane. ¿Usted con quien se queda? ¿Cuáles son sus referencias futbolísticas?

R. No le caben en el periódico todos los jugadores que me gustan, pero tampoco me quiero olvidar de ninguno. Me gusta cualquier futbolista que haga cosas de nivel y no sólo en mi posición. Sobre el campo se hacen trabajos diferentes. Hay mucho debate sobre lo que es el fútbol de calidad, pero para mí la calidad es el rendimiento. Era el caso de Mauro Silva.

P. Pues ya me ha dicho uno.

R. Era un futbolista tremendo. A veces se confunde la calidad con el juego bonito y vistoso. Para mí la calidad es tener categoría.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de febrero de 2009