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Entrevista:

"Hay que escribir como si estuvieras muerto"

Un pionero de los 'blogs' publica un libro con sus experiencias

Seguramente un mal día de 2004, cuando casi nadie tenía un blog, un tipo de Barcelona que no se sabe muy bien a qué se dedica decide soltar la rienda a sus filias y fobias en uno. Y contra la costumbre en la Red, lo que le sale es literatura. Hay que olvidarse de los diarios autorreferenciales y las diarreas mentales encriptadas. Leyéndole uno tiene la impresión de asistir a una crónica abreviada de lo que pasa a diario. O como escribe Sergi Puertas, "Rubén Lardín intimida: toma unas notitas en su blog y nos pone a todos en nuestro lugar". Cuando nadie tenía un blog, el suyo pasa de 200 a 400 visitas diarias, aparece un corrillo en su entorno, crece la legión de seguidores, que lo linkan, lo re-postean y lo menean, y llega a alcanzar las 3.000 visitas. Y entonces desaparece.

"Me era útil para liberarme, porque daba sensación de impunidad"

"Vivimos tiempos muy extraños, en los que no se puede decir nada"

Pero los seguidores le reclaman que vuelva, algunos de sus posts son publicados en círculos literarios alternativos, en revistas como Monográfico o The Children's book of American Birds o en antologías poéticas como Poesía para bacterias (Editorial Cuerdos de Atar), en la que aparece junto a Hernán Migoya o Javier Corcobado. Finalmente, otra editorial de guerrilla, Club Leteo, le convence para el volcado de todo su blog en un libro, Imbécil y desnudo publicado en la colección Azul de Metileno de poesía.

"Lo concebí como un ejercicio terapéutico. Para entonar el día por la mañana o para aliviarme por la noche, como un drenaje", explica ahora, el día antes de la presentación del libro que recoge sus experiencias. "Me era útil para liberarme, por la sensación de impunidad que me proporcionaba, porque sé que Internet es una gran fosa oceánica donde todo se pierde. Sabía que me leían y eso me gustaba, pero al mismo tiempo tenía una sensación de impudicia y lo acabé cerrando", cuenta.

Ahora, agradece la publicación del blog porque, dice, "es una recompensa sin esfuerzo, como quien se encuentra mil duros". "Yo jamás lo hubiera movido, porque es algo en lo que no creo", añade.

Para preservarse, para mantener el blog como literatura y como terapia, Lardín cerró la bitácora a los comentarios ajenos. "Si tienes comentarios abiertos sabes quién está ahí, y si sabes quién te lee, te coarta la escritura. No es lo mismo escribir para treintañeros comemierdas como yo, que para niños de 17 años. Por eso digo que hay que escribir como si estuvieras muerto, como si nada de lo que haces te importara", asegura.

Pero de hecho, es evidente que Lardín escribe, sobre todo, para esos "treintañeros comemierdas" y lo hace con una especie de cabreo generacional que hasta ahora pocos han conseguido reflejar. "Me jode que me digas esto de la mala leche del blog, porque yo también lo percibía. Cuando había mala ostia iba al blog, pero cuando estaba alegre me iba de copas con los amigos... Y buff, das una imagen que no es real. Sí es cierto que me cago en voz alta, tengo ese defecto. Soy gruñón y no lo puedo evitar", explica.

Niega, sin embargo, que su intención sea provocar o escandalizar: "Lo que pasa es que vivimos tiempos muy extraños, en los que parece que no se puede decir nada, o sólo se puede decir algo políticamente correcto. Si haces un anuncio con enanos, se te echan encima... Si sale una tía en pelotas, te comen las feministas... Estamos dejando el timón en manos de los débiles, de la gente que diezma el lenguaje; le quita el significado. Yo soy el primer imbécil, pero creo que hay que dar palos a todos los lados, aunque te estés equivocando", afirma con rotundidad. Observa en su entorno cierto conformismo pero cree en el deber, al menos, de la pataleta. "España sigue siendo la España de Berlanga. Y como decía él, en este barco estamos todos y no podemos vivir fuera de él, pero si puedo, me mearé siempre en la misma esquina hasta hacer un agujero y conseguir que esto se hunda. Lo siento, la vida es maravillosa, pero el mundo me parece una puta mierda".

Tras la publicación del libro, continúa con algunos proyectos momentáneamente aparcados, como la escritura de un guión para un cómic de Kano (José Ángel Cano) u otro guión de una película, "un western; pero no uno posmoderno, sino clásico, con caballos y rifles", con el director Koldo Serra.

En cualquier caso, duda de que vuelva a la literatura: "Para mí, el medio más potente es el cómic, bueno eso que ahora llaman novela gráfica, un eufemismo muy útil para la gente a la que le da vergüenza decir que lee tebeos".

Imbécil y desnudo. Presentación hoy en FNAC Callao, a las 19.00, con las intervenciones de Rubén Lardín y Nacho Vigalondo. Entrada gratuita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de febrero de 2009