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Reportaje:TECNOLOGÍA | Ingeniería biomédica

¿Sin batería en el móvil? Salga a pasear

Una persona, al caminar, puede producir energía suficiente como para alimentar 10 teléfonos móviles, unos cinco vatios de potencia eléctrica. No hace falta correr, pero hay que ponerse unos arneses especiales en las rodillas. ¿Para qué? No hay que olvidar que uno lleva a menudo varias baterías encima, no sólo en el móvil, sino también en el iPod, en el ordenador o en la máquina de fotos, así que aprovechar la conversión de energía que hace el organismo -por ejemplo, al comer una barrita de cereales- en electricidad puede resultar interesante. Estos generadores colocados en las rodillas lo hacen. El sistema ha sido desarrollado en el laboratorio de ingeniería biomédica de la Universidad Simon Fraser (Canadá). Max Donelan y su equipo lo presentan en Science.

El aparato puede llegar a alimentar prótesis de personas amputadas

El caminante no tiene que hacer un esfuerzo físico significativamente mayor si lleva los aparatos puestos que si pasea sin ellos, pero si acelera el paso su rendimiento energético aumenta, hasta el punto de generar 13 vatios, lo que se traduciría en carga para hablar media hora por el móvil con sólo un minuto andando.

"Hay 100 veces más energía en una barrita de cereales que en una batería del mismo tamaño", explica Donelan, y "los humanos son eficientes conversores de energía química". Hay que tener en cuenta que esta eficiencia es aproximadamente de un 25%, mientras que los motores de los coches sólo extraen en torno al 18% de la energía de la gasolina y el resto se pierde en forma de calor.

No es que este dispositivo sea el primero que se inventa para aprovechar la energía del caminante, pero es especialmente eficaz y ligero. El arnés de la rodilla, siendo un prototipo, pesa 1,6 kilogramos, y un modelo industrial rondaría el kilogramo. Llevarlo puesto no interfiere con el paso.

¿Cómo funciona? Donelan dice que es algo así como el sistema de recuperación de energía del frenado en los coches híbridos. El generador sólo cosecha energía al final de cada paso, es decir, cuando los músculos están trabajando para contener el impulso de la rodilla. Para saber cuánta energía gasta la persona al usarlo, los investigadores canadienses han medido en seis voluntarios su consumo del oxígeno y producción de dióxido de carbono.

Tal vez no se ponga de moda este generador para su uso diario para evitar cargar el móvil, pero los investigadores han puesto el punto de mira en varias aplicaciones: unos serían los soldados, que suelen acarrear baterías pesadas para alimentar los aparatos electrónicos que llevan, pero también sería útil para proporcionar energía a las prótesis de personas que han sufrido amputaciones, o para el GPS durante una caminata, o para la máquina de fotos...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de febrero de 2008