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miércoles, 18 de julio de 2007
TECNOLOGÍA | Geodesia

El Mediterráneo tiene menos agua en verano, pero aumenta su nivel

C uánta agua hay en el mar Mediterráneo y cuánto varía? Esa es la pregunta que ahora ya tiene respuesta gracias a los cálculos que durante los últimos años han realizado un equipo de científicos del Laboratorio de Geodesia Espacial de la Universidad de Alicante. José Manuel Ferrándiz, Isabel Vigo y David García han cifrado que el Mediterráneo tiene en verano, sobre todo en el mes de julio, 250.000 toneladas de agua menos que en invierno, pero el nivel aumenta en unos 20 centímetros. ¿Cómo se puede explicar esto?

El nivel del mar puede variar por dos motivos: cambios de densidad del mar (producidos principalmente por variaciones de temperatura) y variaciones en la cantidad de agua (es decir, en el número de moléculas de agua y por tanto en el peso). En el primer caso, un aumento de la temperatura del mar produciría una subida de nivel, de la misma forma que sucedería con el mercurio de un termómetro. Mientras que en el segundo caso, un aumento de la cantidad de agua produciría una subida de nivel, de la misma forma que si echamos agua en un vaso.

Las variaciones en la cantidad de agua a lo largo del año se pueden explicar por el aumento de la evaporación y disminución de las precipitaciones en verano o las variaciones en las aportaciones fluviales. Sin embargo, las variaciones de cantidad de agua más preocupantes son las producidas de un año a otro, ya que están relacionadas con el derretimiento de los casquetes polares y de los glaciares, debido al calentamiento global del planeta. "Ahora el siguiente paso será poder establecer qué cantidad de esas variaciones están relacionadas con los procesos naturales y qué parte la podemos atribuir al cambio climático de origen humano", explica Ferrándiz.

La ventaja del Mediterráneo es que "es un mar semicerrado, controlado, con una gran influencia humana, es un laboratorio natural casi perfecto", matiza Ferrándiz. David García apunta que en el Mediterráneo se evapora más agua de la que se precipita y que ese déficit es subsanado por el aporte de agua del Atlántico a través del estrecho de Gibraltar y que el problema es que esa compensación no se produce instantáneamente, sino que da lugar a complicados flujos de agua. Los tres científicos del Laboratorio de Geodesia han logrado vigilar el nivel y el peso del Mediterráneo gracias a los datos que obtienen de distintos satélites de la NASA, de la agencia espacial francesa CNES y de la alemana GFZ.

Gracias a un acuerdo, ellos acceden a los datos de los satélites sobre la forma, tamaño y variaciones del campo gravitatorio de la Tierra. El lanzamiento del satélite Grace lanzado por la NASA y GFZ en 2002 ha permitido obtener datos fiables y permanentes sobre el nivel del mar. "La lástima es que no podamos los científicos españoles disponer de un satélite propio o compartido con países tan expuestos como el nuestro, ya que tenemos suficiente capacidad técnica y científica", comenta Ferrándiz que tilda de paradójico que sea más fácil obtener datos de las fuentes estadounidenses que de los países europeos.

Vigo explica que la misión Ocean Surface Topography (NASA-CNES), en la que participa, ha descubierto que desde 1993, la temperatura del agua en el Mediterráneo ha aumentado a razón de 0,075 grados por año, que es el doble de lo registrado en los años ochenta, y cinco veces superior a la media de incremento de temperatura en los océanos del mundo, que es 0,015 grados anuales.

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