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Reportaje:

Akasvayu, 'efecto Chelsea' en la ACB

Una inmobiliaria invierte siete millones en el Girona, ficha a Raúl López y Dueñas y puja por otras estrellas

Akasvayu, una promotora inmobiliaria hasta hace apenas dos meses desconocida, ha llegado a la ACB para revolucionar el baloncesto español. Desde Girona, como patrocinador del equipo local, y en poco más de 40 días, Josep Amat, presidente fundador de la empresa, y Joan Obiol, consejero delegado, han logrado lo que otros patrocinadores tardan años en conseguir: que su marca, un nombre raro que suena a extranjero -surge de la combinación de la expresión casa avui, en catalán [casa hoy] -, acapare titulares y sea conocida de forma meteórica. Tanto que hasta la Universidad de Barcelona les ha invitado para que expliquen, mañana, en unos cursos sobre deporte, cómo lo han hecho.

La fórmula que primero sonó a farol, se ha demostrado que no lo era: a la manera del fútbol, poniendo dinero sobre la mesa, han tentado a algunos de los jugadores más atractivos del mercado. Lo es Raúl López, que percibirá del orden de 1,5 millones por temporada y que sólo espera la transferencia de Utah -la recibirá el 22- para ser presentado; lo es Germán Gabriel, el descartado Navarro -al que no suelta el Barça- o Dueñas, con el que ayer llegó a un acuerdo para las dos próximas temporadas.

El Akasvayu Girona busca ahora su segundo ronaldinho -así definió Amat a Raúl López- y parece que no tardará en tenerlo: Amat anuncia un "bombazo" para este fin de semana. Y es que este par de empresarios que, además de la promotora Akasvayu dirigen media docena más de empresas familiares, se ha propuesto convertir un club modesto como el Girona en un grande de la ACB. "Somos ambiciosos. Si somos segundos, en nuestro oficio, nos quedamos sin solar", dice Amat.

Salvando las distancias y sin que detrás exista capital ruso -"nuestra empresa no está participada por rusos", asegura Amat-, Akasvayu ha emulado el modelo de Roman Abramovich con el Chelsea. A los 900.000 euros que le ofrece al Girona por el patrocinio de la camiseta, se añaden entre cinco y seis millones más dedicados a fichajes por un período de entre tres y cuatro años. "¡A quién no le gustaría tener el éxito empresarial de Abramovich! Otra cosa son las maneras", reconoce Amat. "Apostamos por un modelo nuevo de patrocinio, con la implicación económica que requiere un equipo con aspiraciones". Amat está convencido de que el mundo empresarial y el deportivo tienen mucho que ver y de que ambas partes saldrán beneficiadas. Y no sin razón: "La notoriedad que hemos alcanzado en un mes nos permite ahora tener acceso a terrenos, de Acesa o Ferrovial, que antes ni conocíamos". "Queremos hacer un gran equipo y, a través de él, dar a conocer nuestra marca". Su marca es una promotora inmobiliaria en la que trabajan 22 personas y que actualmente promociona unos 3.500 pisos en Girona y Osona. Fundada en 2000, los beneficios de Akasvayu fueron escasos mientras compró solares -alrededor de un millón de euros en 2003-. Ahora que ya ha comenzado la promoción de pisos, Amat asegura que los beneficios de 2004 superaron lo que invierten en el Girona. "Nuestra salud financiera es buena y tenemos patrimonio inmobiliario para garantizar el patrocinio".

Dice también Amat que Akasvayu nunca patrocinaría al Barça porque no le daría "ni la mitad del efecto que el Girona". La idea, de hecho, se la propuso Pepe Romero, un ex jugador que ahora lleva la dirección técnica del club. Él, el gerente y el técnico Edu Torres ponen los nombres de los jugadores sobre la mesa y Akasvayu, además del dinero, da el sí definitivo si éste cumple "el perfil de buena persona que buscamos". De momento, buscan ocho jugadores más para entrar en play off y aspirar a la Copa.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de julio de 2005