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domingo, 10 de julio de 2005
Reportaje:EL FUTURO DEL MADRID OLÍMPICO

La candidatura que pudo cambiar un distrito

San Blas, Barajas y Hortaleza, las tres caras vecinales de la candidatura de Madrid 2012

La candidatura olímpica de Madrid 2012, a pesar de su derrota en Singapur, ha sido un revulsivo que ha cambiado la cara de San Blas, Hortaleza y Barajas en muchos aspectos. Las inversiones se han notado, sobre todo, en el primero de los distritos, que ahora se pregunta si éstas van a seguir. Todo ha quedado a medias. Si los Juegos hubiesen sido concedidos a Madrid, las zonas más degradadas de estos barrios habrían desaparecido bajo el peso del cemento prometido. Ahora, todo son preguntas. El vecindario se agarra a las promesas municipales y exige que se lleven a cabo las infraestructuras prometidas. Reconocen que lo proyectado era una buena -quizá la mejor- oportunidad para sus barrios.

Las ilusiones de los vecinos de la zona este de la capital se desvanecieron el pasado día 6 cuando Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, anunció desde Singapur: "It's London". Con estas palabras, las ilusiones de San Blas, un distrito obrero castigado durante más de 30 años por las drogas y los realojos, se disiparon.

Desde hace dos años, los vecinos de la zona habían visto revalorizarse sus casas. Los solares donde, a mediados de los noventa, los toxicómanos trapicheaban se transformaron poco a poco en nuevas viviendas. El Ayuntamiento, tras 30 años de abandono, por fin se había acordado de ellos y se acuñó la expresión El centro del Este. Aunque los Juegos Olímpicos de 2012 no se celebrarán en Madrid, estos barrios han salido ganando.

"Habrá dotaciones e infraestructuras nunca imaginadas", dice el Ayuntamiento

"Aquí no hay interés ni cultura deportiva, lo importante era que los pisos se revalorizasen"

- San Blas, la gran esperanza

A 400 metros del que iba a ser Estadio Olímpico de La Peineta, en Canillejas, hay un campo de fútbol de tierra. Parece abandonado. No tiene vallas, ni sombra, los banquillos están repletos de pintadas y tampoco hay sitio para los espectadores. Allí juegan los partidos oficiales tres equipos de San Blas. De fondo se dibuja La Peineta. Se inauguró en 1994 sobre unas antiguas minas y está en el límite de tres barrios: Las Rosas, Canillejas y Simancas. Tres mundos.

El desarrollo del estadio se hizo de espaldas al barrio. Los vecinos temen que les ocurra igual con el centro acuático. Ya está en construcción, será el mayor de Europa, y las instalaciones serán "municipales y asequibles", asegura Enrique Núñez, concejal del distrito.

De los tres barrios que rodean La Peineta, Las Rosas es el más nuevo: casas nuevas, grandes avenidas de nombres sugerentes -Niza, Suecia, Mónaco- y pisos que llegan a los 400.000 euros. Es la cara linda del escaparate olímpico: el que vieron los comisarios del COI.

"Éste es un distrito de contrastes", asegura Núñez, el concejal, de 31 años y vecino de San Blas. Un dato ilustra la desigualdad: la renta media en las zonas más deprimidas es de 7.000 euros, y en Las Rosas puede llegar a los 18.000. "Los vecinos han salido ganando, sólo con la candidatura se ha invertido en el barrio y habrá infraestructuras y dotaciones que jamás habrían imaginado", asegura Núñez.

Hasta hace dos años, la última inversión deportiva del distrito, donde viven 151.000 personas, fue la construcción de un polideportivo en los años setenta. También existen 21 pistas de fútbol y baloncesto semiabandonadas. Pero la mejora de San Blas no se puede atribuir sólo a la candidatura. En los presupuestos del Ayuntamiento, está considerado uno de los distritos desfavorecidos, y en 2005 se invertirán 7,6 millones de euros.

A las infraestructuras ya existentes se les lavará la cara: se reformará el polideportivo, el campo de fútbol de Pitágoras se expropiará a sus actuales propietarios -el 50% pertenece a un bufete de abogados que no permite mejorarlo- y a partir de septiembre habrá 10 monitores en las pistas deportivas. También se construirá el mayor auditorio al aire libre de Madrid.

Pero aún queda mucho por hacer, y ahí empieza el escepticismo. Los habitantes del barrio temen que una vez esfumados los sueños olímpicos, se acaben las inversiones. Al otro lado de la glorieta de Grecia empieza un mundo al margen de las esperanzas olímpicas: Canillejas y Simancas. Adentrarse por sus calles de nombres antiguos -Ilíada, Musas, Troya- implica trasladarse en el tiempo hasta los años sesenta, cuando el régimen franquista construyó estas viviendas para alojar a la inmigración. El paseo enseña un distrito que no se ve desde La Peineta: soportales para el trapicheo, solares abandonados, columpios destartalados... "Ése es el parque de Antonio Palacios, zona nazi, una lacra", señala el periodista local Leo del Val. Junto al metro de Simancas, varias cundas -taxis de la droga- esperan clientes. Sentados en el parque del Paraíso, una docena de toxicómanos descansan y se fuman. Restos de un distrito que albergaba hasta 1996 los mercados de droga más grandes de Madrid: Los Focos y Los Módulos.

Pero no todo es decadencia en San Blas. En el mismo barrio, y ajenos a este submundo, se levantan los chalés de la colonia de Alfonso XIII y varias viviendas unifamiliares que representan el nuevo camino urbanístico de la zona.

Los hosteleros eran los más esperanzados con la candidatura. Muchos ya tenían planes de ampliación, como Javier Herranz, de la cafetería El Zarzal. Cuando cambió su bar en el barrio de la Concepción por éste, frente a La Peineta hace ocho años, le tacharon de loco. Su suerte cambió primero con las federaciones deportivas y conciertos, luego con los obreros. Ahora que los Juegos Olímpicos no se vivirán frente a su bar, se conforma con que el centro acuático sea una fuente de clientes.

La candidatura también se dejó notar en el precio de sus viviendas. "Aquí no hay interés ni cultura deportiva, lo que importaba es que los pisos se revalorizasen", explica Pepe Cano, promotor de la Carrera de Canillejas. Cuando se supo que la Villa Olímpica está proyectada allí, corrió el rumor de que tirarían las casas viejas y les darían nuevos pisos.

La candidatura sirvió también para saldar la eterna disputa del nombre del distrito. Por fin todos los barrios se habían puesto de acuerdo en algo: querían que se llamase distrito Olímpico.

- Hortaleza, el escepticismo

Al otro lado de la A-2, donde San Blas se transforma en Hortaleza, las cosas se ven de otro modo. Aquí hay más indiferencia respecto a qué han hecho los Juegos por el distrito. Los vecinos -como repiten machaconamente el alcalde y todo su equipo- los han apoyado: "Nos toca parte del anillo verde ciclista", recuerda Francisco Caño, representante del Foro Ciudadano de Hortaleza. Es la única infraestructura de la que se beneficiarán los ciudadanos de este distrito, ahora que los Juegos Olímpicos no se celebrarán en Madrid.

Hortaleza se parece a su vecino San Blas en que existen ciertas desigualdades entre los barrios que lo forman. El de la Piovera, por ejemplo, aloja la colonia del parque del Conde Orgaz, uno de los lugares más exclusivos de Madrid. Muchas zonas del distrito son de reciente construcción y están bien equipadas. Otras, las más antiguas, tienen importantes carencias.

Pese a su proximidad con la que iba a ser la Villa Olímpica y el recinto ferial del Ifema, Hortaleza apenas se ha beneficiado de la candidatura, y su fisonomía no se ha modificado, ni la zona se ha revalorizado como se esperaba.

"De cara a los Juegos no hay creada [en Hortaleza] una expectativa de revalorización como se dio en Barcelona 92", explica Miguel Sánchez, director de la consultoría inmobiliaria Conycor. "Aquí las infraestructuras ya están creadas. La candidatura no ha afectado en el distrito", continúa.

La aparente falta de beneficios directos para Hortaleza, si se hubiesen organizado los Juegos, la borra de un plumazo la concejal de Hortaleza, Sandra de Lorite. Citando un informe elaborado por el área de Economía, habla de "un impacto de 562 millones y la creación de 8.000 empleos", el 5% de los 160.000 habitantes del distrito. Pero sólo si se hubieran organizado los Juegos.

- Barajas, a vueltas

con el Ifema y el aeropuerto

El distrito de Barajas habría sido, por sus nuevas infraestructuras, uno de los grandes beneficiados con la celebración de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, los vecinos, como en el cercano distrito de Hortaleza, nunca han estado demasiado imbuidos del espíritu olímpico, según la visión que tiene Eduardo Ermua, el director del diario local Distrito 21.

Los vecinos matizan: "Existe cierta sensación de que sufrimos la presencia de dos grandes infraestructuras -el aeropuerto y el Ifema- que nos atenazan y condicionan. Sin embargo, no revierten positivamente en el distrito", explica Andrés Martínez Jerez, de la Asociación Familiar Alameda de Osuna (AFAO).

Estas dos superestructuras han sufrido reformas importantes en los últimos años. El aeropuerto internacional de Madrid-Barajas lleva camino de duplicar su capacidad actual. Pasará de los 75 vuelos actuales a 120. Los recintos feriales, que habrían albergado numerosos deportes -aunque minoritarios como la halterofilia o la esgrima, entre otros-, también están sufriendo una importante ampliación.

El concejal del distrito, Tomás Serrano, contradice a Martínez. "La nueva terminal de Barajas ha traído consigo grandes infraestructuras, el desdoblamiento de la A-2 y dos grandes ejes, norte-sur y este-oeste. El distrito va a generar grandes riquezas tanto para sí mismo como para el resto de la zona", explica. Y apostilla: "Y muchos puestos de trabajo". Serrano recuerda que sólo el distrito de Barajas genera el 12% del producto interior bruto de la Comunidad.

Pero esto no es suficiente, según los vecinos. "Nos preocupa el aeropuerto, que es lo que más va a afectar", reflexiona Martínez. "Y más si se hubiesen concedido los Juegos. Si se duplica la capacidad del aeropuerto, también se duplicará el impacto", continúa. "Y todo en unos Juegos basados, según la publicidad del Ayuntamiento, en conservar el medio ambiente y favorecer el transporte público". Desde la AFAO se lamentan de que lo único que se hace, según ellos, es fomentar que entren más y más coches con los nuevos accesos en un distrito ya saturado.

A caballo entre Hortaleza y Barajas, estará en un futuro Valdebebas. Este barrio está llamado, según Serrano, a ser el "centro neurálgico". Donde antes no había nada, aparecerán 1.000 hectáreas construidas, la mitad de ellas será un gran parque, además de 12.000 viviendas -el 50% con algún tipo de protección-, la futura Ciudad de la Justicia, la Ciudad Deportiva del Real Madrid... Para Serrano, el espejo en el que mirarse está claro: "Va a ser como la City de Londres". Y con grandes accesos que se van a construir en el que fue "el último gran suelo de Madrid", según lo definió un responsable del parque de Valdebebas, la empresa que gestiona todo el entramado.

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