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Crítica:

Mapas para dioses

A partir de antiguos mapas, Fernando Vicente ha creado una serie de retratos. Rostros de hombres, mujeres, animales y estatuas, calaveras y antiguos dioses que hermanan fantasía y pintura.

En las negras noches de la antigüedad los hombres miraron el cielo estrellado y encontraron formas y figuras entrelazando los puntos de las constelaciones. Es ese mismo impulso el que parece tener Fernando Vicente (Madrid, 1963), pero desde un punto de vista opuesto. Los continentes contemplados desde la estratosfera ejercen desde hace años una fuerte atracción en este pintor, dibujante e ilustrador habitual de las páginas de este suplemento. La exposición que presenta ahora en Madrid se compone de una serie de mapas en los que Vicente encuentra formas, rostros, calaveras, seres colosales, animales. El artista interpreta estas cartografías con el espíritu de los navegantes descubridores de los contornos de nuestro planeta. Tienen algo de la fantasía que despiertan los mundos desconocidos y de la simbología que construyen los que quieren darle un sentido, un símbolo reconocible, a aquello que no llegan a comprender.

FERNANDO VICENTE

Galería Sen

Barquillo, 43. Madrid

Hasta el 15 de abril

Son una especie de cartorretratos, si se permite esa expresión, en los que el artista-explorador no sólo se recrea con las formas sugeridas, sino que insinúa conexiones entre los contornos terrestres y algún código simbólico para los dioses que los contemplen desde algún lejano Olimpo. Las composiciones de Fernando Vicente responden a su necesidad de dar sentido a algunas de las viejas inquietudes del ser humano, hoy olvidadas. Las que hermanan sin prejuicios la fantasía con la pintura, más allá del presente de la historia del arte.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de marzo de 2004