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FÚTBOL - COPA DE LA UEFA

Un seguidor de la Real muere tras ser apuñalado junto al Vicente Calderón

Aitor Zabaleta Cortaza, de 28 años, seguidor de la Real Sociedad, murió sobre las tres de la madrugada de hoy, nueve horas después de recibir una puñalada en el corazón que le alcanzó el ventrículo izquierdo y, además, seccionó una arteria vinculada a la aorta. La agresión fue cometida junto al estadio Calderón. La policía cree que el autor de la puñalada fue un rapado que llevaba puesta una bufanda rojiblanca. El delegado del Gobierno pidió a los testigos que colaboraran con la policía. Según algunos testimonios, el grupo agresor llevaba toda la tarde "a la caza" de aficionados donostiarras.

La víctima y su novia, Verónica Olivares, viajaron hasta Madrid en un autocar de la peña femenina Izar, de la Real Sociedad, un grupo pacífico que acompaña habitualmente al equipo en sus desplazamientos. La pareja decidió separarse del grupo y, tras pasear por Madrid, llegó al estadio con mucha antelación.Tres horas antes del partido, entraron en el bar Alegre, cerca del estadio (en la Ronda de Toledo), según la versión ofrecida anoche por el delegado del Gobierno, José Luis Núñez Morgades, informa José Antonio Hernández. La chica llevaba una bufanda de la Real Sociedad. Aitor no portaba ninguna prenda identificativa de su militancia deportiva según esta versión. En el bar, un grupo de 10 hinchas del Atlético se mofaron de ellos. "La primera discusión se produjo dentro del bar, que está fuera del área de protección especial", precisó el delegado del Gobierno.

Al llegar al paseo de los Melancólicos, a 100 metros del estadio, fueron insultados por un otro grupo de jóvenes rapados que, en este caso según testigos presenciales, llevaban toda la tarde a la caza de seguidores vascos. A tenor de las primeras informaciones recogidas por la policía, el hincha vasco se encaró con los seguidores del Atlético de Madrid. Luego, uno de los hinchas rojiblancos asestó una puñalada a Aitor en el costado izquierdo, alcanzándole el corazón. Aitor pudo recorrer esos 100 metros hasta desplomarse junto a la puerta 6 del estadio. Una vendedora ambulante recordaba ayer el desenlace sangriento de la pelea: "Una mujer pedía ayuda a gritos, y cuando me giré para mirar la vi entre la gente, junto a un hombre muy pálido que se llevaba las manos al corazón. Creí que tenía un infarto", relató.

El servicio de urgencias municipal, Samur, atendió inmediatamente al herido en la puerta del estadio. Allí fue reanimado de una parada cardíaca. Luego, fue trasladado en una UVI móvil a la Fundación Jiménez Díaz. En la puerta del centro médico se le volvió a parar el corazón. El herido ingresó directamente en el quirófano, donde fue operado por espacio de hora y media por el cirujano cardiaco del centro Jorge Martinell.

Aunque su estado fue calificado, sobre las 21.30, de muy grave pero "esperanzador" por el gerente de la Fundación Jiménez Díaz, Fernando Astorqui Zabala, de madrugada su estado empeoró al sufrir una hemorragia posoperatoria. Minutos antes de las tres de la mañana, el joven donostiarra fallecía, según informaron a Efe amigos de la víctima. La herida le afectó al corazón y también a la arteria mamaria izquierda.

Leopoldo Herráiz, portavoz del Samur -que fue una de las personas que condujeron a la víctima hasta el hospital- explicó anoche sin rodeos el estado crítico en que se encontraba el agredido: "El arma blanca le ha rozado el corazón. Su estado es crítico". Numerosos aficionados indicaron ayer que un grupo de jóvenes, al que los testigos identificaron como pertenecientes al Frente Atlético (seguidores fanáticos del Atlético de Madrid), corría en persecución de los seguidores vascos. "Y éstos [por los vascos] echaron a correr. Pero los cazaron por aquí [en las inmediaciones de la puerta 8]".

Una hora más tarde de la agresión, a las 19.30, desde cinco autobuses descendían numerosos seguidores donostiarras. Esta vez iban escoltados por 20 jinetes de la Policía Nacional. Más allá del cerco de seguridad, unos 200 forofos del Atlético de Madrid, envueltos en banderas españolas, cantaban el Viva España con gesto amenazante o gritaban sin cesar "etarras asesinos". El autocar de la Real Sociedad también fue apedreado antes de llegar al estadio Vicente Calderón.

Núñez Morgades pidió que "todo aquel que tenga algún dato para identificar a los agresores lo ponga en la conocimiento de la policía". Verónica Olivares, la novia de Aitor Zabaleta, sufrió un fuerte ataque de nervios al llegar la clínica y tras ser ayudada para que se calmara, comenzó a explicar lo sucedido a la Policía. También dieron ayer su versión a la policía los camareros del bar de la puerta de Toledo.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de diciembre de 1998

Más información

  • La policía sospecha que el autor de la agresión fue un "cabeza rapada" con una bufanda rojiblanca