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"¡Sigue, sigue! ¡Mételo, mételo!"

"¡Sigue! ¡Sigue!...¡Mételo! ¡Mételo!...". El futbolista hizo caso a los gritos del entrenador y coló el balón en la portería contraria. El gol fue un borrón. Su autor, Illán Álvarez Gamero, de 21 años, jugador de un modesto equipo de barrio de la regional madrileña, la A.D.Fundación, se ha arrepentido. Su entrenador, Javier Frutos Andrés, de 44 años, funcionario del Ministerio de Fomento, también reconoce el error: "He metido la pata". Todo el equipo ha decidido firmar una carta en la que pide perdón al equipo rival, el del pueblo madrileño de Hoyo de Manzanares, contra el que se enfrentaron el pasado domingo.Casi en el centro del campo chocan de forma fortuita dos jugadores de distinto equipo. El juego sigue al no pitar nada el árbitro. El jugador del Fundación queda tendido sobre el terreno al golpearse en la cabeza. El presidente del Hoyo de Manzanares, Fernando Esteban Núñez, cuenta que los jugadores de uno y otro equipo se alarmaron y corrieron hacia el lesionado, y que incluso las personas de los banquillos saltaron al terreno de juego. Alguien, según Esteban Núñez, rompió la ética: Illán se hizo con el balón y llegó hasta la portería sin oposición alguna.

"No es para tanto. Se han desmadrado las cosas", aseguró el presidente del otro equipo, Emilio Lorenzo Castaño, un empleado de banca, para el que hechos como éste son explicables en "chicos de 20 años".

Era el gol de la tranquilidad para el Fundación, equipo al que se le cayó el apellido de Generalísimo tras la muerte del general Franco y cuyo estadio se llama Fuertes Villavicencio (Fernando, último jefe de la Casa Civil de Francisco Franco). A falta de cinco minutos para el final del partido, en inferioridad numérica por la expulsión de dos jugadores, se colocó 3-1. Pero el tanto ha deshonrado a su autor y al entrenador. "Hemos cometido una acción fea y estamos arrepentidos", ha reconocido Frutos Andrés.

"El balón queda abandonado", cuenta el presidente del Hoyo de Manzanares, "y un jugador del A.D.Fundación, el número 19, Illán Álvarez Gamero, mientras todos atendían a su compañero, coge la pelota. Se va hacia la portería y marca gol a puerta vacía". Su entrenador, Frutos Andrés, admite su error pero tiene otra versión de los hechos. "Tras el choque, el balón va a un jugador del Hoyo. Sus compañeros le dicen que siga, que todo es cuento , que sus rivales lo que buscan es perder tiempo. Íbamos 2-1 y con nueve jugadores. Pero Illán le arrebata el balón. Se marcha hacia la portería contraria. Vuelve la cabeza más de una vez. Duda. Sólo le acompaña el árbitro, quien le indica que siga. Fue entonces cuando le dije esos gritos. No debí decírselo".

El árbitro concedió el gol. Illán, según el presidente del Hoyo, celebró el tanto: "¡Toma!", se mofó de uno de nuestros jugadores cuando le rodearon para recriminarle su acción".

El Fundación tuvo aún tiempo para marcar un nuevo gol. El partido acabó 4-1 a su favor. Figura tercero en la tabla; cuarto es el Hoyo de Manzanares.

Dos días después de los incidentes, Esteban Núñez se desahogó en un escrito enviado a varios medios informativos: "Leí en un periódico una noticia que me devolvía la ilusión por el fútbol que momentáneamente había perdido el domingo 29 de noviembre ". Se refería al entrenador del Guijuelo (Salamanca), Benjamín Benito. Este entrenador, después de que sus jugadores no devolvieran un balón tras una lesión de un rival y marcaran un tanto, el de la victoria, les pidió que se hicieran un autogol para lavar su mancha. No lo consiguió (los jugadores se negaron), pero su gesto quedó para los anales. Un día antes de que Esteban Ñúñez se desahogara, los jugadores del Fundación, como todos los martes, tuvieron sesión de terapia con su entrenador. "Illán fue el primero en arrepentirse y pedir perdón a sus compañeros", contó Frutos Andrés. El entrenador también se unió en las lamentaciones. "Para una vez que salimos en los periódicos... Ya no hay remedio, pero seguro que hemos aprendido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de diciembre de 1998