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GENTE

Camilo García

La voz de Cyrano

"Mientras yo estaba escondido entre la escoria, otros subían a recibir el precio de la gloria", dice Cyrano de Bergerac en las últimas escenas de la película acaparadora de césares que interpreta magistralmente el actor francés Gerard Depardieu. Pero, en la versión doblada, el que declama estas palabras -significativas- es Camilo García, y no Depardieu, aunque, como le ocurre a Cyrano, el aplauso del público es, sólo, para el rubio actor francés. Camilo García no es rubio, su pelo es canoso y rizado, pero tiene la misma edad, 42 años, que Depardieu, y, a sus espaldas, una larga trayectoria teatral y, desde 1975, una demostrada experiencia como actor y director de doblajes.Salmantino residente en Barcelona, Camilo García, -que ha prestado su voz a Harrison Ford, Gene Hackman, Klaus Maria Brandauer, Robin Williams y ahora está a punto de dejársela a Richard Harris en su último filme, The field-, se extraña cuando alguien se interesa por el doblaje, porque reconoce que les un trabajo bastardo, del que nunca se habla más que para criticarlo". Tampoco retaría a duelo a nadie por recomendar ir a ver la versión original. "Cuando el doblaje se hace con amor al original, puede tener una categoría artística", explica. "Pero no puedo defenderlo en general, aunque sea mi forma de vida, porque comprendo que se hacen muchas barbaridades".

En el caso de Cyrano, Camilo García es el responsable no sólo de la voz de Depardieu-Cyrano, sino también de la adaptación del texto y la dirección del doblaje al castellano. "No podía imaginar la dificultad de este doblaje, aunque conocía muy bien la obra desde hacía tiempo y había visto muchas versiones, entre ellas la de Belmondo", comenta.

Acuciado por el tiempo, como siempre, buscó las versiones castellanas del texto de Rostand, pero ninguna se adecuaba a lo que necesitaba. "Eran traducciones libres que, o bien estaban en octosílabos, un verso muy español pero que no sirve para el Cyrano, o estaban escritos en prosa poética", dice.

Camilo García explica detenidamente los problemas de verso y ritmo, de pausas y cadencias que le planteó la obra: adaptar la traducción al verso y al espíritu del original francés, adaptar también esta versión a los movimientos de boca de los actores, la elección de éstos y, finalmente, la dirección del doblaje y la recreación de Cyrano de Bergerac.

"Es un trabajo de chinos, porque no es sólo encajar las palabras castellanas para que se adapten al movimiento de los labios, sino también interpretar", dice García. "Aunque es algo difícil de explicar, forma parte de nuestra técnica. Éste es un trabajo distanciador, porque no vas vestido de Cyrano, no estás en el ajo, y tienes que seguir la sutileza de los matices del original desde fuera". Con todo, Camilo García reconoce que lo del verso no es problema para él: "Antes de saber leer ya me aprendía las poesías que me leía mi madre, y después las recitaba, bastante bien, de memoria. He sido rapsoda antes que actor".

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