Ser mujer no es delito
Vejaciones, palizas, latigazos, violaciones, mutilaciones o asesinatos eran la norma general para con las mujeres durante el régimen de los talibanes en Afganistán. La ocupación por parte de fuerzas de la ONU hace 10 años trajo consigo una débil llama de esperanza para las mujeres afganas que, aunque pocos, veían avances hacia el respeto de sus derechos humanos.
Las negociaciones que actualmente se llevan a cabo para el abandono de las fuerzas internacionales de Afganistán, en las que posiblemente estén presentes los talibanes, hacen temer que esa débil llama se apague y el retroceso y la vuelta a la negrura del infierno en el que tienen que vivir las mujeres afganas se haga de nuevo realidad.
Que una niña sea vendida en matrimonio como mercancía, que no pueda ir a clase por miedo a que su colegio pueda volar por los aires en una explosión, o que no pueda salir a la calle a jugar solo por ser niña, es algo que la comunidad internacional no puede ni debe permitir.
Hechos como los anteriores y otras muchas atrocidades deben ser tenidas en cuenta en las negociaciones. Los derechos de niñas y mujeres afganas tienen que estar muy presentes en dichas negociaciones. Son demasiadas las que han perdido la vida por el hecho de ser mujer para que su voz no sea escuchada. Porque ser mujer no es delito.
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