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Análisis:
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El presidente sigue en la oposición

José Sámano

Ramón Calderón se ha pasado tantos años a la contra que aún se comporta como un opositor, como un lenguaraz agitador que puede decir lo que le venga en gana sin responsabilizarse del perjuicio causado a la institución. Ocurre que, por ahora, a la espera de lo que dictamine el juzgado, es el presidente del Real Madrid, no su eterno opositor. Y cuando se ocupa un cargo de tal dimensión se es presidente durante 24 horas al día, ya sea ante un grupo de socios, una corte de periodistas o un auditorio universitario. En su fuero interno, Calderón está convencido de todo lo que dijo ante los estudiantes porque se sintió ingenuamente libre como para sostener su credo. Se olvidó de su rango en el Madrid porque hasta ahora jamás ha actuado como tal y, lo que es peor, le faltó altura para darse cuenta de que nada de su discurso beneficiaba al club, que está muy por encima de la imprudencia verbal de sus presidentes.

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La plantilla reprende a Calderón

Hasta la fecha, siete meses después de llegar al cargo, Calderón se ha querido maquillar como si fuera el chairman de un equipo británico. "Lo que diga Mijatovic, lo que diga Capello, yo no me meto en la parcela deportiva", ha sido una de sus cantinelas favoritas. Pura palabrería. Una cosa es no ser un mandatario intervencionista que juegue a técnico y otra muy diferente olvidarse de que las decisiones finales son del presidente. De lo contrario, el club, que ya tiene que estar sometido al vaivén electoral de cada cuatro años, también se vería cortocircuitado por los caprichos del técnico o el director deportivo de turno. Beckham y Ronaldo son patrimonio del Madrid, no de Capello, que está en su derecho de no alinearles, no de decretar su abrupta salida del club. Esa decisión corresponde al presidente. Como corresponde al presidente citar a sus primeros ejecutivos en su despacho, no acudir él al campo de entrenamiento, a unos metros de donde se ejercitan los principales acusados de la crisis deportiva, a los que impide cualquier defensa para luego, días después, ir a su casa a pedirles perdón.

Mientras Calderón se presenta como falso chairman, resulta que no siempre cede la iniciativa a su principal coro directivo. Él publicita las negociaciones con Gago e Higuaín, lo que dispara el mercado de valores en el que juega Mijatovic. Él amplifica el desprecio de Capello por Ronaldo, lo que rebaja la cotización de un futbolista por el que el club quiere ahora sacar tajada del Milan. Él es quien revela al universo que una de sus estrellas, Beckham, le ha toreado, lo que pone bajo sospecha la capacidad del presidente del Madrid y sus asesores, expuestos desde ahora a cualquier otra verónica. Él divulgó de forma indiscreta un supuesto megaproyecto entre el club que preside y la NBA, con lo que logró irritar a dos de sus directivos implicados en la sección de baloncesto y a la ACB, por ahora la patronal del equipo. Él es quien, en vez de echar un buen rapapolvo público a su técnico por su grosera peineta a dos socios que hasta puede que le votaran, acepta que el Madrid rastree la identificación de los señalados por el dedo capellista.

Para remendar la crisis del Madrid, excluidos Beckham y Ronaldo, a Calderón sólo le faltaba sacar de quicio gratuitamente a Casillas y Guti y tachar de rácanos e ignorantes a los componentes de la plantilla, el primer activo de la institución que verdaderamente debería presidir. Y, de remate, para justificar su incumplida promesa electoral del fichaje de Kaká, acusa a su predecesor de haberle saboteado. Lo hace sin mostrar pruebas y obviando que hubo un tiempo no lejano en el que Calderón se sentaba en la sala directiva que presidía Florentino Pérez. Parece que en Calderón el único recuerdo vigente es el de su largo recorrido en la oposición. Como tal sigue comportándose.

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Sobre la firma

José Sámano
Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que fue Redactor Jefe entre 2006-2014 y 2018-2022. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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